Historias de sangre bajo la Luna por Lem Ryan

Sinopsis Corría el año 1986. Triunfaban grupos musicales como Europe, Wham! o los Hombres G. Los Simpsons todavía tendrían que esperar tres años más para ver la luz. Las carpetas de las adolescentes estaban forradas con fotos recortadas del Super Pop, y en sus muñecas lucían los Chinitos de la Suerte. Por la tarde, después del cole, los más pequeños de la casa seguían las andanzas de Espinete y Don Pimpón, mientras devoraban un trozo de pan con unas onzas de chocolate y se les hacía la boca agua con el anuncio de un nuevo producto, el Bollycao, que prometía ser la solución definitiva al eterno problema: siempre sobraba pan y faltaba chocolate. Público de todas las edades leía novelas de bolsillo, con sus truculentas portadas y macabros títulos, escritas por autores cuyos nombres no hacían sospechar que, en realidad se tratara de españoles camuflados. Curtis Garland, Clark Carrados, Joseph Berna y un sinfín de perpetradores de pesadillas entre los que se encontraba un jovencísimo Lem Ryan. Su obra Sangre bajo la luna habría de convertirse en una de las más recordadas, con su narración cruda y directa de unos terribles asesinatos en las calles de Nueva York… ¡a cargo […]

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El señor del inframundo por Sergorc

Siempre dejaba de mirar a atrás cuando las filas enemigas estaban pegadas a su espada, arengaba a las tropas como nadie y nadie más que ellas le odiaban. Fenrish era tan odiado como amado. General de vanguardia, el más loco de las tropas, el primero en llegar, el último en irse. Avanzaba jaleando bañado por el sol, inundando el campo con el reflejo de pelo color perla y regresaba tras la batalla bañado en la sangre de sus enemigos. La diosa nunca fue benevolente con él, años atrás, las mismas diosas arrancaron gran parte de su poder… nunca supo por que, solo quiso creer que era por su bien…..mentira, fue por miedo. Poco a poco Fenrish amasó un poder tan terrible que ni el cielo, el infierno, el inframundo y todos los ejércitos de la Tierra hubieran podido con él, cada enemigo muerto se sumaba a su fuerza, a su vida, a su poder para regenerarse, era un semidios con mas poder que la Diosa que lo hizo así. Nunca supo que era la maldad en su corazón, defendía sin dudar cualquier indicio de maldad, crueldad o intento de destruir la tregua entre el cielo y el inframundo. Sus Diosas se mantenían […]

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Medianoche

Cuando salí de su casa la ciudad se había ido. El cielo estaba cubierto de luces y el frío abrigaba silenciosamente la noche. Bajo las estrellas y por encima del frío yo seguía a ese auto, a otro auto, a través de las calles vacías. Encendí el radio y escuché al locutor: “Debe sentirse bien, debe sentirse verdaderamente bien saber que alguien te necesita.” Y de pronto todo se movía lento. Bajo las estrellas, bajo las cenizas, entre la noche que apenas comienza, el frío me cobija y yo no soy su persona favorita. Encendí el radio y… “debe sentirse bien, debe sentirse verdaderamente bien irse sin dejar rastro, cuando alguien te necesita.” El viento soplaba en mi rostro, bajo las estrellas y por encima del frío mientras el locutor susurraba: “No eres su persona favorita.” El frío era entumecedor, jugaba con los dedos en el volante, a través de las calles vacías, bajo la luz de la luna. Y no soy su persona favorita.

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El dragón que cerró los ojos -By Eckard Eins-

–¡Escuchen fieles servidores!, miren a quien tengo sobre mis hombros, el cuerpo sin vida… si… yo Lord Yamann Il, líder de la horda de los engendros y dueño de una parte del infierno, su líder, puede gritar al cielo y decir… que he asesinado al comandante del ejército del cielo, al humano que todos temían, A Drake el león que mueve y cuenta las historias, ¡Contemplen hermanos míos el futuro!, he derrotado al mejor de los hombres y todavía puedo más. Denme algo que destruir, tenemos que subir a la superficie, nada nos puede detener, corran la voz de que el nunca misericordioso Lord Yamann Il ha destruido al hombre que propaga los dolores de cabeza, Lord Yamman Il a asesinado a Eckard Eins, ¡quiero oír sus gritos de victoria! Ha llegado el fin, aquí arriba puedo sentirlo, la sangre se me escapa de la boca, pero lo más triste de todo, o tal vez lo más estúpido es que, no alcancé siquiera a conocerlo. –Tienes que irte ahora, si te quedas morirás Eckard, hazme caso a mí. –Lo siento, no puedo, si me voy ahora Yamann llevará su ejército de engendros hacia la superficie y tengo que detenerlo –Me […]

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