Caníbales cap 11 por Andrés Pons García

Capítulo 11

En ese momento entraban Antonio y Marta con grandes sonrisas:- ¿Qué tal está nuestro nuevo aliado? – Saluda efusivamente Antonio.

Marta lo mira con sonrisa pícara.

– Por lo que cuenta Ana se encuentra en muy buena forma.

–       Tú también tendrás la oportunidad de comprobarlo si te apetece – La sonrisa forzada del periodista le debió quedar convincente.

–       ¡Tranquilo amiguito! – exclama divertida, de momento eres su juguete, pronto serás el mío. Creo que debes darte cuenta que en estás cuestiones mandamos nosotras, vosotros sois nuestros esclavos.

–       Nos encanta ser vuestros esclavos – Tercia Antonio con picardía.

–       Bien se acabaron las tonterías – David entra como una exhalación con rostro un poco desencajado, hoy tenemos que salir y explicarle al novato lo que tiene que hacer, el todavía no hizo meritos para quedarse con nosotros, está noche es su prueba de fuego.

–       El joven observando a David no podía dejar de pensar “Lo que me faltaba, el capullo se le nota celoso, al parecer no comparte la libertad de los demás en el tema de compartir sus mujeres” “celoso puede ser realmente peligroso, en fin todavía más peligroso”.

Los preparativos les llevo al cuarto de las armas, un bonito arsenal de cuchillos, pistolas de fuego, objetos contundentes como “bates de béisbol, porras eléctricas”

Los cuatro se preparaban bien mientras el no tenía aun el permiso para coger nada, sin duda como David aseguraba “El solo echo de sobrevivir a la congelación y echar un polvo glorioso con Ana no significaba nada”.

Lo que realmente tenía significado es matar con ellos, compartir el arte de la caza, lo sumamente peligroso sería cuando llegado el momento no fuese capaz de cometer los actos que le pidiesen.

Solo le quedaba esperar el momento, intentar la sorpresa en el ataque, pillarlos desprevenidos. Tendría que conseguir un arma, seguramente todo le llevaría a la muerte pero estaba seguro que no mataría a nadie ni viviría con está gente el resto de su vida.

Además el echo de conseguir el mejor polvo de su vida le haría morir un poco mejor. Sus únicas relaciones con el sexo femenino fueron cuatro aventuras con aburridas universitarias, nada que ver que realizarlo al lado de una cámara llena fiambres, con una loca caníbal que no envejecía y que lo montaba como a un vulgar potro.

“Increíble”  no dejaba de pensar, “Vives una pesadilla y solo te acuerdas de tu jodida polla, sin duda es verdad que los hombres nos encontramos muy limitados”.

Saliendo al exterior se podía percatar que el sol se escondía entre las montañas, la noche amenazaba con empezar.

Bordeando la isla, en una cueva apartada se encontraban un par de tablas de SURF y varias barcas de madera con sus respectivos remos.

Por orden de David “a Vicente no le quedaba duda que aunque la verdadera jefa se encontraba en ana, el decidía cuando salir a matar, las técnicas a utilizar en cada momento”.

Antonio y Marta se encontraban en un segundo plano, debía atacar primero a los dos jefes, los otros se desmoronarían se veían caer de repente a ambos cabecillas. Seguramente los verdaderos culpables de la espiral de violencia.

Cuando remábamos o mejor dicho cuando yo remo “Me toca por ser el novato del grupo”. Deciden informarme que encontraron el cadáver de mi compañero, lo quemaron al ver el cuerpo bastante corrupto.

Se admiraban del valor que demostré al intentar salvar un hombre que apenas conocía, no dejaban de reírse por la improvisada tumba en la arena.

En esos momentos no podía dejar de preguntarme:

¿Por qué el?

¿Por qué no pude morir yo y ahorrarme toda está locura

Dentro de mi seguía admitiendo que ellos acabarían conmigo, que seguramente está noche me darán muerte.

Nunca pude imaginar que amaba tanto la vida, me aferraba tanto a ella que comí un corazón humano para seguir viviendo

Todos los pensamientos se borraron cuando llegamos bajo un puente recubierto con piedras.

David volvió a clavarme su mirada fría:

–       Bien novato, este puente como puedes ver le faltan muchas piedras, entre ellas nos colamos en un sendero que lleva a un bosque, dejamos el bote atado entre el hueco de las piedras.

–       Con sigilo pasamos el bosque y llegamos al pueblo más perdido de la isla, nos movemos como fantasmas, nos colamos en las casas con la agilidad de felinos.

–       En ellas conseguimos las mercancías tras matarlas, después volvemos aquí, te preguntaras.

–       ¿Cómo lo hacemos? Pues muy fácil, no somos humanos corrientes, nos movemos diez veces más rápidos, somos autenticas maquinas del camuflaje

–       Creo que ya sabes como lo conseguimos, tú también eres mucho más poderoso al comer un corazón, te aseguro que cuando lleves cuerpos enteros, nadie podrá detenerte.

–       Basta de cháchara corta ana, es el momento de actuar, yo vigilare al novato, vamos David no seas celoso, sabes que si tengo que matarlo no dudare un momento.

Nos pusimos con gran celeridad, increíblemente me sentía feliz al atravesar aquellos caminos con una velocidad de atleta.

Nunca me sentí con mejor forma física de la que me encontraba, tras salir de las sombras, nos encontrábamos con una calle desértica, con varias plantas bajas a ambos lados de la calzada.

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