Coherencia y Cohesión

La Coherencia: Se entiende por coherencia textual la conexión de las partes en un todo que desea comunicarse. La información o el contenido puede ser equiparado a los principios, y a las partes del texto aparecerán relacionadas para conseguir transmitir ese contenido de la forma más eficaz y clara.

a) Externa: establece la relación entre el mundo designado y el texto en el que se designa. El autor buscará que el texto presente la realidad siguiendo unas normas lógicas y esperadas por el lector.

b) Interna: se refiere a la unidad que debe tener el texto. Para elaborar el tema, de forma que sea organizada y evitando contradicciones.

La Cohesión: es el conjunto de funciones lingüísticas que indican relaciones entre los elementos de un texto.

a) Recurrencia: consiste en la repetición de un elemento dentro del mismo texto.

– Léxica, léxica sinonímica y repetición léxica de lo designado.

b) Sustitución: se reemplaza una unidad del texto mediante unas unidades gramaticales denominadas proformas. Ejemplo: pronombres personales y adverbios.

c) Elipsis: consiste en la omisión de un término en un texto que puede ser entendido por el contexto lingüístico.

– Telegráfica: se utiliza en determinados textos.

– Contextual: se produce gracias a la presencia de otros elementos: nominal, verbal y comparativa.

d) Topicalizacón: su objetivo es seleccionar un elemento para que cumpla la función de tópico o tema sobre el que va a predicarse. Por ejemplo: en cuanto a, por lo que se refiere a, por lo que se respecta a, en lo concerniente a.

e) Marcadores y operadores discursivos: un grupo de palabras cumplen la función de conexión. Su función es servir de señal explícita de la relación lógico-semántica con que se vinculan las oraciones y los párrafos entre sí. Se pueden dividir en: parentéticos (marcan las secuencias conectivas de las oraciones) e integrados (contienen en su formación un elemento subordinante). Otra clasificación según Martín Zorraquino y Portolés (1999):

– Estructuradores de la información. Ayudan a organizar la información. Pueden ser a su vez:

+ comentadores (añaden un nuevo comentario, dato o información)

+ digresores: (indican una digresión o información no vinculada al texto)

+ Ordenadores: (vinculan las partes del texto). Ejemplo: por último, en fin, después…

– Conectores: señalan la relación lógico-semántica de dos oraciones o dos párrafos. Tipos:

+ Aditivos: además, también, encima, aparte…

+ Consecutivos: por lo tanto, por consiguiente, en consecuencia…

+ Contraargumentativos: en cambio, por el contrario, antes bien, no obstante…

– Reformuladores: la segunda parte del teto se presenta como una reformulación de la anterior.

+ Explicativos: es decir, esto es, en otras palabras, dicho esto, osea…

+ Rectificativos: mejor dicho, aún mejor, más bien…

+ Distanciamiento: en cualquier caso, en todo caso, de todos modos…

+ Recapitulativos: en resumen: en síntesis, en pocas palabras, a fin de cuentas…

– Argumentativos: explicitan los contenidos de la oración o párrafo precedente.

+ De refuerzo: en realidad, en el fondo, en esencia…

+ De concreción: por ejemplo, por caso…

– Conversacionales: son los específicos del lenguaje conversacional y relacionen los pares de un turno de habla.

+ Deónticos: (muestran actitudes relacionadas con la voluntad)

+ De alteridad: (forma de situarse el hablante en relación al interlocutor)

+ Metadiscursivo: (estructuran la conversación)

+ Epistémicos: (se señala el grado de certeza atribuida a una parte del texto)

Fuente: libro, Comunicación escrita por Fernando Martínez Vallvey

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