Always por Ana Gutiérrez

En algunos momentos de la vida, nos preguntan aquello de: “¿Y a ti? ¿Qué te haría feliz?”
Y muchas veces solemos responder con cosas que nos hacen sentir bienestar un ratito o que nos permiten cubrir insatisfacciones fisiológicas o morales a medida que vivimos.
Sin embargo, a mí hay una cosa que me hace, a pesar de los baches que he encontrado en la vida, de caerme, sufrir, sentir lo que es agujerearse el alma y perder el sentido de la vida, ser feliz eternamente:
Saber que, aunque ya no pueda verte nunca más porque tu cuerpo se ha convertido en polvo, ya no pueda reírme con esa sonrisa que sólo tú sabías regalarme, ya no pueda mirarte a los ojos y ver en ellos las estrellas más brillantes del cielo, estás siempre para mí en mis sueños. Y una vez que me despierto no hay mayor regalo que en la tierra me puedas haber hecho, que enseñarme lo que es amar a un ser humano de la forma en la yo te amé a ti, y que, de mis dedos, cuando te pienso, no emanen palabras, sino sentimientos.
Saber que cada noche llamas a mi puerta y en alguna parte seguimos estando vivos..Nos podemos seguir viendo.
Saber que nunca te marchaste a pesar de que estés en un “sueño eterno”.
Una persona nunca muere si su alma nunca la olvida. Si su alma sigue sintiendo el alma de la otra. Porque cuando quieres, quieres con el alma. Y el alma nunca se muere.

Conozco cada día a miles de personas, pero, en mi corazón siempre te llevo.

Naciste llorando pero moriste sonriendo.

No tengo miedo a morir. ¿Sabes por qué? Porque sé que cuando me llegue el momento de partir, volveremos a vernos. Sabré que tú estarás al otro lado para guiarme en ese lugar al que todos llamamos “cielo”.

Te llevaste un pedacito de mí. Quizá el más importante. Pero, al igual que yo me quedé con un halo tuyo, soy feliz al saber que tú tienes el mío, y que, en algún momento, quizá en otra vida, volverá a ser eterno…

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