Caníbales cap 7 por Andrés pons García

Capítulo 7

Con sus últimos alientos encontró una fuerza interior  con la que agarrarse a la vida, impulsando con furia su cuerpo golpea los cristales con todas las fuerzas de sus piernas.

Los cristales empiezan a crujir rompiéndose violentamente, una gran fuerza que entre en trompa los sacude al exterior.

Consiguiendo en el momento justo agarrar el cuerpo del piloto, con dificultades logra salir a la superficie.

Una gran bocanada que limpia su casi ahogamiento, sus ojos se acostumbran en unos minutos a la visión de nuevo.

En medio de un lugar desconocido para el, puede observar una playa a pocos metros de donde se encuentra.

A pesar de la alegría inicial no puede dejar de preguntarse: ¿Dónde se encuentran? ¿Qué es esa playa o islote?

Todo da igual, tocar tierra es lo más importante en esos momentos, resoplando llega al lugar.

–       ¡Jorge despierte!

Jorge no despierta, desde el primer momento se imagino que su compañero estaba muerto, presentaba un fuerte golpe en la cabeza que sin duda le dio una muerte instantánea.

Necesitaba creer que le salvaba la vida, eso le dio fuerzas para salvarse a si mismo, en ese lugar las lágrimas se amontonaron.

–       ¡No es momento de llorar! – se dice a si mismo.

No le cuesta demasiado realizar un hoyo en la arna donde cubre el cuerpo de su compañero, escribe su nombre en ese improvisado funeral.

Unas palabras a su memoria y unos rezos a un dios del que nunca creyó dieron por finalizada la ceremonia.

No podía hacer nada más por un hombre que solo conocía de unas horas.

–       Bien – habla en voz alta para si mismo, ¿ahora que?

No se donde estoy. Se supone que nos acercábamos a Tenerife pero esto es algún islote perdido, ¿Alguien vendrá a rescatarme? ¿Alguien se dará cuenta de un accidente donde no se conocía el destino?

Los pensamientos se arremolinan en su débil mente. Al fin decide que tiene que inspeccionar el lugar. La zona es montañosa tras la playa, todos son rocas hacía arriba, es como si fuera una pared construida improvisadamente que llevara a otro lugar.

Necesita escalar esa pared, necesita ver que se encuentra al otro lado.

Se sorprende con la facilidad que consigue escalar los pedruscos, es fácil al estar todos desgastados por el tiempo, nada afilado sobresale ahorrándole los cortes y magulladuras. En pocos minutos llega a un paraje totalmente selvático.

El cansancio lo atenaza entre un medio bosque lleno de frondosos árboles y grandes plantas.No puede pensar claramente, no sabía que podía encontrar, aunque por supuesto no esperaba verse de frente a un paraje natural grandioso y totalmente desconocido.

Unas tierras seguramente inexploradas por el ser humano.

Sin saber donde dirigirse encamina sus pasos en línea recta mientras sonidos desconocidos siembran el lugar.

Un miedo a lo desconocido penetra en el como los  fuegos del infierno, la ansiedad le entrecorta la respiración.

Las piernas le fallan mientras a duras penas intenta seguir avanzando entre todos los matorrales que impiden el paso.

La imagen que contempla le golpea como si de un disparo se tratar, sin saber como de repente saca las fuerzas empieza a correr como si quisiera atrapar el abismo del tiempo.

En ese momento no puede pensar en nada solo intentar escapar.

Escapar de esas visiones de cabezas humanas atravesadas en troncos, de expresiones incomparables.

El horror absoluto lo domina en una carrera demente que no puede saber donde le llevara.

Tropieza cayendo estrepitosamente, siente sus jadeos con el corazón totalmente desbocado.

Los sudores cubren su cuerpo.

¡No es mi puta imaginación! – se grita a si mismo, esas cabezas son reales, este lugar es real y no sale en los mapas aunque sin embargo se realizan sacrificios humanos.

–       ¡Joder! ¿No querías destacar con grandes artículos? ¡Pues toma pedazo artículo!  La risa nerviosa tras sus alaridos histéricos demuestran que su mente cae en la maldición de la locura.

Intentando calmarse decide que buscar una explicación a lo inexplicable solo le puede conducir al final de su vida.

La única solución es intentar mantener la calma y la cabeza fría a pesar de este disparate que el destino le jugo.

Intentando orientarse camina en el lado inverso de su carrera, necesita volver a la playa, allí se encuentran cuevas para pasar la noche.

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