Lección de vida por Sara Ramirez

Si de la vida algo aprendemos, bien al principio, bien al final, es que lo importante es “Ser feliz”. Ser feliz, contigo mismo, con el mundo, disfrtutar del día a día, de hoy. Y reír, reír sin parar; alegrar a los demás. Dibujar sonrisas en los rostros, sonrisas sinceras y nada más. Y amar, amar sin fin; querer a los demás. Porque si de la vida hay que aprender, bine en juventud, bien en vejez, es a no valorar en cantidad lo material. “Tempus Fugit” solían decir los clásicos; disfruta el hoy, el ahora; sé feliz. El destino es un vaivén que viene y va. “Hakuna Matata”, sin el pasado olvidar; de él aprender para el hoy valorar. Nuestras raíces no se pueden modificar. Porque si la vida algo se aprende, bien al nacer, bien en las agonías, es a ser feliz contigo y con los demás.

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Campanadas por Fran Rubio Varela

Las campanas sonaban todas, se habían vuelto locas. Sonaban sin razón aparente ante el asombro de la gente , parecían haber sido embrujadas, los campaneros desesperados no sabían como pararlas, ellas teñian los pueblos y sus plazas de su peculiar sonata. Había un pasaje que hablaba de que habrían fanfarrias sonando desde el cielo el día que  avisaran de un gran cambio. Pero en este mundo ya nadie se acordaba de ellas, ni siquiera se sabía ya que era una fanfarria, así que las campanas asumieron tan elevada labor sonando todas al unísono. Pero la gente, ésta gente de ahora ya no se sorprendía ni se maravillaba de nada. Se pusieron como siempre que sucedía algo inusual a buscar la respuesta más lógica o si no la encontraban, a buscar aquella que más se les acomodara para sus intereses … Y mientras las campanas sonaban más fuerte. Las gentes, muchas de ellas empezaron a alejarse de los campanarios y las plazas, en cambio otros optaron por soportar el estruendo del bronce. Aquellos que volvieron al campo empezaron a recordar lo que era una flor, y la dulce sensación del aire  limpio en sus rostros,vieron jilgueros cantar  y se maravillaban ante […]

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DESPEDIDA por Ana Gutiérrez Expósito

Algún día, con el ondear de mi cabello y mientras miramos al horizonte hallando sin buscar, encontraremos una razón que sea suficiente para dejar de echarnos de menos y entender que sólo hay una manera única de amar: dejar que, por separado, igual que los pájaros, surquemos otros cielos para dar tregua a la libertad Sabes que fuimos como las olas que un día vienen y al instante se van. O como el viento que hoy nos mece y mañana se olvida de volar Ambos sabíamos que en algún momento, tendríamos que devolver nuestras cartas al mar, para que quiénes se quieran de verdad las encuentren y cuenten el secreto de que, por siempre, repetiríamos la misma historia una y otra vez más.. (Ana GE Robles ©)

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“Sólo una palabra” por Sara Ramírez

Porque, al final, todo se resume al “AMOR”. Esa palabra de cuatro letras tan compleja, esa palabra o ¿más que palabra? Esa sensación, esa emoción, ese…, ese sentimiento tan indescriptible, tan, mediante palabras, indefinible. “Amor”, algo tan difícil de explicar. No sólo difícil de explicar, hasta siendo complicado de expresar, porque su expresión no se puede comprender, no forma parte de la humana razón, no forma parte de una explicación. “Amor”, ¿pero qué es el amor? ¿Entre dos personas? ¿Entre dos hermanos? ¿Entre amigos? ¿Entre desconocidos? E incluso…, ¿hacia uno mismo? Cada cual responde, cada cual medita, y, cada uno, interpreta; porque al final de la vida, al final del camino, descubrimos que “todo”, todo se resume en “AMOR”.

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El último acto por Ana Centellas

EL ÚLTIMO ACTO Todo el mundo empezó a aplaudir en cuanto terminó la función. Había sido todo un éxito y el teatro al completo estallaba en aplausos. Se llegaron a escuchar incluso silbidos y vítores, algo que no solía ocurrir entre el público tan formal y educado que acudía a aquel tipo de funciones. La compañía de ballet había ejecutado una actuación soberbia. Pero, sobre todo, fue el último acto el que había causado semejante sensación en el público. Álex y Natasha, los bailarines principales, habían danzado de manera magistral en solitario sobre el gran escenario, con una compenetración y una agilidad extraordinarias. Natasha parecía volar con la ligereza de una pluma para ir a caer con sutileza en las fuertes manos de Álex, que la sostenían como si realmente el peso de aquella fuera mínimo. La ejecución había sido tan buena, tan sincronizada, tan bella, que había mantenido al público cautivado durante los casi quince minutos que había durado aquel último acto, en los que no se había escuchado ni siquiera el sonido de las respiraciones, que parecían suspendidas, como si de una gran apnea colectiva se tratara. La música y el movimiento de los bailarines eran lo único […]

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Había soñado por Fran Rubio

Y era ese aire, que creaba magia. Hubiera podido sentirse hada, diferente a nada de este mundo. Hubiera podido elegir cualquier nube, en cualquier cielo, cualquier arcoiris naciente entre la lluvia. Aquél aire todo lo permitía, era magia pura para respirar… Era alma de sol y canción de luna. Era camino de estrellas y caricias de gigantes. Pero ella quiso ser lo que siempre había soñado. Ella solo ansiaba ser mariposa entre las flores…

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“Familia” por María del Rocío

Familia, raíz de tierra firme nutrida en corrientes subterráneas, en aguas diáfana y claras y de luz solar. Familia, árbol de corteza cebil, sólido tronco, cause de ramas hermanas tan a dispar, tan afín. Familia, leche materna, entrañas hermanas, sangre de mi sangre, fusionado por el verbo amor. Familia, médula sublime senos de miel, útero bendito escencia de quién soy…

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