Anestesia Capitulo 10 (segunda parte) por MiriamSE

Fuente: pixabay.com
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-Mary, vienes, vamos a tomar algo aquí cerca los tres.- Me dijo Paulo rozándome la mano que tenía agarrando el bolso, yo no sabía si eso lo hacía aposta, me derretía por él, pero a lo mejor era un simple toque de atención ya que estaba hablando por teléfono.

 

-¿Mary? Te dejo que tengo que trabajar, ¿Pásatelo bien? Vale.- Me dijo Dani desde su despacho, supongo.

-¡Si!.- En ese momento me sentía un poco como traicionando a Daniel, no se, se que era una relación muy prematura, y es verdad que a él se le veía mucho más decidido que yo, pero me empezaba a sentir mal, como si estuviera haciendo algo malo.

-Te quiero, Mary.- Me dijo, vaya forma de despedirse.

-…- ¿Decir te quiero? ¿quería a Daniel? Me gustaba pero no creo que tuviera ese sentimiento de querer, le debía mucho, pero eso no podía influir, debía contestar algo pronto, ¿que me hacía sentir Daniel? Daniel me hacía sentir guapa, querida, me protegía y cuidaba, pero ¿que sentía yo? Me gustaba, y si lo perdiera como amigo me dolería, pero no le quería, no sabia que contestar y llevaba más de dos minutos pensando en ello.

-Bueno, te dejo que tengo mucho lió.- Y colgó. Se había dado cuenta, seguro.

 

Fui a la mesa y Paul me miraba de arriba abajo.

-Vas muy elegante.- Dijo como si no se hubiera dado cuenta antes.

-¿Gracias?.- Dije sentándome junto a Paulo, cada vez que el aire corría un poco podía oler su aroma, no olía a perfume, era como a champú, pero olía genial.

-Bueno Mary, ¿que tal todo? Eric me contó que te habías mudado, pero te seré sincero no hemos hablado mucho más de ti.- Tanta sinceridad me mata querido Paulo, pensé, ¿no te importo y no preguntaste por mi?.

-He.. bien, ya ves con trabajo y eso.- Dije sin querer tampoco contarle mucho más de mi vida.

-¿Y de Novios? Eric ha estado saliendo con una chica, aun no son pareja, pero pronto lo serán, es muy maja.- Dijo alegrándose sinceramente de él, esa mirada plácida era tan sincera que casi te hipnotizaba al hablar.

-He…- ¿Que maldita pregunta era esa? Tan directo, mierda, ¿Debería ser sincera? No me veo siendo el tipo de chica que tiene un novio y un chico en el anzuelo para por si acaso. -Pues yo… También estoy saliendo con alguien.- Dije con voz segura, no era momento de dudar ni de hablar cabizbaja.

-Vaya, ¿como se llama?.- No me imaginaba a Paulo tan cotilla, era sincero interés o había algo más, y ese vaya al principio de la frase, puede que si difusa mente se imaginase todo con más relevancia de la que tenía.

-Daniel.- Dije sin pensar en quien había alrededor.

-¡Daniel!.- Exclamó alarmado Paul dando a la mesa y haciéndola tambalear. -Mary, ¿que te dije? ¡Te pregunte si tenias algo con el! … Mary…- Me asuste, ¿Porque se ponía así? Vale, me advirtió, pero no tiene porque hacerle caso. Paul negó cabizbajo y en silencio.- Bueno, me voy, cuando llegues al hotel avísame, que no quiero que te pase nada.- Dijo despidiéndose con un apretón de manos de Paulo y marchándose.

-Uau.- Dijo Paulo sin dejarme hablar.- ¿Crees que le gustas a ese chico?.- Le iba a responder con sinceridad, aunque Paulo no sabía bien de qué iba la cosa.

-No creo, creo que le pasa algo con Daniel, pero no se el que…- Y según termine Paulo hablo.

-¿A se conocen?.- Cotilleo.

-Si, Daniel es un jefe del periódico.- Dije pensando en que sonaba fatal.

-Vaya… bueno, ya se le pasara, seguro que es un buen chico, si confías en él no habrá problema.- Dijo agarrándome de la mano. Mi corazón latió muy fuerte un instante, aparte la mano, no quería sentirme mas mal de lo que ya me sentía.

-Te veo deprimida, ven, te enseñaré algo que seguro que te gusta.- Me cogió de la mano muy fuerte. Había pagado mientras hablábamos y ni me había dado cuenta, se levantó haciéndome levantarme tirando de mi y me dio un casco de moto, en la acera muy cerca de donde estábamos estaba su ¿moto?

Me lo puse sin pensar, ni siquiera sabía donde íbamos, ¿a que me recordaba esta situación?

 

Llegamos a un hotel no muy lejos del recinto, guardó el casco debajo del asiento y cerró todo bien, nunca había montado en moto en mi vida y con sinceridad, no me gusto, me dio mucho miedo, aquello iba muy rápido, yo no lo controlaba, no me gusto nada.

 

Subimos en el ascensor, cada vez que intente abrir la boca Paulo decía. – Calla, calla ahora lo verás.- Y me callaba, no sabía lo que me iba a enseñar, pero ese entusiasmo, esa fuerza, al fin y al cabo era Paulo, no podía evitar sentirme anestesiada por el, además me había hecho olvidar que estaba decaída, y porque.

 

Entramos a una habitación del hotel de la que Paulo tenía llave, su habitación, supongo, me invitó a sentarme en la cama mientras buscaba algo del armario.

¡Mira!.- Y me enseñó un libro.

-El una de las pruebas de edición, pero te la doy.- Dijo muy ilusionado ofreciéndome con las dos manos.

 

“Las sombras del demonio” el título daba algo de miedo, debajo de este puse leer “Paulo Sepoje”, ¡por fin! Su apellido, era algo estrambótico, pero supongo que para un escritor tener un apellido llamativo siempre viene bien.

 

Trae, me lo quito de la mano y empezó a escribir con un bolígrafo.

-Te lo dedico ¿vale? Además así lo tienes para poder preguntarme más en profundidad sobre el libro. – Dijo mientras continuaba escribiendo.

 

-Toma.- Me lo devolvió. Lo medio abrí.- ¡NO! No lo leas ahora.- Me indicó.

-¡No seas vergonzoso!- Reí. y abrí el libro para leer la dedicatoria.

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