“See” por Ana Gutiérrez

Desde entonces sólo sé que no volví a mirar igual. Me escondí de lo que no quise ver y me inmiscuí en la inmensidad de lo invisible haciéndole honores al mar. Descubrí un mundo paralelo, un nuevo mundo sobre el que volver a caminar. Desde entonces cambié el rumbo de lo que quise ver con los ojos físicos para comenzar a mirar con otro tipo de ojos. Unos ojos que no vienen dados, sino que se construyen con los pálpitos del alma. Ojos que se convierten en miradas que carecen de significado y se llenan de sentido. Miradas que parecen ancestrales y que pueden hacer sentir todo un río de sensaciones sin calma.  Y es que al final nadie está demasiado perdido si sabe hacia dónde mirar. Sólo se necesita encontrar la chispa que haga jugar a la pupila mientras el iris comienza a brillar

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S E N S E S por Ana Gutiérrez

Para fortalecerte primero tienes aprender a caer para saber lo que es levantarte, perder todo lo que tenías y ver que el mayor fracaso no es haber caído, sino nunca haberlo hecho. Porque es cuando estás abajo, el momento adecuado para alzar la vista al cielo y ver que, detrás de tu traspiés, hay un nuevo comenzar. Hay un nuevo sol esperándote para que te subas a lo alto y desde el horizonte, seguirte alumbrando. Y volarás sin retorno atrás.  Y es una vez que has alzado el vuelo cuando te das cuenta de que no hay mayor temor que el de nunca haber fracasado, nunca haber perdido y nunca haberte desarmado, porque si no hubiera ocurrido, no sabrías ver la fuerza que en realidad hay en tu ser.   

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En blanco y negro por Ana Gutiérrez

Buscamos en la vida el eco de nuestro refugio interno. Sin retorno, sin demora, sin respiración, sin tiempo. Y corren rápidas las hojas. Rompen fuertes las olas. El viento. Los cinco elementos. Y miramos al pasado como si nos estuviésemos mirando en un espejo. Y retrocedemos. Con su especial y esencial vértigo. Es ahí cuando conectamos con nuestros recuerdos olvidados sin importar que recordar nos vaya a dar demasiado miedo. Y como el brillo de un relámpago, sin demora, los recuerdos recorren cada recodo de tu yo pasado como si irrumpiera en ti un inmenso estruendo. Y al regreso, mientras tú no estabas, las horas de este espacio modifican los colores por el blanco y el negro. Y ya no nos reconocemos. Pero aprehendemos. Quizá a no voltearnos más. O tal vez, a no dejar nunca de querer hacerlo. Y es que, una vez que te has ido y has experimentado nuevamente el calor del fuego, aunque te haya quemado, da demasiado respeto tener que saber reconducir nuevamente el vuelo..

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Abrázame por Ana Gutiérrez Expósito

Y entonces, sólo deseé abrazarte. Sentir todo tu dolor en mí. Sentir la sal de tus lágrimas caer por cada poro de mi piel. Sentir tus ganas de gritarle al mundo lo infeliz que eras. Sentir tus ganas de odiarme, de abofetearme, de irte sin decirme adiós. Pero en el fondo, pese a tu mar bañado en llanto, sabías que tú también deseabas que te abrazara. Deseabas pedirme una explicación.  Por qué ahora. Por qué a mí. No entiendo nada… estoy en un laberinto indestructible para mí. Llévame hasta la salida porque siento que me ahogo. Llévame hasta el sigilo de la noche donde podamos sentirnos, amarnos, abrazarnos sin demora, apretar nuestros corazones tan fuerte que parezca que dejan de latir. Abrázame fuerte. Pero déjame que me rompa en llanto hasta caer sobre tu regazo. Déjame que te mire y desee odiarte. Déjame que te odie y que al mismo tiempo desee tenerte entre mis brazos susurrándote al oído cuánto te quiero. Déjame que desee alejarme de ti para que cuando me vaya, sólo desee y anhele buscarte. Déjame jugar a quemarme para después volver a hidratarme besándote sin retorno. Vuelve a mi lado… Pero sobre todo, abrázame. Siente mi […]

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Amelia Earhart por Maria H.L.

Amelia Earhart Fuiste una de las diez primeras mujeres que cambiaron el mundo, siempre me ha llenado de admiración la aventura que fue tu vida. Te aferraste a un sueño y nada fue obstáculo para desviarte de él, querías cruzar el mundo volando en tu rudimentario avión, nada te detenía, ni la tormenta en mitad de la noche, valerosa decisión, tú sobrevolando el mar en medio de la lluviosa oscuridad, sin asomo de cobardía, derecha a cumplir tus metas, firme en tus propósitos, triunfadora en una época en la que la sombra masculina no dejaba entrever lo que se reservaba en el alma de muchas mujeres, sedientas de sueños que llevar a cabo, siempre luchando y tratando de tirar todos aquellos muros que no les dejaban sacar del armario todo aquello que las endiosaría, que abanderarían en representación del género humano y sobre todo del sexo “débil”. Desapareciste en medio de la nada, todavía hoy nos seguimos preguntando, dónde sigue tu espíritu errante, sediento de aventuras en las alturas, trucada tu leyenda, ya de por si grande, por un fatal accidente, por la limitada tecnología de esos años algo que para ti no suponía un obstáculo porque confiabas en que […]

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Un lugar mágico por Ana Gutiérrez

29: Nuevamente, como cada 29 de abril, estoy aquí. En el sitio donde el sol nace en las estrellas y su brillo se observa en el alba. Estoy en el mismo sitio donde una vez me enseñaste que el sol nunca se apaga si confías en que su luz, pase lo que pase, siempre te acaricia el alma. Sigo en el mismo lugar que durante tantos años nos mostró que si uno de los dos se iba y el otro se quedaba, su esencia siempre permanecería viva. Y como cada abril, he vuelto a buscarte en el reflejo que juntos formábamos sobre el agua… Los destellos de mis lágrimas hicieron que mirara al cielo… Y ahí estabas. Sólo tuve que cerrar los ojos para escuchar tus palabras: “Intentaré arreglarte de nuevo. Entre los dos en verdad no hay distancia, sólo la que tus ojos quieren que haya. Si miras a lo lejos, allí donde el ocaso se entrega cada tarde y cada mañana, cierras los ojos y miras con tu mano puesta sobre el corazón de los dos latiendo, sobre todos nuestros te quieros, podrás notar mi alma. Hazlo siempre que quieras verme y te guiaré a casa. Es decir… […]

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Enseñanzas Ancestrales por Ana Gutiérrez

En función de todo lo que he aprendido hasta ahora, si algún día me convierto en madre, me gustaría que mi hij@ guardase lo siguiente: Querid@ hij@: Vienes a un mundo difícil. Un mundo en el que no quiero que brilles sino que tu sonrisa sea el brillo que alumbre tu mundo. Quiero que seas feliz sobre todas las cosas. Sé que te tocará caerte, pero quiero que sepas que el caerte no quiere decir tocar fondo sino que la vida te pide un tiempo para que reflexiones y encuentres tu paz interior. Para que aprendas a buscar y hallar dentro de ti. Para que descubras en verdad quién eres. Sé que sentirás dolor. Pero no en la piel. Sé que tu corazón llorará a veces. Sé que será difícil. Te harás preguntas. Pero cuándo te las hagas, recuerda estas palabras de alguien que te ama, te amó y te amará siempre: -Si alguna vez sientes que te hieren mucho, bendícelo. Sé que será difícil. Sé que no quieres hacerlo. Pero te hará libre. A mí tambien me ha costado mucho… Pero tras mucho caerme, observé que no había mayor triunfo que agradecer, bendecir y sentir como una enseñanza todo […]

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