Abrázame por Ana Gutiérrez Expósito

Y entonces, sólo deseé abrazarte. Sentir todo tu dolor en mí. Sentir la sal de tus lágrimas caer por cada poro de mi piel. Sentir tus ganas de gritarle al mundo lo infeliz que eras. Sentir tus ganas de odiarme, de abofetearme, de irte sin decirme adiós.

Pero en el fondo, pese a tu mar bañado en llanto, sabías que tú también deseabas que te abrazara. Deseabas pedirme una explicación.  Por qué ahora. Por qué a mí. No entiendo nada… estoy en un laberinto indestructible para mí. Llévame hasta la salida porque siento que me ahogo. Llévame hasta el sigilo de la noche donde podamos sentirnos, amarnos, abrazarnos sin demora, apretar nuestros corazones tan fuerte que parezca que dejan de latir.

Abrázame fuerte. Pero déjame que me rompa en llanto hasta caer sobre tu regazo. Déjame que te mire y desee odiarte. Déjame que te odie y que al mismo tiempo desee tenerte entre mis brazos susurrándote al oído cuánto te quiero.
Déjame que desee alejarme de ti para que cuando me vaya, sólo desee y anhele buscarte.
Déjame jugar a quemarme para después volver a hidratarme besándote sin retorno.

Vuelve a mi lado…

Pero sobre todo, abrázame. Siente mi piel junto a la tuya. Siente mi respiración alterándose a cada recepción sensorial entre mis dedos y tus manos. Siente mi aroma. Deja atrás todo lo que nos haga daño y abrázame. Acaríciame la espalda cuando notes que me rompo. Abrázame tan fuerte que mis lágrimas sólo sean pequeños esbozos de las partículas del agua. Abrázame tan fuerte que sirva para unir nuestros corazones divididos. Abrázame tanto que sólo quiera vivir entre tus brazos. Abrázame y no me sueltes.

Abrázame.

 

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