La Prueba cap 12 por Elena Saavedra

Capítulo anterior: http://youarewriter.es/la-prueba-cap-11-por-elena-saavedra/ Capítulo 12 Isabelle y Diane llegaron al aeropuerto de Los Ángeles a las 8:30 de la mañana, así que pudieron llegar al centro de Beverly Hills en una media hora, era tiempo suficiente para renovar el vestuario de Diane. Compraron vestuario como para una semana entera, Isabelle se gastó mucho dinero en muy poco tiempo, pero si conseguía detener el fenómeno de la Prueba todo habría valido la pena. — ¿Y ahora qué?— preguntó curiosa Diane. — Ahora vamos a comer al “Abbey Food & Bar” y después por la tarde iremos a dejar nuestras cosas al hotel, “Beverly Wilshire”, dónde te enseñaré a comportarte como uno de los nuestros y por último haré llamar a uno de los mejores estilistas de Los Ángeles para que te ayude a maquillarte y arreglarte, cuando haya terminado contigo parecerás otra persona completamente diferente querida— contestó Isabelle. Diane al principio se había mostrado escéptica, pero la verdad es que todo aquello había conseguido sacarle una sonrisa— La verdad es que esto está empezando a ser divertido. — Aún nos queda lo más difícil, convertirte a ti en una señorita respetable y elegante. Eso sí que será divertido. El agente Mills […]

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Inauguración por Javier García

  Benito era un buen tipo, aunque en ciertos aspectos fuera algo anárquico, haciendo a veces las cosas de forma algo desordenada e irresponsable, lo que muchas veces, irritaba a los que le rodeaban. Era muy tranquilo y metódico en su puesto de trabajo en la biblioteca municipal, un trabajo que le satisfacía y no requería un excesivo desgaste de esfuerzo físico. Le gustaba manejar libros y tratar con la gente. Siempre trataba de orientar a los usuarios de la biblioteca de forma que quedaran completamente satisfechos con el servicio que desde allí se proporcionaba. Con sus gafas de pasta, su brillante pelo rubio y su amistosa sonrisa, que le daban un aire de estudiante universitario, pese a que se acercaba peligrosamente a los cuarenta, conseguía establecer una buena relación con sus compañeros, y con las personas que habitualmente hacían uso del servicio de préstamo de libros, dejándoles siempre una grata sensación. Si embargo, en sus ratos de ocio, no era tan tranquilo como aparentaba en su plácida vida laboral. Le gustaba la juerga, quizá demasiado, y ahí, no ejercía tanto control de lo que hacía, con lo que a veces, la situación se le iba un poquito de las […]

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Fuga en el Museo del Prado. Cap 20 Cristina Gómez

Cadia fue directamente para el hospital a esperar la llegada de su marido y de su hijo. Entraron rápidamente por urgencias. Solo le dio tiempo a ver la oreja cercenada de su hijo. No cabía en si de rabia: ¿cómo podía haberle hecho eso a su niño del alma?. “Seguro que Rodolfo sabía algo y no me ha dicho nada. Le voy a matar.” Pensaba mientras esperaba para poder verles. A los cinco minutos pudo pasar a ver a Jaime, estaba en una habitación doble en cuya cama lateral se quedará presumiblemente su padre cuando salga del quirófano. Cuando se vieron, ambos empezaron a llorar desconsoladamente y se fundieron en un profundo abrazo. Sin hablar, solo sintiéndose uno al lado del otro por fin después de haberlo pasado tan sumamente mal. Siguieron así hasta que una voz proveniente del umbral de la puerta dijo: “Oye, enano, suéltala que ahora me toca a mí”. Esa voz era inconfundible, bromeando hasta al salir del quirófano. Cadia se giró, muy enfadada con muchas cosas en la cabeza que decirle y reprocharle, pero al verle en aquella silla se quedó muda y fue a abrazarlo. -”Ves porque tenías que ser entrenador, te lo dije: […]

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Fuga en el Museo del Prado. Cap 19. Cristina Gómez

Por una vez en todo el día, alguien llegaba a la comisaria, y con buenas noticias. En cuanto Cadia le explicó lo que había pasado a Rodolfo este mando las muestras al laboratorio para que las cotejaran con la lista de más de cincuenta personas que eran clientes de “Alejandro” y habían estado relacionadas con el tráfico de drogas. Entonces, mientras esperaban los resultados los dos se metieron en el despacho de Rodolfo. Estaban callados, sin nada que decir mirando para el suelo. Cadia recordando a su pequeño, pensando como lo estaría pasando y Rodolfo intentando no mirarla para no sentirse culpable por no enseñarle la oreja de su hijo. “Es mejor así, no quiero asustarla, aunque es médico, es de su hijo no es una oreja cualquiera” se repetía una y otra vez. Aunque pareció una eternidad, en tan solo diez minutos obtuvieron los resultados. Había una coincidencia: Julián Alsar Gomes. Mexicano con varios encarcelamientos por venta de drogas. Sin embargo, el rastro se acababa aquí. No había teléfono o dirección donde poder encontrarle, solo la matrícula de una furgoneta a su nombre. Intentaron rastrearla, burcarla por toda la ciudad, pero nada. Ni rastro, parecía que se la había […]

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Fuga en el Museo del Prado. Cap 18 Cristina Gómez

Ajena a todo el revuelo, Cadia estaba en su laboratorio haciendo la autopsia a Thomas Miller, la cual no arrojaba mucha información para la investigación. Todo apuntaba a que aquel hombre ya mayor, tendría 70 años, murió por un paro cardíaco habitual en pacientes politraumatizados, sobre todo de esa elevada edad cuando tienen operaciones tan complicadas. Además, a esto hay que añadir el estrés causado por el interrogatorio de su marido, del que Cadia era desconocedora. Siguió investigando cada recoveco del cadáver, para encontrar la más mínima evidencia que pudiera ayudarles en la investigación, pero nada, sólo que aquel hombre decía la verdad. Encontró la marca que se hacía a los judíos durante el Holocausto nazi. No tendría más de cinco años cuando todo aquello sucedió, pero quedo marcado de por vida, tanto física como psicológicamente. Al no encontrar nada, decidió salir un momento a tomar el aire para despejarse y a ver si de esa forma cuando entrara de nuevo encontraba algo diferente que se le había pasado por alto al estar tan obcecada. Bajó hasta el final de los jardines del hospital y volvió a subir. 15 minutos, suficiente. Cuando volvió a entrar se llevó una sorpresa muy desagradable. […]

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Fuga en el Museo del Prado. Cap 17 Cristina Gómez

Rodolfo daba vueltas y vueltas en su despacho. Había llegado deprisa y dando órdenes a diestro y siniestro: -¿Habéis encontrado ya lo que os pedí ayer? ¡Cómo que no! ¡Sois unos inútiles! ¡Lo quiero ya! Todos se pusieron a ellos casi sin pestañear. Nunca habían visto a su jefe tan enfadado. Era un hombre caracterizado por la tranquilidad y el sosiego. Sin embargo, nadie pensaba preguntarle que le ocurría, ninguno quería que le mordiera (como es lógico). Mientras tanto, Rodolfo cogió la foto que tenía encima de una de sus estanterías. Era del día en que nació Jaime. Él en sus brazos agarrandole la nariz con sus pequeñas manitas. Preciosas. No va a permitir que se lo arrebaten. Pasados unos diez minutos, llegó uno de los novatillos con un informe (nadie quería hablar con Rodolfo tan enfadado y estresado cono en ese momento). Rodolfo se lo quitó violentamente de las manos sin ni siquiera darle las gracias. Se puso a mirarlo deprisa, hasta que llegó a la mitad de la segunda página, cuando vio una foto del supuesto hermano de Alejandro: Julio Barkish Summer. Él era el que estuvo en la camilla de Cadia. Sus tatuajes eran inconfundibles. Estaban todos, […]

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Fuga en el Museo del Prado. Cap 16. Cristina Gómez Revuelta

A la mañana siguiente Cadia y Rodolfo se levantaron como siempre, hicieron el zumo y las galletas y se pusieron a desayunar esperando que, como el día anterior, el olor de las galletas despertara a los niños. Sin embargo, esto no pasó. Esperaron más de media hora, hasta las ocho, porque ellos tenían que ir a trabajar y Jaime tenía que ir a clase, aunque ese día entraba a las nueve y media. Para su sorpresa, no había nadie en las habitaciones. Nadie absolutamente nadie, ni los niños y los reyes. Era como si hubieran desaparecido, pero era imposible. Buscaron por todas partes: el baño, los cuartos, el salón otra vez, hasta incluso subieron al trastero por si hubieran ido antes de que ellos se hubieran despertado, pero nada. Se habían evaporado. Entonces cuando Rodolfo estaba llamando a sus compañeros para que empezaran la búsqueda con los perros le llegó a Cadia un mensaje muy poco alentador: Tenemos a vuestro hijo. Si queréis volverlo a ver tendréis que dejar de investigar. No es una broma. Cadia estaba muy asustada. Su niño estaba preso de unas personas que no tenían ningún problema en amenazar al policía más influyente de toda España, […]

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Fuga en el Museo del Prado. Cap 15. Cristina Gómez

Mientras el revuelo del hospital, Cadia había estado investigando en la comisaría todos los papeles que tenía Rodolfo encima de la mesa. Pasó todos los expedientes, hasta que vio uno que le llamó la atención: era Nick Jameson. Estaba segura de que lo había visto en alguna parte, pero no sabía donde, hasta que se le iluminó la bombilla. Era el hombre al que Alejandro había vendido el sello. Así que, llamó rápidamente a Rodolfo para que viniera y diera órdenes a sus subordinados los cuales no le hacían caso. Rebuscó en el bolso, pero nada allí no estaba el móvil. Se lo habría dejado en la sala de autopsias, al salir tan rápido seguro que se dejó los dos móviles encima de la mesa. A falta del móvil, le llamó desde el teléfono de la oficina justo a tiempo. Salía ya Rodolfo con el coche para casa, cuando oyó el móvil. Una llamada de la oficina, y a esas horas: algo raro debía estar pasando. Lo cogió preocupado. Entonces, la voz de Cadia lo tranquilizó, por fin sabía donde estaba, además lo que le estaba contando le daba más esperanzas para encontrar al culpable. Si ese tal Nick Jameson […]

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Fuga en el Museo del Prado. Cap 14. Cristina Gómez

Se cruzaron por el camino: mientras Cadia llegaba a la comisaría, Rodolfo estaba en un atasco de casi tres kilómetros cerca del hospital. “Seguro que Cadia llega a la comisaría y yo aquí parado, y encima contaminando”. Cinco canciones de David Guetta y muchos nervios perdidos más tarde, consiguió llegar a la altura del causante del accidente: un camión que se había cambiado al carril contrario y se había llevado por delante a otro vehículo. El accidente llamaba mucho la atención, pero lo que más despertó el interés de Rodolfo fue la cara del conductor del otro coche. Era uno de los clientes de Alejandro: Thomas Miller. Se acordaba de él como si le hubiera visto más de veinte veces, lo que bien podría ser verdad, porque su ficha la revisó durante varias veces. Era el cliente con mayor número de antecedentes: atraco a mano armada, posesión ilícita de armas y posesión de drogas. Esta última acusación fue sobreseída por no superar los dos gramos de cocaína. Aún así, era interesante, le podía haber dado otra pista si le interrogaba; pero ahora quizá era demasiado tarde. Siguió hasta el hospital para buscar a Cadia sin dejar de pensar en el […]

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Fugan en el Museo del Prado. Cap 13. Cristina Gómez.

Eran ya las cinco y media de la tarde. Cadia llegó al laboratorio con la respiración agitada. Había llegado corriendo desde la tercera planta de aparcamiento subterráneo sin coger ni un solo ascensor. No tenia tiempo que perder. Tenía que terminar en menos de una hora el informe para poder llevárselo a Rodolfo a la comisaría. Entró abriendo de par en par las puertas giratorias del laboratorio, con tanto ímpetu que casi las saca del eje. Cuando llegó a su mesa algo no encajaba: sus notas ya no estaban; alguien se las había quitado. Comenzó a mirar por todos lados por si se hubieran caído al suelo. Nada, no encontró absolutamente nada, solo un envoltorio de un chicle que recogió y tiró a la papelera: “el laboratorio es un santuario que debe estar impoluto”. Siguió buscando en las carpetas de las diferentes estanterías y archivadores por si las hubiera cogido su compañera. Tampoco encontró nada, pero en ese momento se dio cuenta de que la ventana estaba abierta y pensó lo peor: “han salido volando por la ventana”. Antes de dejar que estos trágicos pensamientos le inundaran la cabeza fue a preguntar primero a Maca, su compañera, y después a […]

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