“Tiempo lejano” por Sara Ramírez

Maduras, creces, maduras, quieres volver al pasado, a la infancia, a la par el tiempo robado, a la ignorancia, a lo pasado.   Tienes ese dese, ese sueño, ese anhelo de ser una niña de nuevo; donde la responsabilidad no existia donde todo era sueño y fantasía.   Recuerdas ese mundo extraño, diferente, ese mundo, esa vida, llena de ilusión; solamente ignorancia e imaginación. Recuerdas ese mundo que por sí se desvaneció.   Infancia, la llaman los mayores, algunos: niñez, otros muchos adultos, pero ¿Infancia? ¿Niñez? ¿Realmente importa? ¿Importa realmente su denominación?   Simplemente otra etapa en la vida, pero no es solo “otra” etapa que transcurre. Son años, años de felicidad, de alegría, de reír y llorar, llorar sin razones, sin más.   Años de ignorancia, sin problemas, nada más. Porque la sonrisa de un niño es la más sincera, la más bella y hermosa, solo una sonrisa despreocupada, como un te quiero sin espada.   ¿Por qué no volver a niño ser? Porque todos tenemos un niño; somos niños y tenemos que dejarnos ver; dejar de fingir, de actuar, y empezar a ser.    

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La sombra de su velo… por Fran Rubio

Para él era bonita … hermosa como un amanecer que lo encendía de vida, había aprendido a beber de su mirada, a existir en su sonrisa a pelear con su aliento a reír con su sonrisa. A cada día más la había amado cada noche más la había soñado a cada año más la había aprendido con cada arruga mas la había abrazado. Para él era bonita incluso en ese momento, allí tumbada, enmarcada en el noble cedro dispuesta para su viaje solitario, a la sombra de su velo blanco. Y él la aprendería de nuevo,sabiendola, en cada nube en el cielo en cada destello de sol, a cada minuto de su mente lúcida. Su oscuridad la vestiria con toda una vida de amor hasta su reencuentro pactado.

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La felicidad por Gala Rama

La felicidad. Ese diamante en bruto, de mil caras, donde cada uno se refleja en su brillante color. Pasado y presente serán quienes tallen el recuerdo de sus etapas, de sus vivencia. La felicidad depende de cada uno no se igualan entre sí. Cada una guarda un sabor único, en la esencia de quien la vive. Marcan esos espacios para siempre, esos que en el tiempo se reviven avivando tantas risas y emociones La felicidad a veces tan esquiva, se convierte en gotas de elixir que nos dan descanso a los avatares de la vida. Es ese oasis donde buscamos sentirnos en plenitud. Ahí es donde el corazón guarda sus tesoros, para sus horas malas como tabla de salvación. La felicidad a veces efímera y sin tener al rey Kronos a su favor logra engañarlo y arrebatarle un sueño una esperanza una ilusión. La felicidad sabe que puede ser pasajera puede hacerse sentir solo por un rato. La felicidad es el regalo más preciado. Es esa sensación única, que puede mantenerse por siempre viva en tu mente y en tu corazón. Es esa alegria que se plasma en esa fotografia, esa que descansa en un portarretrato, donde tus ojos brillan […]

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Me renuevas ilusiones por Cristino Vidal

A un paraíso tropical te llevo todas las noches sin faltar ninguna y allí, con el influjo de la luna, te pago con amor cuanto te debo,   por conseguir que sea un hombre nuevo y distinto, merced a tu oportuna llegada, que ha traído la fortuna de ver que en ilusiones me renuevo.   En la playa de límpidas arenas, los besos, las caricias, los arrullos te entrego y además a manos llenas   a la muy tenue luz de los cocuyos, mientras la sangre corre por mis venas al sentir la dulzura de los tuyos.

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“Como Romeo y Julieta” por Sara Rámirez Sánchez

Las grandes historias no surgen de la nada, no surgen de un “hola” y un “adiós” no surgen de un “quizás” o un “tal vez” no surgen de un “nunca” o un “para siempre”.   Las grandes historias nacen de las caídas, de los engaños, mentiras y dudas; aquéllas que, pasando años luz, siguen marcando aquéllas que grabadas quedaran en tu corazón.   Pueden pasar segundos, horas, días, meses o años, que en ti inmersas están como espina en tu alma como huella en tu corazón, imborrable grabación, porque el sufrimiento se paga y del error se aprende.   Podemos caernos, levantarnos y volver a caer. Podemos reír, llorar, gritar, enfadarnos, chillar; pero nunca dudar y jamás dejarnos ganar; porque del recuerdo no se vive, pero si del ahora.   El recuerdo, recuerdo es y en cenizas queda. Vivir el presente, el ahora; luchar por el hoy y el mañana, porque las historias verdaderas son aquéllas que marcan, que nos hacen luchar para seguir, que nunca fáciles serán.   Risas y lágrimas costarán, sacrificios y falsas promesas, pero te harán seguir a pie del cañón como fiel soldado que lucha en su escuadrón porque no importa el esfuerzo si mejor […]

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Te siento aquí en mi mente por Maria H.L.

Te siento aquí en mi mente. Vago por el mar de los abismos, lo seductor de tu sombra, deleitoso tormento, golpetea aquí en mi pensamiento. Anida en mi sacramento el encanto de tu inspiración, seducida por tu milagro, receptora de esta fascinación. Celestial resplandor, que mora en mi orilla vestal. Palpitante turbación al gozar tu nacer espiritual. Atravesada por tu verbo labrado, donador de tempestuosas misivas celestiales. Enardecido mi lirio, Extasiado mi corazón, doquiera, un bulevar, una alameda, un arrecife, mi lecho, en ellos eternamente, despierto y espiritoso, tu milagro, tu ángel, tu recuerdo, tu dulce sombra. ¡ Exquisita desazón, al evocar tu añorar, al evocar, tu sustancia de loto!

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Con los cinco sentidos por Maria H.L.

Con los cinco sentidos Nado en la sombría luz de esta ferviente pasión, velada de chispeante vivacidad. Inhalo confundida con el caos de nuestros sollozos, la esencia a almizcle de tu cálido pergamino. ¡Compleja y perturbadora obsesión se adueña de mi oráculo..! Mi aliento delira al soñar con la fragancia de tu exuberante bálsamo. Tras su reencarnación, me obsequia con una suerte de esencias que cuido de enfrascar en la golosa gema de mis dedos. El iris de mis sentidos se deslumbra con la primavera de tu erotismo. El colorido de su vigor linda con un devaneo, engendrado por la enajenación de la deleitosa ventura. Al tañer tu piel se derraman en los brotes de mis capullos toda naturaleza de imaginarios sabores. Los alhelíes de mi ribera se regocijan con la vecindad de su vera y se enternecen con los agasajos, que tu ángel le ofrenda. El susurro del eco de tu luciferina música se infiltra en mi juicio, en mi sentir, en mi dalia, en la esencia de mi fragancia… Ceremoniosa sinfonía que consagra su estrofa en esta velada de lecturas salpicadas de lamentos.. Mis labios ansían gozar tu sustancia de sauce obnubilado y se embelesan con la degustación […]

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