Anestesia Capitulo 12 por MiriamSE

Hayden Chirtensen es Paulo Sepoje
Hayden Chirtensen es Paulo Sepoje

[…] “Y así Adramelech tuvo que hacer que su única hija se marchara del reino, Andras vago sola desde el reino de los demonios a la tierra, fue un camino tortuoso y lleno de cosas que no había visto nunca, pues su padres siempre había cuidado que ella estuviera bien, ahora tenía quince años de edad y vagaba sola pensando en que su padre le dijo que a pesar de que tenía que marcharse la protegería siempre, eso le daba fuerzas para continuar.

Andras llegó a la tierra tras incontables días de peregrinaje, sabia que tenia que quedarse allí hasta que su padre le dijera que volviera a sus brazos.

Todo en la ciudad era nuevo para Andras, edificios, carruajes, caballos, sabia de toda su existencia pues los atormentados hablaban de ello y se lamentaban de no seguir vivos, pero nunca los había visto, había cosas que no se las imaginaba igual, como a los propios hombres, había también de su edad, nunca llegaba gente menor de dieciséis, pues al parecer antes de esa época es difícil que tu alma se manche y mueras para condenarte en el reino.

El mundo era demasiado extraño para Andras hasta que se encontró con un señor, la vio muy perdida, exhausta y andrajosa del camino andado, y la ofreció quedarse en su humilde casa. Allí Andras hizo una vida bastante normal, sin decir que era la hija de un demonio, cosa que sabía que si lo contaba alarmaba a sus nuevos tutores, estos le enseñaron muchas de las cosas que ella no sabía, la matricularon en la escuela y pudo hacer una vida normal, por las noches añoraba a Adramelech, sabía que él envejecía mientras ella crecía y que falleciera antes que ella, deseaba verlo, que la viera crecer.

Pasaron cuatro años desde que Andras se fue del reino hasta que ocurrió un hecho que haría que su delicada y estructurada vida construida en este mundo se tambaleara.” […]

No entiendo nada, es una novela sobre demonios, ¿que tenía que ver conmigo?…

[…] “Andras se encontró sola de nuevo con Mikael, la acaricio la cara;

-Andras, Lucifer te echo, te alejo de tu padre, Dios quiere verte ante el, ver tu perfecto rostro, es normal que quiera verlo, sólo te ha observado desde lejos, yo que te observo aquí, acariciando tu rostro puedo ver tu pureza, esa de la que carecen los demonios.-

-Pero, después de ver a Dios, ¿podré ver a mi padre?- Respondió Andras.

 

-Todas las decisiones que toma uno, hacen que se abra un camino nuevo, y que se cierre uno distinto, puede que al intentar volver atrás el camino parezca el mismo, pero nunca es igual.- Contestó Mikael.- La decisión que tomaste al salir del reino de los demonios es una decisión que nunca podrá revertirse, en cambio con Dios estarás segura, serás feliz.- Dijo Mikael acercándose más y más a la cara de Andras, mirándola fijamente con sus ojos marrones a sus ojos azules

 

-Que vulgar para un ángel tener los ojos…- Dijo Andras sintiendo la respiración de Mikael.

-…Marrones como un demonio y no celestiales como un ángel.-Dijo besándola suavemente, sintiendo sus labios, cada centímetro de piel poniéndose de gallina, cada pelo erizándose, cada latido yendo un poco más rápido.” […]

Vale una novela de amor sobre demonios y ángeles, ¿quería decir que Andras era yo, y Eric y él el ángel y el demonio? ¿Como tenía los ojos Paulo? Yo tenía los ojos azules, entonces si mi teoría era cierta yo era Andras, quitando todo eso del padre y tal, Eric los tenía verdes, de eso estaba segura, pero Paulo, le había mirado siempre a los ojos, pero mi anestesiada memoria no me dejaba recordar de qué color eran.

[…] ”-No elegiste a Mikael.- Le dijo a Andras Baladriel. -No ante mi, no ante tu padre y ante Lucifer, quizás ante Dios pero eso no sirve allí donde vamos.-

-Mikael me dijo que no podía volver al reino de los demonios.- Dijo Andras justificando su decisión.

-Andras, has fallado, todo por lo que tu padre ha luchado ha fallado, volverías al reino de los demonios con tu padre, pero ahora estás contaminada.-Dijo Baladriel besándola en la frente. – Lo siento Andras, tu sola te has condenado.- Lamento mirando hacia abajo, acariciando la cabeza a Andras y marchándose.” […]

Vale a ver si me aclaro, ya iba como por la mitad, todo el libro va sobre la decisión de Andras, pero supongo que aparte de los personajes alguna situación será metáfora de algo relacionado con nosotros, retomó, Andras soy yo, Eric debe de ser Baladriel, y Paulo Mikael, con el que se lia Andras, pero como es una indecisa y no sabe si ir para arriba o para abajo Baladriel la acaba de abandonar, así que solo quedaría Paulo, supongo que así se referirá al tonteo que teníamos Eric y yo.

[…] “Andras vivió tormentosamente  sola, ni Mikael pudo estar con ella sin llevarla ante Dios y que la matara, ni Baladriel la pudo llevar ante su padre.” […]

Vale, ¿con esto Paulo quiere decir que ni él ni Erick estarán conmigo? o que ¿no podían estarlo? Dios, es demasiado para mi. Cerré el libro y lo deje en la mesilla.

Al dejarlo en la mesilla se callo un papel de dentro, estaba en la última página, esta estaba mejor escrita como con calma, con más tiempo.

“Mary, no te rayes, se que te gustaba Eric y que ahora tiene pareja, pero eso no te tiene que desanimar ha pasado tiempo, ¿no se tiene porque llevar erick a todas, no? Llámame. Paulo”

¿Paulo sabía que me iba a ver en ese lugar? Imposible. Era algo demasiado improbable, ¿no?

“ ¿no se tiene porque llevar Eric a todas, no?” Eso… eso es que le gustaba…

Luego dicen de las mujeres, que complicados son los chicos.

Deseaba verle, ya me estaba imaginando quedando con el, yendo de la mano, tartamudeando al decir las cosas, poniéndonos rojos, que me rozara la mano, un beso, un abrazo…

Pero pronto mis ilusiones se desvanecieron y volví al mundo real cuando llamaron al timbre. ¿Cuánto tiempo había pasado? Varias horas.

jake Gyllenhaal es Daniel
jake Gyllenhaal es Daniel

-¿Mary?- Me gritó una voz, la voz de Daniel desde abajo, es raro que gritara y no subiera. -Baja anda.-

Guarde el libro junto con la nota en el cajón de la mesilla y baje.

Se le veía algo serio, se había quitado el traje que llevaba esta mañana y en su lugar llevaba una camiseta y unos vaqueros, me tendió la mano, y se despidió de mi padre estrechándole la mano.

Era una situación tensa, de esas situaciones que empiezan por un “Tenemos que hablar”.

-Mary, tenemos que hablar.- Dijo Daniel dirigiéndome hacia el parque del primer día.

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