Encarcelado en mis versos por Maria H.L.

Encarcelado en mis versos Ecos lejanos en mis pupilas me indican que tu llama no debo permitir que se extinga. Trato de tallarla en el mágico pergamino para que no se confunda con la ausencia y tenga el crepitar milenario Vas cobrando vida te la insufla la tinta de mi pluma. Rozo tus labios con mi lápiz y les narro un bello beso, sellado en la noche de los tiempos, su existir, su celeste sabor más allá del oscuro universo Tu delirante piel se revela a mi olfato, tratando de enfrascarla en la mina de mi pluma. Tu ser volcado en mi lienzo me esboza una fragante sonrisa que araña mis entrañas, hambrientas de tu erótico verso, hambrientas de soñarte…

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“Vos” por María del Rocío y Pablo Carvajal

Vos, que te habías hecho un horizonte. Un horizonte, sin camino, sin ruta, sin paso que hiciera en ti una hondura, un tajo, un abismo. Vos que de tan lejana eras pasado o serás mañana. Vos, que te haces del viento llegando al todo, a la nada, qué invisibles fronteras traspasas. Vos qué tomas, vos qué largas. Vos, ni alma ni cuerpo, ni de aquí, ni de allá pero siempre dentro. Anidando mi abismo, despuntando mi cumbre. Vos, que eres todo: Agua, fuego, tierra, luz, sueño, añoranza. Vos qué de ser tanto, eres mi nada. Vos, agonía y paraíso. Fuente, Averno, sombra que ampara, astro qué luce, quema y mata. Vos. Vos, que eres nada eres mi todo!

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“Tiempo lejano” por Sara Ramírez

Maduras, creces, maduras, quieres volver al pasado, a la infancia, a la par el tiempo robado, a la ignorancia, a lo pasado.   Tienes ese dese, ese sueño, ese anhelo de ser una niña de nuevo; donde la responsabilidad no existia donde todo era sueño y fantasía.   Recuerdas ese mundo extraño, diferente, ese mundo, esa vida, llena de ilusión; solamente ignorancia e imaginación. Recuerdas ese mundo que por sí se desvaneció.   Infancia, la llaman los mayores, algunos: niñez, otros muchos adultos, pero ¿Infancia? ¿Niñez? ¿Realmente importa? ¿Importa realmente su denominación?   Simplemente otra etapa en la vida, pero no es solo “otra” etapa que transcurre. Son años, años de felicidad, de alegría, de reír y llorar, llorar sin razones, sin más.   Años de ignorancia, sin problemas, nada más. Porque la sonrisa de un niño es la más sincera, la más bella y hermosa, solo una sonrisa despreocupada, como un te quiero sin espada.   ¿Por qué no volver a niño ser? Porque todos tenemos un niño; somos niños y tenemos que dejarnos ver; dejar de fingir, de actuar, y empezar a ser.    

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La sombra de su velo… por Fran Rubio

Para él era bonita … hermosa como un amanecer que lo encendía de vida, había aprendido a beber de su mirada, a existir en su sonrisa a pelear con su aliento a reír con su sonrisa. A cada día más la había amado cada noche más la había soñado a cada año más la había aprendido con cada arruga mas la había abrazado. Para él era bonita incluso en ese momento, allí tumbada, enmarcada en el noble cedro dispuesta para su viaje solitario, a la sombra de su velo blanco. Y él la aprendería de nuevo,sabiendola, en cada nube en el cielo en cada destello de sol, a cada minuto de su mente lúcida. Su oscuridad la vestiria con toda una vida de amor hasta su reencuentro pactado.

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La felicidad por Gala Rama

La felicidad. Ese diamante en bruto, de mil caras, donde cada uno se refleja en su brillante color. Pasado y presente serán quienes tallen el recuerdo de sus etapas, de sus vivencia. La felicidad depende de cada uno no se igualan entre sí. Cada una guarda un sabor único, en la esencia de quien la vive. Marcan esos espacios para siempre, esos que en el tiempo se reviven avivando tantas risas y emociones La felicidad a veces tan esquiva, se convierte en gotas de elixir que nos dan descanso a los avatares de la vida. Es ese oasis donde buscamos sentirnos en plenitud. Ahí es donde el corazón guarda sus tesoros, para sus horas malas como tabla de salvación. La felicidad a veces efímera y sin tener al rey Kronos a su favor logra engañarlo y arrebatarle un sueño una esperanza una ilusión. La felicidad sabe que puede ser pasajera puede hacerse sentir solo por un rato. La felicidad es el regalo más preciado. Es esa sensación única, que puede mantenerse por siempre viva en tu mente y en tu corazón. Es esa alegria que se plasma en esa fotografia, esa que descansa en un portarretrato, donde tus ojos brillan […]

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Me renuevas ilusiones por Cristino Vidal

A un paraíso tropical te llevo todas las noches sin faltar ninguna y allí, con el influjo de la luna, te pago con amor cuanto te debo,   por conseguir que sea un hombre nuevo y distinto, merced a tu oportuna llegada, que ha traído la fortuna de ver que en ilusiones me renuevo.   En la playa de límpidas arenas, los besos, las caricias, los arrullos te entrego y además a manos llenas   a la muy tenue luz de los cocuyos, mientras la sangre corre por mis venas al sentir la dulzura de los tuyos.

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“Como Romeo y Julieta” por Sara Rámirez Sánchez

Las grandes historias no surgen de la nada, no surgen de un “hola” y un “adiós” no surgen de un “quizás” o un “tal vez” no surgen de un “nunca” o un “para siempre”.   Las grandes historias nacen de las caídas, de los engaños, mentiras y dudas; aquéllas que, pasando años luz, siguen marcando aquéllas que grabadas quedaran en tu corazón.   Pueden pasar segundos, horas, días, meses o años, que en ti inmersas están como espina en tu alma como huella en tu corazón, imborrable grabación, porque el sufrimiento se paga y del error se aprende.   Podemos caernos, levantarnos y volver a caer. Podemos reír, llorar, gritar, enfadarnos, chillar; pero nunca dudar y jamás dejarnos ganar; porque del recuerdo no se vive, pero si del ahora.   El recuerdo, recuerdo es y en cenizas queda. Vivir el presente, el ahora; luchar por el hoy y el mañana, porque las historias verdaderas son aquéllas que marcan, que nos hacen luchar para seguir, que nunca fáciles serán.   Risas y lágrimas costarán, sacrificios y falsas promesas, pero te harán seguir a pie del cañón como fiel soldado que lucha en su escuadrón porque no importa el esfuerzo si mejor […]

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Te siento aquí en mi mente por Maria H.L.

Te siento aquí en mi mente. Vago por el mar de los abismos, lo seductor de tu sombra, deleitoso tormento, golpetea aquí en mi pensamiento. Anida en mi sacramento el encanto de tu inspiración, seducida por tu milagro, receptora de esta fascinación. Celestial resplandor, que mora en mi orilla vestal. Palpitante turbación al gozar tu nacer espiritual. Atravesada por tu verbo labrado, donador de tempestuosas misivas celestiales. Enardecido mi lirio, Extasiado mi corazón, doquiera, un bulevar, una alameda, un arrecife, mi lecho, en ellos eternamente, despierto y espiritoso, tu milagro, tu ángel, tu recuerdo, tu dulce sombra. ¡ Exquisita desazón, al evocar tu añorar, al evocar, tu sustancia de loto!

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