“Vos” por María del Rocío y Pablo Carvajal

Vos, que te habías hecho un horizonte. Un horizonte, sin camino, sin ruta, sin paso que hiciera en ti una hondura, un tajo, un abismo. Vos que de tan lejana eras pasado o serás mañana. Vos, que te haces del viento llegando al todo, a la nada, qué invisibles fronteras traspasas. Vos qué tomas, vos qué largas. Vos, ni alma ni cuerpo, ni de aquí, ni de allá pero siempre dentro. Anidando mi abismo, despuntando mi cumbre. Vos, que eres todo: Agua, fuego, tierra, luz, sueño, añoranza. Vos qué de ser tanto, eres mi nada. Vos, agonía y paraíso. Fuente, Averno, sombra que ampara, astro qué luce, quema y mata. Vos. Vos, que eres nada eres mi todo!

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La sombra de su velo… por Fran Rubio

Para él era bonita … hermosa como un amanecer que lo encendía de vida, había aprendido a beber de su mirada, a existir en su sonrisa a pelear con su aliento a reír con su sonrisa. A cada día más la había amado cada noche más la había soñado a cada año más la había aprendido con cada arruga mas la había abrazado. Para él era bonita incluso en ese momento, allí tumbada, enmarcada en el noble cedro dispuesta para su viaje solitario, a la sombra de su velo blanco. Y él la aprendería de nuevo,sabiendola, en cada nube en el cielo en cada destello de sol, a cada minuto de su mente lúcida. Su oscuridad la vestiria con toda una vida de amor hasta su reencuentro pactado.

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Me renuevas ilusiones por Cristino Vidal

A un paraíso tropical te llevo todas las noches sin faltar ninguna y allí, con el influjo de la luna, te pago con amor cuanto te debo,   por conseguir que sea un hombre nuevo y distinto, merced a tu oportuna llegada, que ha traído la fortuna de ver que en ilusiones me renuevo.   En la playa de límpidas arenas, los besos, las caricias, los arrullos te entrego y además a manos llenas   a la muy tenue luz de los cocuyos, mientras la sangre corre por mis venas al sentir la dulzura de los tuyos.

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“Como Romeo y Julieta” por Sara Rámirez Sánchez

Las grandes historias no surgen de la nada, no surgen de un “hola” y un “adiós” no surgen de un “quizás” o un “tal vez” no surgen de un “nunca” o un “para siempre”.   Las grandes historias nacen de las caídas, de los engaños, mentiras y dudas; aquéllas que, pasando años luz, siguen marcando aquéllas que grabadas quedaran en tu corazón.   Pueden pasar segundos, horas, días, meses o años, que en ti inmersas están como espina en tu alma como huella en tu corazón, imborrable grabación, porque el sufrimiento se paga y del error se aprende.   Podemos caernos, levantarnos y volver a caer. Podemos reír, llorar, gritar, enfadarnos, chillar; pero nunca dudar y jamás dejarnos ganar; porque del recuerdo no se vive, pero si del ahora.   El recuerdo, recuerdo es y en cenizas queda. Vivir el presente, el ahora; luchar por el hoy y el mañana, porque las historias verdaderas son aquéllas que marcan, que nos hacen luchar para seguir, que nunca fáciles serán.   Risas y lágrimas costarán, sacrificios y falsas promesas, pero te harán seguir a pie del cañón como fiel soldado que lucha en su escuadrón porque no importa el esfuerzo si mejor […]

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Abrázame por Ana Gutiérrez Expósito

Y entonces, sólo deseé abrazarte. Sentir todo tu dolor en mí. Sentir la sal de tus lágrimas caer por cada poro de mi piel. Sentir tus ganas de gritarle al mundo lo infeliz que eras. Sentir tus ganas de odiarme, de abofetearme, de irte sin decirme adiós. Pero en el fondo, pese a tu mar bañado en llanto, sabías que tú también deseabas que te abrazara. Deseabas pedirme una explicación.  Por qué ahora. Por qué a mí. No entiendo nada… estoy en un laberinto indestructible para mí. Llévame hasta la salida porque siento que me ahogo. Llévame hasta el sigilo de la noche donde podamos sentirnos, amarnos, abrazarnos sin demora, apretar nuestros corazones tan fuerte que parezca que dejan de latir. Abrázame fuerte. Pero déjame que me rompa en llanto hasta caer sobre tu regazo. Déjame que te mire y desee odiarte. Déjame que te odie y que al mismo tiempo desee tenerte entre mis brazos susurrándote al oído cuánto te quiero. Déjame que desee alejarme de ti para que cuando me vaya, sólo desee y anhele buscarte. Déjame jugar a quemarme para después volver a hidratarme besándote sin retorno. Vuelve a mi lado… Pero sobre todo, abrázame. Siente mi […]

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Humo y desamor por Gala Rama

Desayunamos en silencio como hace tiempo de forma casi normal. Seguro irás pensando que todo está bien. Solo el cigarrillo mudo testigo se consume lentamente entre mis temblorosos dedos. Los ojos arden y el corazón se retuerce quiere gritar su verdad. Tú miras sin ver y hablas con total frivolidad. Cómo si así pudieras evitar ver la realidad. Ya ni te fijas en mí, si no verías la tristeza y el silencio a tu alrededor. No ves mi sonrisa Esa que cada día como una cruel mueca se dibuja en mi cara Las miradas y los roces que evito cuando te acercas Esa voz interior esos ojos sin calor. donde se murió mi amor. Cerraste la puerta después del frió beso de cada mañana. Y ya de salida seguro irás pensando que todo estará bien. Que hoy sin falta le hablarás. Cortarás tu aventura y ya simplemente le dirás que quieres dejarla atrás . Pero muy tarde ya será, pues hoy a tu regreso ya no me encontrarás. Gala ?

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Un amor para recordar por J.E.M Celeste

Coloqué su taza de chocolate caliente sobre la mesa. Mis ojos se posaron sobre ella, no podía dejar de observarla, la volvía a tener a mi lado. Su mirada, aún perdida, se posó sobre la mía. «Aún no me ama», pensé para mis adentros. Pero lleno de un optimismo que había vuelto a asentarse en mi ser, me dije: «si una vez conseguí conquistar su corazón, ¿Por qué no podría volver a hacerlo?». Me senté frente a ella. Le di un pequeño sorbo al humeante chocolate recién hecho; su olor, su sabor me trasportaban a través del tiempo. Siempre al mismo momento. Al día en que todo mi mundo se esfumó por completo para dar paso al suyo. —¿Quieres que te cuente una historia? —le pregunté. Sus inocentes ojos se posaron en mi. Expectantes. «Es como una niña», pensé. Mientras asía su taza con una mano y con la otra acariciaba la cabeza de Vida, nuestra atolondrada perra, afirmó animosa con su cabeza. Suspiré «¿me siento preparado?», dudé, por un momento, de lo que iba a hacer. Pero no era un relato doloroso o triste, sino que fue la historia que cambió por completo mi vida, sin duda y aunque […]

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Nunca he sabido responder por Jose Luis Fernández Ferrero

Nunca he sabido responder a los por qués heridos; unas veces de rabia, resignación, los más, de miedo. La cobardía es un mal ave de presa, y yo he sido más de gavilanes al vuelo. No me preguntes aquello para lo que no tengo respuesta, ¿acaso la flor preguntó al verano por qué la seca o por qué el arroyo cesó repentinamente? Son cosas para las que no existe repuesta. Mi amor se agostó como la tímida flor ya sin raíz, el pez que buscó en el viento su alivio y no lo encontró. Ya no te amo y no tengo respuesta.

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