La historia perfecta por Ana Centellas

LA HISTORIA PERFECTA Te despediste de mí y juraste que volverías. Desde la ventana, semioculta tras la vaporosa cortina que intentaba proteger la intimidad del que fue nuestro dormitorio, te vi alejarte caminando por nuestra calle. Aún no había amanecido por completo y una densa niebla cubría nuestro barrio en aquella desafortunada mañana del mes de enero. Con una mochila colgada al hombro como único equipaje, tus pasos se fueron arrastrando con lentitud hasta adentrarse en la penumbra que derramaba la fría bruma. Cuando quise darme cuenta te había perdido de vista y nunca supe si fue debido a la niebla o a las lágrimas que empezaban a empañar mis ojos. Juntos habíamos escrito una historia que quizás no fuese perfecta, pero era la nuestra y, para mí, la mejor que hubiese podido imaginar, porque la habíamos escrito entre los dos. Nada más me importaba que no fuese estar a tu lado. Nunca quise vivir en un cuento de hadas ni evitar todas las preocupaciones que pudiésemos llegar a tener, porque siempre presentí que a tu lado, los dos juntos, podríamos con todo. Me sentía invencible y esa sensación era maravillosa. Invencible, feliz y, sobre todo, enamorada. Siempre pensé que […]

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12 Noches por Leila Bula

NOCHE 1: MANGATA La luna brillaba en el cielo en la noche de gala, y así, esplendorosa, se reflejaba en el Gran Lago Escarlata, el viento batía las hojas de los árboles alrededor de la vereda y un bote se posaba a 10 metros del muelle en el momento en que un gran reloj marcaba las 11:12 p.m. en una cabaña cercana. El sonido que acompañaba la velada estaba compuesto por el cantar de animales nocturnos y una melodía suave de ukelele, pronto, versos encantadores le siguieron, provocando, en conjunto con la luz de la luna llena reflejada en el agua, un aura de romanticismo que concedió un brillo a un par de ojos cafés, al que pronto se le unió una sonrisa que ya no podía ser ocultada. Tres canciones después, y mientras el bote formaba pequeñas ondas que movían la mangata(*), en la misma habitación en la que se escuchaba el “tic tac” de aquel gran reloj, una voz elegante se elevó sobre otras. ― ¿Dónde esta Emilia? Quisiera pasar un rato con ella― era un tono firme y potente, aquella voz era la de un joven de unos 20 años, alto, de buen rostro, con una mirada […]

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El brillo de una mirada por Fran Rubio Varela

  Canturrea cansado, eso le permite mantenerse despierto, aunque hoy la noche no da para mucho mas que eso, cantar sin ganas.La negrura de la noche le rodea, mira cansado en la distancia unas luces, apenas si se distinguen pero él las conoce bien.Mira la luna como otras tantas noches, la luna llena nunca le trae suerte, el lo sabe desde hace mucho.¿Porque esta noche iba a ser diferente? Un suspiro se escapa por su boca, en silencio maldice su suerte, vuelve a mirar a la luna, a veces piensa que ella le odia, sera porque nunca quiso creer en su influjo.Por lo menos hoy esta en calma.Muchas veces mientras espera, la piensa, su dulce María.Antes los ojos de su dulce María brillaban y los suyos tambien, cuando aterrizaban juntos sobre una risa tonta. Ahora él se daba cuenta, aunque ella lo callaba, el desencanto en su mirada, seguía siendo su dulce María, pero ese brillo ya no era el mismo, rutina, espera y sueño… se estaba muriendo en su vida.Tal vez hubiera tenido que prometerle la luna y haberse vendido al diablo…tal vez. Pero nunca pensó que hiciera falta, él solo quería una vida tranquila junto a ella , […]

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Claustrofobia por Ana Centellas

CLAUSTROFOBIA Ramiro era un hombre que nunca había demostrado tener miedo a nada. Se atrevía con todo y raro era el fin de semana que no dedicaba a practicar algún deporte de riesgo. Incluso fue el que demostró mayor entereza el día que, estando en el interior de una sucursal bancaria, sufrió en sus carnes un atraco con armas de verdad. Pero Ramiro tenía un secreto que no se había atrevido a confesar a nadie y que, hasta el momento, durante los más de veinte años que llevaba vividos, había sido capaz de ocultar a la perfección. No era algo anormal, pero en su interior le causaba una terrible vergüenza admitirlo. Quizá por eso, para compensar esa carencia que sentía, era tan arriesgado en los demás aspectos de su vida. Ramiro padecía una tremenda claustrofobia. Por supuesto que había tenido momentos en los que había visto peligrar su secreto. Él se dio cuenta cuando era muy pequeño, una tarde de lluvia en la que pasó horas encerrado en un armario mientras jugaba al escondite con su hermano mayor y este se olvidó de él. O quizá su fobia fuese la consecuencia de aquella experiencia, no estaba del todo seguro. Con […]

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Sin glorias por Ana Centellas

SIN GLORIAS Conocía la pista de atletismo como si de la palma de su propia mano se tratase. Eran años ya los que había empleado en los duros entrenos en ella. Tal era el conocimiento que había desarrollado del lugar, que era capaz de identificar en cada curva la zona exacta en la que la pisada era más firme, en qué lugares había más posibilidades de resbalar e incluso el emplazamiento exacto de aquellos pequeños baches que se habían ido modelando mes tras mes de un inagotable trotar sobre la pista. Aquella mañana el día lucía resplandeciente. Parecía querer mostrar el mejor de los presagios para aquella especie de bautismo que se iba a celebrar. No había nube alguna que cubriese el cielo, como si todas se hubiesen batido en retirada para permitir festejar aquel día a aquellos que ya habían partido más allá de su altura. Gustavo miró hacia arriba, mientras cubría con una mano sus ojos desprotegidos del brillante sol de principios de primavera, e imaginó el rostro de su padre observándole con orgullo. Si por alguien estaba allí aquel día era por él. Él fue el que le hizo amar aquel deporte, el que le había llevado […]

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“Doce descendientes para conquistar el mundo” por Olga La Fuente, Dagmar Sola, Asilo Oscuro, Ikormar, Nefelibata, Informatico Farero, Manel_SaO, William Rilley, JJ Kastle, Alicia Brunskill, MoraMoriles2, Ana Centellas, Puri RV, Eidsei y InannaStM

“Doce descendientes para conquistar el mundo” @Olga_Lafuente El frío invadió la estancia principal de una humilde casa de la Meseta Ibérica cuando la puerta se abrió de una patada. Tres soldados armados entraron en la sala donde un matrimonio y su hijo pequeño celebraban la Nochebuena. Agarraron a la madre y se la llevaron en volandas … hasta una camioneta que se perdió en la oscuridad Mientras, en el Ministerio de Guerra de Berlín recibieron una conferencia de Madrid —La última de las descendientes ha sido hallada, mañana partirá en tren dirección Francia —Perfecto –contestó el oficial alemán —¿Quieren al niño? —No, no sirve, está mezclado. Y colgó. Un capitán de las SS entregó una nota al suboficial, su destinatario era Josef Menguele —Es la última de las descendientes –dijo el capitán—, en un par de generaciones, tendremos un ejército de vikingos arios que conquistará el mundo   @DagmarSola Años atrás, cuando el primero de los llamados descendientes alcanzó la edad adulta, fue cuando todo comenzó a ponerse en marcha. Se había resistido a hacerles caso y tuvieron que inculcarle su deber. Al final, fue él mismo quien programó a los siguientes.   @AsiloOscuro No había sido una tarea sencilla. […]

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Carta a mi amor del colectivo por Joaquin A. Stringa

Estimado amor imposible: Tal vez la sorprenda esta misiva pero hay un sentimiento dentro mío que ya no quiero aguantar. Quiero que sepa que para mi usted es, y será, mi amor imposible. Seguro estará asombrada tras la lectura de este primer párrafo pero quiero decirle que busco lo contrario de lo que imagina. Con esta carta no pretendo noviazgos, ni casamientos, ni relación alguna. Lo único que deseo es que usted continúe siendo mi amor imposible. Procuro con esta misiva que todo siga como hasta ahora. Quiero que nos crucemos en la parada del colectivo sólo por azar. No me interesa acordar ningún día ni horario para compartir el viaje. Cuando no la veo por unos días disfruto mucho más cuando, de casualidad, la encuentro. Y por el contrario, si usted y yo dejáramos de cruzarnos, seguramente, ya no me interesaría tanto volver a verla. Tampoco pretendo conocer de usted más datos de los que saltan a la vista. Sé que viene de algún lado (no me interesa saber cual) vestida de jogging, noto que siempre que sube al colectivo manda un mensaje de texto, y la despido en silencio al bajarse en la segunda parada después de doblar […]

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Amor sombrío por Fran Rubio Varela

Caricias muertas son la memoria, arrancan la siembra de un tiempo maldito, que no es ya ni pan ni trigo. Pensadme decía!! Que fuí deseado y altanero cuando fuí futuro mas ahora que yazco aquí en la mugre del cajón guardado, no soy nada, ni soy viajero. Sólo un olvido sin brillo ni oro, sólo arrugas de alguna mirada, sólo el abrazo de algún consuelo. Amargura muerta y gloria perdida, renqueante sin piernas pasé a presente, que corta esa existencia un parpadeo inconsciente, y ahora soy cebo de letras guardadas de tinta en papeles viejos de sueños que ya marcharon y siempre a tu espalda tras la sombra de tu sombra.

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RESURRECTION por Ana Gutiérrez

Nunca he contado tan detallada mi propia experiencia del después. Qué se vive o qué se siente, los estadios que te acompañan y, sobre todo, cómo se sale. Aún muchas veces me hago esa pregunta e intento responderla, porque no sé dar una respuesta clara. Recuerdo que no fui a terapia. Como mucho fui cinco veces. No quise continuar algo que a mí no me beneficiaba. A veces, tener que repetir y repetir sin objetivo, es muy cansado. No quería victimizarme más cada vez que contaba lo mismo, porque cuánto más lo decía, más me daba cuenta de lo que me había ocurrido. Y cuánto más lo pensaba, más rabia me daba. Mi objetivo era ir hacia adelante. No seguir encerrándome en que había sido eso que tanto vemos en las noticias y que, a partir de ese momento, a mí también me correspondía. La etiqueta de haber sido “mujer maltratada”. Recuerdo que la psicóloga me lo repetía una y otra vez. Cómo olvidar cada vez que me lo decía. Y cómo detestaba que me lo dijera. Aunque mi historia correspondiese con esa etiqueta. Cómo me pesaban todas y cada una de esas letras desde la m hasta la a. […]

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Lección de vida por Sara Ramirez

Si de la vida algo aprendemos, bien al principio, bien al final, es que lo importante es “Ser feliz”. Ser feliz, contigo mismo, con el mundo, disfrtutar del día a día, de hoy. Y reír, reír sin parar; alegrar a los demás. Dibujar sonrisas en los rostros, sonrisas sinceras y nada más. Y amar, amar sin fin; querer a los demás. Porque si de la vida hay que aprender, bine en juventud, bien en vejez, es a no valorar en cantidad lo material. “Tempus Fugit” solían decir los clásicos; disfruta el hoy, el ahora; sé feliz. El destino es un vaivén que viene y va. “Hakuna Matata”, sin el pasado olvidar; de él aprender para el hoy valorar. Nuestras raíces no se pueden modificar. Porque si la vida algo se aprende, bien al nacer, bien en las agonías, es a ser feliz contigo y con los demás.

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