Dulce Navidad por Inanna STM

Ya no es como era antes. Todavía puede recordar lo duro que eran aquellos inviernos, cuando había que retirar la capa de nieve a base de pala para que permitiera la entrada a la casa vieja y vacía, que ha sido su hogar durante más de cincuenta años. La piedra de los robustos muros podría relatar historias de encuentros y partidas. De momentos que quedaron impresos en desvencijadas fotos ahora descoloridas por el paso del tiempo. Instantes de rabia o tiempos de desencuentros. La piedra siempre recuerda como lo hacen sus manos endurecidas por el frío y el trabajo. Aprovecha el pequeño fuego de la chimenea del hogar para calentarse antes de comenzar a preparar la cena. Es Navidad. Y la costumbre se hace presente a la hora de escoger con cuidado la vajilla que colocará encima de la mesa de madera. Una mesa que se ha quedado grande con el paso del tiempo, con las partidas obligadas y con las ausencias impuestas por la voluntad de los otros. Aún así, sigue llenando el viejo tablero de platos mientras mentalmente cuenta los invitados al banquete para no olvidarse de ninguno. Y con cuidado, vigila que los cubiertos queden bien alineados, […]

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Claustrofobia por Ana Centellas

CLAUSTROFOBIA Ramiro era un hombre que nunca había demostrado tener miedo a nada. Se atrevía con todo y raro era el fin de semana que no dedicaba a practicar algún deporte de riesgo. Incluso fue el que demostró mayor entereza el día que, estando en el interior de una sucursal bancaria, sufrió en sus carnes un atraco con armas de verdad. Pero Ramiro tenía un secreto que no se había atrevido a confesar a nadie y que, hasta el momento, durante los más de veinte años que llevaba vividos, había sido capaz de ocultar a la perfección. No era algo anormal, pero en su interior le causaba una terrible vergüenza admitirlo. Quizá por eso, para compensar esa carencia que sentía, era tan arriesgado en los demás aspectos de su vida. Ramiro padecía una tremenda claustrofobia. Por supuesto que había tenido momentos en los que había visto peligrar su secreto. Él se dio cuenta cuando era muy pequeño, una tarde de lluvia en la que pasó horas encerrado en un armario mientras jugaba al escondite con su hermano mayor y este se olvidó de él. O quizá su fobia fuese la consecuencia de aquella experiencia, no estaba del todo seguro. Con […]

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#RetoDNDCancer_ES

Reto literario por el #DiaNacionaldelNiñoConCancer REGLAS: 1. Protagonista que sufra esta enfermedad. (se puede cambiar genero y nº) 2. Se recomienda géneros de humor, amor y poesía. 3. Utiliza #RetoDNDCancer_ES 4. Extensión 1 tweet o 2. El niño miró por la ventana del hospital Sant Joan de Déu. –¡Cuántos lazos amarillos, mami! En los balcones, en las farolas, en los árboles… ¡Qué guay, todo el mundo lucha contra el cáncer infantil! –exclamó Jordi. –Claro, mi amor –mintió su madre. #RetoDNDCancer_ES @jardindebonsais #RetoDNDCancer_ES Todos tenemos superpoderes. Algunos adultos los tienen tan bien guardados dentro que no los ven. Pondré algunos ejemplos: Mi madre, me cambia sonrisas por lágrimas. Mi padre un chiste, por una pastilla de vida. ¿Y yo? Yo tengo el mejor: Un día más. @AliciaAdam16 –¿Cómo está la niña? –Mucho mejor. Desde que los payasos de hospital le regalaron una peluca amarilla con coletas, le ha dado por decir que es Sailor Moon, que el termómetro es su cetro y que combate el cáncer con magia de luna… ¡Si tú la vieras! #RetoDNDCancer_ES @jardindebonsais Sé que estás de duelo por tu pobre pequeñuelo. Déjame ser tu pañuelo, brindarte consuelo. Imagina, como un dulce camelo, que al perder el pelo, […]

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«Año nuevo» por Julio Alejandro

Abrió los ojos súbitamente, unos ojos oscuros y algo enrojecidos, rodeados por unas ojeras moradas y profundas que, durante unos instantes, miraron sin ver. Se fijaron, al fin, en la mosquitera que estaba suspendida sobre la cama, sucia de polvo y hecha un puño. Quería recordar, fijar la atención en algo que había quedado a medio camino del pensamiento, prisionero en la difusa frontera donde se confunden el sueño y la vigilia. Quería encontrar el cabo, el hilo preciso que se lo devolviera. Frunció el ceño en un vano esfuerzo por concentrarse. A pesar de lo temprano de la hora ya hacía calor. Minúsculas gotitas de sudor le humedecían la piel. Deslizó el dedo por su brazo, abriendo un surco en el sudor y dejando una estela, primero blanca y después rosada, que se fue difuminando hasta la disipación. Una mosca se le posó en la frente, junto al arranque del pelo, y libó entre un mar de brillantes gotitas de grasa. La espantó con un movimiento lánguido, pero ella regresó, pertinaz, y ya no tuvo voluntad para alejarla. Apoyó la cabeza en la almohada y fijó la vista en el techo de cinc, donde algunos pájaros zangoloteaban en una […]

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«Cazadores cazados» por Informatico Farero, Olga LaFuente, PuriRV, Nicolás Oleinizak, Nefelibata, AliciaAdam16, MaruBV13, Elena Siles, Ikormar, JJ_Kastle, Dagmar Sola, Eidsei, Laia Pavila y Pepe_Gonzalez87

@informatifarero El niño los miró con furia. —Tranquilo, somos profesionales, este demonio no volverá a molestarte —aseguró uno de los cazadores sacando su daga del pecho de la mujer. —Hay que limpiar y marcharse —ordenó el segundo de los cazadores. —¿Qué te pasa, chico? —Preguntó el tercero acercándose al niño. La furia pasó fugazmente por la ira, saludando con su manita, y llegó al odio. —Mamá —susurró. —Mierda —fue lo último que dijo el primer cazador antes de convertirse en una bola de fuego. —¡A cubierto, también es un demo…! —El tercer cazador se evaporó convertido en mariposas multicolor. El segundo. El jefe. Quizás no el más listo, pero si el más experimentado, saltó fuera de la habitación como si la vida le fuera en ello. Y así era…   @Olga_Lafuente) ..el niño no dudó en perseguirle por las calles de Brooklyn sorteando coches y saltando obstáculos. Podría haberle dado caza pero lo que el joven quería era seguir al cazador hasta su madriguera. Una desconocida furia había nacido al ver a su madre asesinada y ahora anhelaba venganza. El hombre entró en una humilde iglesia evangélica del distrito y la puerta fue atrancada en su interior, lo que no […]

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Capitana de mar y fuego (I de III) – J.J.Kastle

—Capitana, en serio, eso es una locura —le dije en el tono más respetuoso que pude a nuestra comandante. No podía dejar de admirar sus largas trenzas azabache solo superado por lo negruzco de sus ojos. Su hermosa piel trigueña y sus labios gruesos me hacían pensar como no debía de esa valiente guerrera. —¿En serio, muchacha? Entonces dime por qué nosotros, simples mortales, estamos aquí en medio de esta extraña guerra contra esas criaturas de colmillos alargados y aquellos que agitan sus varitas.—Me miró ofuscada poniéndose roja mientras giraba el timón a estribor. —Es que en serio, ¿cree de verdad en eso de “La cuchara de la sabiduría”? —Ésa es ahora nuestra única esperanza, porque no tenemos la larga vida de esos seres casi inmortales, ni los trucos y conocimientos antiguos de los otros… Ya falta poco. —Pero, Capitana, ¿por qué aceptó el desafío? —consulté agachándome para esquivar una bola de fuego que había sido disparada desde la nave de las brujas y brujos. —Porque una persona de mar… ¡no rehuye de ningún desafío!—dijo frunciendo sus gruesas cejas. —Pero… esto no es el mar sino una extensión de fuego por el que navegamos—dije mirando a nuestro alrededor—. Y, además, […]

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Una noche en la ópera por MaruBV, Informático Farero, Nefalibata, Puri VR, JJ Kastle, Daniel Collazos, Ana Centellas , Eidsei, M. Floser, Olga LaFuente, Asilo Oscuro, Elena Siles, Dagmar Sola, Inkomar y Laia Pavila

@MaruBV13 Era su noche y no había un solo lugar vacío en el teatro. La Diva caminaba por el escenario disfrutando su momento. En el foso, los músicos afinaban sus instrumentos y ella se preparaba para la interpretación de su vida. Sonrió y entonces escuchó un grito…   @informatifarero …tras ella. El público comenzaba a levantarse. Murmullos, y algún ocasional grito, comenzaba a elevarse desde el patio de butacas. Se giró despacio la diva. El tenor, con el rostro manchado de sangre avanzaba despacio hacía ella. El mango de un puñal asomaba de su engangrenado pecho. Ella se hizo a un lado, horrorizada. Y el horror dio paso a la indignación. No avanzaba hacia ella, sino al centro del escenario. «Vaya una forma más rastrera de robarme el protagonismo», pensó. «Hoy era mi gran día»…   @jardindebonsais (Nefalibata) «Podría haber sido peor…», piensa mientras se acerca al cuerpo recién desplomado. «Después de todo, quien haya reemplazado el retráctil puñal de atrezo del tercer acto por uno auténtico, llevaba la intención de matarme a mí. Debo averiguar quién ha dado el cambiazo y qué serie de casualidades lo han llevado hasta el pecho de este estúpido. Míralo, ahí tirado… ¡Hasta muerto […]

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Sin glorias por Ana Centellas

SIN GLORIAS Conocía la pista de atletismo como si de la palma de su propia mano se tratase. Eran años ya los que había empleado en los duros entrenos en ella. Tal era el conocimiento que había desarrollado del lugar, que era capaz de identificar en cada curva la zona exacta en la que la pisada era más firme, en qué lugares había más posibilidades de resbalar e incluso el emplazamiento exacto de aquellos pequeños baches que se habían ido modelando mes tras mes de un inagotable trotar sobre la pista. Aquella mañana el día lucía resplandeciente. Parecía querer mostrar el mejor de los presagios para aquella especie de bautismo que se iba a celebrar. No había nube alguna que cubriese el cielo, como si todas se hubiesen batido en retirada para permitir festejar aquel día a aquellos que ya habían partido más allá de su altura. Gustavo miró hacia arriba, mientras cubría con una mano sus ojos desprotegidos del brillante sol de principios de primavera, e imaginó el rostro de su padre observándole con orgullo. Si por alguien estaba allí aquel día era por él. Él fue el que le hizo amar aquel deporte, el que le había llevado […]

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«Doce descendientes para conquistar el mundo» por Olga La Fuente, Dagmar Sola, Asilo Oscuro, Ikormar, Nefelibata, Informatico Farero, Manel_SaO, William Rilley, JJ Kastle, Alicia Brunskill, MoraMoriles2, Ana Centellas, Puri RV, Eidsei y InannaStM

«Doce descendientes para conquistar el mundo» @Olga_Lafuente El frío invadió la estancia principal de una humilde casa de la Meseta Ibérica cuando la puerta se abrió de una patada. Tres soldados armados entraron en la sala donde un matrimonio y su hijo pequeño celebraban la Nochebuena. Agarraron a la madre y se la llevaron en volandas … hasta una camioneta que se perdió en la oscuridad Mientras, en el Ministerio de Guerra de Berlín recibieron una conferencia de Madrid —La última de las descendientes ha sido hallada, mañana partirá en tren dirección Francia —Perfecto –contestó el oficial alemán —¿Quieren al niño? —No, no sirve, está mezclado. Y colgó. Un capitán de las SS entregó una nota al suboficial, su destinatario era Josef Menguele —Es la última de las descendientes –dijo el capitán—, en un par de generaciones, tendremos un ejército de vikingos arios que conquistará el mundo   @DagmarSola Años atrás, cuando el primero de los llamados descendientes alcanzó la edad adulta, fue cuando todo comenzó a ponerse en marcha. Se había resistido a hacerles caso y tuvieron que inculcarle su deber. Al final, fue él mismo quien programó a los siguientes.   @AsiloOscuro No había sido una tarea sencilla. […]

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Hambre por Rain Cross

El dolor era insoportable. Sentada en un charco de sangre, con el cadáver destrozado de mi marido a un lado, las fuertes contracciones me advertían de que nuestro bebé estaba a punto de nacer. Un trozo de carne asomaba aún por mi boca. La carne del hombre al que tanto amaba. El ansia había empezado unos días atrás, acompañada de un penetrante pinchazo en el bajo vientre cada vez que sentía su olor; un instinto primario que no me dejaba pensar en nada más que en el placer de la carne humana. Al principio, no le di importancia: empezó a gustarme la carne poco hecha, el gato del vecino… Nuestro perro… Hasta que ya no pude resistirlo más. En cuanto cruzó la puerta me abalancé sobre él, cuchillo en mano, y fui desgarrándole la piel hasta dar con el hueso. Sus gritos no me detuvieron: mi hijo tenía hambre. Pensé que con eso acabaría todo. Que él estaría saciado. Pero me equivocaba. Ahora mi pequeño salía de mi útero destrozándolo todo a su paso. Notaba como sus dedos arrancaban mis entrañas y las arrastraba hasta mi vagina. Puse mis manos entre las piernas para ayudarle a salir. La sangre caliente […]

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