Hojas de otoño por Ana Centellas

HOJAS DE OTOÑO Corría un mes de octubre en el que el otoño había hecho acto de presencia en su máxima expresión. Cada mañana, después de la noche, las aceras de la ciudad aparecían cuajadas de hojas secas que los árboles, acunados por la suave brisa nocturna, habían ido dejando caer de manera lenta pero firme. Casi podría decirse que aquel otoño los árboles de la ciudad donde vivía Nerea habían arrojado más hojas secas que las que ellos mismos tenían, o al menos esa era la impresión que causaban. De nada servía que los servicios de limpieza se afanasen por recoger y mantener las aceras despejadas porque, noche tras noche, un nuevo manto dorado cubría la ciudad. Una de aquellas tardes, Nerea, melancólica, soñadora, pensante, se asomaba a través de los cristales de su habitación para ver el lento caer de las hojas cobrizas. Faltaba menos de una hora para que la noche hiciese acto de presencia y el espectáculo ya era hipnótico. Con lágrimas en los ojos, recordaba ojerosa la ruptura con Marcos hacía solo tres días. Con la mirada perdida tras los cristales de su cuarto, mientras miraba sin ver el vaivén de las hojas desde las […]

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Manteniéndome a flote por Ana Centellas

MANTENIÉNDOME A FLOTE Floto. Siento mi cuerpo flotar, liviano, sin equipajes, sin cargas. No tengo palabras para describir esta sensación; sé que parece imposible, pero no es ni siquiera comparable con la experiencia de volar en avión, es algo mucho más intenso. Podría equipararla a lo que debe sentir una medusa bajo las aguas del océano. Siento las pulsaciones del movimiento, como si mi cuerpo se expandiese y contrajese para poder avanzar. El silencio que me rodea es absoluto, no puedo escuchar ni el más mínimo ruido. Parece que me hubiera quedado sorda de repente. Tampoco soy capaz de articular palabra, sorda y muda en un océano inmenso donde floto dentro de las aguas. La sensación es maravillosa, no podría describirla de otra manera. Es como si, de un momento a otro, hubiera conseguido alcanzar la calma que tanto he ansiado durante toda mi vida. La paz que puedo percibir es intensa, muy intensa, extraordinaria. Me siento bien, mejor de lo que nunca antes me había sentido. Debo de estar inmersa en un plácido sueño, mientras floto, floto, floto… No quiero despertar, no quiero abandonar este sosiego que alcanza todos los rincones de mi alma y de mi maltrecho corazón. […]

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“See” por Ana Gutiérrez

Desde entonces sólo sé que no volví a mirar igual. Me escondí de lo que no quise ver y me inmiscuí en la inmensidad de lo invisible haciéndole honores al mar. Descubrí un mundo paralelo, un nuevo mundo sobre el que volver a caminar. Desde entonces cambié el rumbo de lo que quise ver con los ojos físicos para comenzar a mirar con otro tipo de ojos. Unos ojos que no vienen dados, sino que se construyen con los pálpitos del alma. Ojos que se convierten en miradas que carecen de significado y se llenan de sentido. Miradas que parecen ancestrales y que pueden hacer sentir todo un río de sensaciones sin calma.  Y es que al final nadie está demasiado perdido si sabe hacia dónde mirar. Sólo se necesita encontrar la chispa que haga jugar a la pupila mientras el iris comienza a brillar

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“La casa” por Fran Rubio

La casa…., podría estar horas hablando de ella, y ciertamente algo hablare sobre ello….Era una vieja mansión que había estado por generaciones ocupada por mi familia, mis tatarabuelos, bisabuelos, abuelos, mi madre, y finalmente yo, estaba edificada sobre un promontorio desde donde se divisaba el pueblo entero y gran parte del contorno y si de día a la luz del sol ya intimidaba, no os quiero contar las noches de tormenta, cuando los relámpagos cimbreaban las sombras de sus ángulos,….hasta los más pérfidos demonios hubiesen temblado a sus puertas, oyéndola crujir al compás del granizo y la lluvia, si, ciertamente podríamos decir que tenía un aire tétrico y misterioso., La verdad era que nos gustaba así, nos gustaba que su sola presencia nos librara de curiosos y gente entrometida. Las gentes del pueblo siempre nos habían tratado de brujos y hechiceros….casi queman a uno de mis antepasados, pero se libro….jajajaja y esa es una historia para otro día, hoy no le corresponde, hoy quiero hablaros del paraíso, más concretamente de sus puertas….y de su guardián, sí, habéis acertado, de mí, el guardián de las puertas del paraíso, y que mejor forma de ocultarla que disfrazándola de oscuridad?. No cualquier miembro […]

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S E N S E S por Ana Gutiérrez

Para fortalecerte primero tienes aprender a caer para saber lo que es levantarte, perder todo lo que tenías y ver que el mayor fracaso no es haber caído, sino nunca haberlo hecho. Porque es cuando estás abajo, el momento adecuado para alzar la vista al cielo y ver que, detrás de tu traspiés, hay un nuevo comenzar. Hay un nuevo sol esperándote para que te subas a lo alto y desde el horizonte, seguirte alumbrando. Y volarás sin retorno atrás.  Y es una vez que has alzado el vuelo cuando te das cuenta de que no hay mayor temor que el de nunca haber fracasado, nunca haber perdido y nunca haberte desarmado, porque si no hubiera ocurrido, no sabrías ver la fuerza que en realidad hay en tu ser.   

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La Oscura Contraposicion cap 1 por Fran Rubio

Capitulo 1 Ella era una chica de piel blanca y ojos oscuros, de figura tan frágil que la comparaban con una roja amapola, pero en su interior, su alma era raída por los colmillos de aquella negra bestia, que cada noche pugnaba con destapar el horror que encerraba, y su mente aún joven, enloquecía con cada aullido de la bestia. Antes su fe era fuerte y entera, pero ahora , ahora las grietas habían hecho en ella mella, amenazando con desmoronarla en cualquier instante y ya sólo le quedaba aquella única esperanza, la de aquella leyenda caída de los tiempos que debía buscar con premura. La bestia cada noche le mostraba su poder aniquilador, del cual ella sería su instrumento en cuanto rompiera las cadenas que a duras penas seguían aprisionándola. Tres días con sus noches llevaba por aquel deshumanizado bosque vagando en busca del ansiado portal, sabía que encontrarlo sería caer en los brazos de la noche infinita, pero también sería el final de la bestia y la salvación de su alma. El bosque parecía una repetición constante de sombras y ramas retorcidas , los troncos brotaban entre el mar de musgo, que amenazaba con atrapar sus ligeros pies […]

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