Lección de vida por Sara Ramirez

Si de la vida algo aprendemos, bien al principio, bien al final, es que lo importante es “Ser feliz”. Ser feliz, contigo mismo, con el mundo, disfrtutar del día a día, de hoy. Y reír, reír sin parar; alegrar a los demás. Dibujar sonrisas en los rostros, sonrisas sinceras y nada más. Y amar, amar sin fin; querer a los demás. Porque si de la vida hay que aprender, bine en juventud, bien en vejez, es a no valorar en cantidad lo material. “Tempus Fugit” solían decir los clásicos; disfruta el hoy, el ahora; sé feliz. El destino es un vaivén que viene y va. “Hakuna Matata”, sin el pasado olvidar; de él aprender para el hoy valorar. Nuestras raíces no se pueden modificar. Porque si la vida algo se aprende, bien al nacer, bien en las agonías, es a ser feliz contigo y con los demás.

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“Sólo una palabra” por Sara Ramírez

Porque, al final, todo se resume al “AMOR”. Esa palabra de cuatro letras tan compleja, esa palabra o ¿más que palabra? Esa sensación, esa emoción, ese…, ese sentimiento tan indescriptible, tan, mediante palabras, indefinible. “Amor”, algo tan difícil de explicar. No sólo difícil de explicar, hasta siendo complicado de expresar, porque su expresión no se puede comprender, no forma parte de la humana razón, no forma parte de una explicación. “Amor”, ¿pero qué es el amor? ¿Entre dos personas? ¿Entre dos hermanos? ¿Entre amigos? ¿Entre desconocidos? E incluso…, ¿hacia uno mismo? Cada cual responde, cada cual medita, y, cada uno, interpreta; porque al final de la vida, al final del camino, descubrimos que “todo”, todo se resume en “AMOR”.

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“Pasado, Presente y Futuro” por Sara Ramírez

Vivimos al pasado anclados, por temor al presente, por temor al futuro, por no saber nada seguro. Vivimos pensando en el ayer, en el recuerdo, en la nostalgia; porque creemos, pensamos, e incluso, afirmamos que “todo lo pasado fue mejor”. ¿Quizás miedo? ¿Tal vez cobardía? ¿Quién de ustedes lo confirmaría? ¿Realmente todo tiempo pasado mejor fue? ¿Sin tragedias? ¿Sólo placer? Aprender del “Carpe diem” de los clásicos, porque no todo lo vivido lo mejor fue ni el mañana tan incierto será. Vivir con confianza y seguridad. Tres planos temporales, todos tan similares. Ayer, ¿disfruté como imaginaba? Hoy, ¿vivo como deseo? Mañana, ¡ilusión sin más dilación!

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“España” por Sara Ramirez

¡España! ¡España! ¡Yo soy español! Se escucha a la gente decir. En boca de todos estamos. Por el fútbol, su afición. Por la crisis, su perdición. Por su amor, soy español. Una nación patriota, no hay duda, no se cuestiona, una nación muy devota. Sea por su paisaje, sus tierras. Sea por su gente, ¡por lo que sea! Es ¡España! y no otra. Sus campos vestiditos en primavera con un gran sol y una chistera. Las flores relucen, la luna asoma; llega la noche, vienen los cantares. La gente canta bailes, bailes populares. Suenan castañuelas, guitarras, palmas; cantares y más cantares. Todo suena como ¡España! ¡Sí! Una de las más populares. Cuando los chiquitos van danzando por las antiguas y modernas calles, los extranjeros preguntan: “niños, ¿cuáles vuestras raíces son que tan alegres danzáis?”. Ellos responden: “amables señores, de nuestra tierra somos y seremos, en nuestro país hemos nacido y en nuestra nación nos quedaremos hasta el final del mundo entero”.

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“Tiempo lejano” por Sara Ramírez

Maduras, creces, maduras, quieres volver al pasado, a la infancia, a la par el tiempo robado, a la ignorancia, a lo pasado.   Tienes ese dese, ese sueño, ese anhelo de ser una niña de nuevo; donde la responsabilidad no existia donde todo era sueño y fantasía.   Recuerdas ese mundo extraño, diferente, ese mundo, esa vida, llena de ilusión; solamente ignorancia e imaginación. Recuerdas ese mundo que por sí se desvaneció.   Infancia, la llaman los mayores, algunos: niñez, otros muchos adultos, pero ¿Infancia? ¿Niñez? ¿Realmente importa? ¿Importa realmente su denominación?   Simplemente otra etapa en la vida, pero no es solo “otra” etapa que transcurre. Son años, años de felicidad, de alegría, de reír y llorar, llorar sin razones, sin más.   Años de ignorancia, sin problemas, nada más. Porque la sonrisa de un niño es la más sincera, la más bella y hermosa, solo una sonrisa despreocupada, como un te quiero sin espada.   ¿Por qué no volver a niño ser? Porque todos tenemos un niño; somos niños y tenemos que dejarnos ver; dejar de fingir, de actuar, y empezar a ser.    

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“Como Romeo y Julieta” por Sara Rámirez Sánchez

Las grandes historias no surgen de la nada, no surgen de un “hola” y un “adiós” no surgen de un “quizás” o un “tal vez” no surgen de un “nunca” o un “para siempre”.   Las grandes historias nacen de las caídas, de los engaños, mentiras y dudas; aquéllas que, pasando años luz, siguen marcando aquéllas que grabadas quedaran en tu corazón.   Pueden pasar segundos, horas, días, meses o años, que en ti inmersas están como espina en tu alma como huella en tu corazón, imborrable grabación, porque el sufrimiento se paga y del error se aprende.   Podemos caernos, levantarnos y volver a caer. Podemos reír, llorar, gritar, enfadarnos, chillar; pero nunca dudar y jamás dejarnos ganar; porque del recuerdo no se vive, pero si del ahora.   El recuerdo, recuerdo es y en cenizas queda. Vivir el presente, el ahora; luchar por el hoy y el mañana, porque las historias verdaderas son aquéllas que marcan, que nos hacen luchar para seguir, que nunca fáciles serán.   Risas y lágrimas costarán, sacrificios y falsas promesas, pero te harán seguir a pie del cañón como fiel soldado que lucha en su escuadrón porque no importa el esfuerzo si mejor […]

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“Un Regalo” por Sara Ramírez

Porque la vida es insignificante y nunca sabemos el futuro, lo que esté por llegar. Por eso, vive el presente, que el pasado ya se fue y el futuro ya llegará. Quédate con todo lo bueno, las risas, las alegrías, los recuerdos, lo momentos vividos, los besos, los abrazos…, y aparta de ti todo lo malo, los llantos, los enfados, las peleas, los gritos, las discusiones…, porque la vida son dos días y hay que vivirlos de la mejor forma y nada más; porque la vida es un regalo, es un suspiro que viene y va, porque un día aparece y al otro sin avisar se va.  

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“SONREÍR ES LUCHAR” por Sara Ramírez Sánchez.

“SONREÍR ES LUCHAR” En un poblado de África vivía un niño de ocho años llamado Babú. Pasaba todos los días jugando con sus amigos y con los animales; pero su gran deseo era poder aprender a leer, mas en un poblado como el suyo no había escuelas. Un día, encontró un cuento que habían dejado abandonado los hijos de unos turistas y, desde entonces, soñaba con poder leerlo. Una noche, en uno de sus sueños, vio un duende que le indicaba una cueva donde hallaría un tesoro. Babú se despertó y decidió que a la mañana siguiente emprendería el viaje en busca de su tesoro, en busca de un profesor para él y sus amigos. Al día siguiente, sin decir nada a sus padres, preparó su mochila y salió de su casita; “nada me detendrá”, pensó mientras salía a escondillas, “encontraré mi tesoro”. Estuvo caminando durante todo el día y no encontró a nadie. Al atardecer, pensó en volver a casa, pero en ese instante vislumbró la figura de un lindo conejito. Se quedó sorprendido por la belleza de aquel conejo y empezó a correr tras él, pero su asombro aumentó cuando aquel conejito se dirigió hacia él y le […]

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“CULPABLE” por Sara Ramírez Sánchez.

ELBAPLUC     Viernes por la mañana, al igual que todos los días, Jack se levantó, desayunó y se marchó a su trabajo; era vendedor de coches. Mientras paseaba tranquilamente, miró su reloj y se dio cuenta de que llegaba tarde, por lo que decidió coger el autobús para llegar a tiempo. Cuando estaba sentado, miró al exterior para contemplar el paisaje. Al instante, aparecieron unas manchas rojas reflejadas en el cristal, que se podían traducir como “EMADÚYA”; y… como si de un espíritu se tratase, la pálida y blanquecina imagen de una atractiva joven deteriorada y magullada. Jack, sin mostrar la menor preocupación e ignorando aquella extraña aparición, desvió su mirada al periódico que sostenía y se puso a leer. En su rápida lectura, pudo ver claramente unas palabras que lo aterrorizaron y agudizaron sus sentidos. Algunas eran “víctima”, “atropello”… De pronto, el autobús quedó sumergido en una profunda oscuridad y… al momento… ¡aahh!, ¡mirad!, ¡aahh!, ¡socorro!… Jack, temblando, se acercó hacia la mujer tendida en el suelo, le tomó el pulso y dijo –“está muerta”-. Éste observó que tenía marcas de neumáticos a lo largo del cuerpo, y que en su abdomen había unas letras rojas que decían “SODACEP […]

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