Había soñado por Fran Rubio

Y era ese aire, que creaba magia. Hubiera podido sentirse hada, diferente a nada de este mundo. Hubiera podido elegir cualquier nube, en cualquier cielo, cualquier arcoiris naciente entre la lluvia. Aquél aire todo lo permitía, era magia pura para respirar… Era alma de sol y canción de luna. Era camino de estrellas y caricias de gigantes. Pero ella quiso ser lo que siempre había soñado. Ella solo ansiaba ser mariposa entre las flores…

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“Familia” por María del Rocío

Familia, raíz de tierra firme nutrida en corrientes subterráneas, en aguas diáfana y claras y de luz solar. Familia, árbol de corteza cebil, sólido tronco, cause de ramas hermanas tan a dispar, tan afín. Familia, leche materna, entrañas hermanas, sangre de mi sangre, fusionado por el verbo amor. Familia, médula sublime senos de miel, útero bendito escencia de quién soy…

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“See” por Ana Gutiérrez

Desde entonces sólo sé que no volví a mirar igual. Me escondí de lo que no quise ver y me inmiscuí en la inmensidad de lo invisible haciéndole honores al mar. Descubrí un mundo paralelo, un nuevo mundo sobre el que volver a caminar. Desde entonces cambié el rumbo de lo que quise ver con los ojos físicos para comenzar a mirar con otro tipo de ojos. Unos ojos que no vienen dados, sino que se construyen con los pálpitos del alma. Ojos que se convierten en miradas que carecen de significado y se llenan de sentido. Miradas que parecen ancestrales y que pueden hacer sentir todo un río de sensaciones sin calma.  Y es que al final nadie está demasiado perdido si sabe hacia dónde mirar. Sólo se necesita encontrar la chispa que haga jugar a la pupila mientras el iris comienza a brillar

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Escucha por Ana Centellas

En el dormitorio de María las sábanas están revueltas. Una suave luz encendida en una mesita que alumbra desde un rincón es la única fuente de iluminación. Colores tenues se filtran por la persiana entreabierta, luces doradas de sol que se cuelan juguetonas a través de las cortinas rosadas, anuncian que ya es de día. Sobre la cama desecha, dos cuerpos desnudos descansan, enredados, descuidados. Cubriendo el torso de ella, el fuerte brazo de él. Sobre las piernas del hombre, las delicadas piernas de la mujer. El descanso de dos amantes ajenos a todo cuanto acontece a su alrededor, dormidos, soñando, muy probablemente, el uno con el otro. El cuerpo de dos amantes con edad sin precisar. María se despereza. Uno de los rayos de sol, con ganas de jugar en la mañana de sábado, atraviesa las cortinas, iluminando su dormitorio con una luz casi mágica. Los tonos dorados del sol se funden con el rosado de las cortinas que, sumado a la tenue luz que proviene del rincón, envuelven la habitación de una sensual calidez. Una sonrisa se dibuja en su rostro cuando ve a su compañero a su lado, como cada día. Más que a su lado, formando […]

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“Vos” por María del Rocío y Pablo Carvajal

Vos, que te habías hecho un horizonte. Un horizonte, sin camino, sin ruta, sin paso que hiciera en ti una hondura, un tajo, un abismo. Vos que de tan lejana eras pasado o serás mañana. Vos, que te haces del viento llegando al todo, a la nada, qué invisibles fronteras traspasas. Vos qué tomas, vos qué largas. Vos, ni alma ni cuerpo, ni de aquí, ni de allá pero siempre dentro. Anidando mi abismo, despuntando mi cumbre. Vos, que eres todo: Agua, fuego, tierra, luz, sueño, añoranza. Vos qué de ser tanto, eres mi nada. Vos, agonía y paraíso. Fuente, Averno, sombra que ampara, astro qué luce, quema y mata. Vos. Vos, que eres nada eres mi todo!

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La sombra de su velo… por Fran Rubio

Para él era bonita … hermosa como un amanecer que lo encendía de vida, había aprendido a beber de su mirada, a existir en su sonrisa a pelear con su aliento a reír con su sonrisa. A cada día más la había amado cada noche más la había soñado a cada año más la había aprendido con cada arruga mas la había abrazado. Para él era bonita incluso en ese momento, allí tumbada, enmarcada en el noble cedro dispuesta para su viaje solitario, a la sombra de su velo blanco. Y él la aprendería de nuevo,sabiendola, en cada nube en el cielo en cada destello de sol, a cada minuto de su mente lúcida. Su oscuridad la vestiria con toda una vida de amor hasta su reencuentro pactado.

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Me renuevas ilusiones por Cristino Vidal

A un paraíso tropical te llevo todas las noches sin faltar ninguna y allí, con el influjo de la luna, te pago con amor cuanto te debo,   por conseguir que sea un hombre nuevo y distinto, merced a tu oportuna llegada, que ha traído la fortuna de ver que en ilusiones me renuevo.   En la playa de límpidas arenas, los besos, las caricias, los arrullos te entrego y además a manos llenas   a la muy tenue luz de los cocuyos, mientras la sangre corre por mis venas al sentir la dulzura de los tuyos.

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“Como Romeo y Julieta” por Sara Rámirez Sánchez

Las grandes historias no surgen de la nada, no surgen de un “hola” y un “adiós” no surgen de un “quizás” o un “tal vez” no surgen de un “nunca” o un “para siempre”.   Las grandes historias nacen de las caídas, de los engaños, mentiras y dudas; aquéllas que, pasando años luz, siguen marcando aquéllas que grabadas quedaran en tu corazón.   Pueden pasar segundos, horas, días, meses o años, que en ti inmersas están como espina en tu alma como huella en tu corazón, imborrable grabación, porque el sufrimiento se paga y del error se aprende.   Podemos caernos, levantarnos y volver a caer. Podemos reír, llorar, gritar, enfadarnos, chillar; pero nunca dudar y jamás dejarnos ganar; porque del recuerdo no se vive, pero si del ahora.   El recuerdo, recuerdo es y en cenizas queda. Vivir el presente, el ahora; luchar por el hoy y el mañana, porque las historias verdaderas son aquéllas que marcan, que nos hacen luchar para seguir, que nunca fáciles serán.   Risas y lágrimas costarán, sacrificios y falsas promesas, pero te harán seguir a pie del cañón como fiel soldado que lucha en su escuadrón porque no importa el esfuerzo si mejor […]

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