Canto al mar por Mariah H.L.

Canto al mar
Tendida sobre la placentera arena experimento un océano de sabores, especiados de evocaciones que arropan e inundan mis ensoñaciones, el graznar de gaviotas en la lejanía me abstrae de ellas. Aspiro los efluvios añiles y salados del calmo espejismo de la marea. En el aire, una mescolanza de brisa y aura céfira que exalta mis anhelos. Experimento los mimos de la arena en mi piel, me dejo envolver por su placidez y seductora tibieza. La luz de tu seductor, centellea en mi mirada a la vez que mi corazón mira al vacío, a la caza de la deidad de tu aroma .El océano y Tritón, con sus agasajos, me abraza y serena. Te sueño en mi orbe de arena y destellos, teñidos de una brisa azulina. El litoral donde mora mi playa está desolado y mi piel pide el abrigo de la tuya, protagonista de mi mítica fabula de los mares. El esplendor y lustre de tu tez morena me lisonjea y enreda en una enorme nebulosa, cromada del abanico de los verdes y turquesas de los fondos de orfeón.
Tu vigoroso embrujo con sabor a caracolito de coral, aderezado de flecha de mar lira, condensado en las yemas de tus dedos, temblorosos e impúdicos, cuando acarician el nacimiento de mi voluptuoso cuello que busca enmarañarse en tu esencia de náyades y corazón de mar, inventada con sueños revestidos de escamas con savia de piélagos enfurecidos. Me extravío en tu enigmática y salina mirada. Mis labios ruborizados pretenden abandonarse en la sal de los tuyos. Nos hechiza el vértigo del bogar de velas en alta mar y nos ornamos de delirio, sumergidos en el azulino abismo de un océano evocador de versos salpicados de idilios, de devaneos de ninfeas sirenas y de faunos, empujándonos aquel al averno, cautivos del éxtasis de nuestras pieles, envueltas por el velo de la linfa de liágoras y salitre…
Desvanecidas en la infinidad de este abismo de los océanos, fascinadas por lo nebuloso y centelleante de su enigmático arcano, extensivo a sus profundidades, nuestras sustancias se dejan seducir por el infierno de su impudicia… arropadas por los tenebrosos afluentes de las acuíferas cavernas, engalanadas de serpientes marinas, estrellas purpúreas y sirenas, víctimas del furor de Ceres…

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