Creador de sonrisas por Adelina G.N

Piero era sin duda un artista, toda su vida había estado rodeado de arte, sus máscaras lucían hermosas en el carnaval, eran obras maestras, inconfundible, su sello de identidad que estaba representado por la amplia sonrisa que dibujaba en cada una de ellas y en cualquier acontecimiento que requiriese ocultar el rostro de quien la llevase. Aquella mañana terminando un encargo que tenía, pensaba en su pronta jubilación, sus ojos se entristecen, habían sido tantos años trabajando en aquello que le hacía feliz que no imaginaba su vida sin aquella tarea, que también hacía feliz a tantas otras personas. Sus máscaras sonrientes ocultaban de un modo u otro, todas las penas y adversidades, momentos trágicos y a veces amoríos infieles, pero siempre con una gran sonrisa.

La noche se acercaba a Piero aún le quedaba mucho trabajo, su descuido no había sido otro que aquel pensamiento triste que tuvo durante el día, demasiada tristeza tenía, que ahora, observando su encargo sentado en aquel taburete, con una de sus obras en la mano, veía como todas llevaban una mueca de tristeza…
Y comenzó a tener una conversación con él mismo…

Todo en la vida tiene un principio y un final, una extraña percepción, me invade, me paraliza el respirar, no quiero que termine, que mi saber quede simplemente para contemplar, quiero daros vida y que sonriáis, que mostréis vida y alegría.
En aquel instante comprendió y continuó reflexionando…
Mi ego es el que ha hecho que sienta de este modo, no recapacite a tiempo, pensando que solo yo puedo crear sonrisas…
Legaré a mi hijo mi sabiduría en la creación y así nada morirá, cuando no este, él será quien mantenga vivo el espíritu de las máscaras de Piero.
Así fue como el maestro comenzó a ver cómo cada una de las máscaras por obra de magia se tornaba sonriente, aliviando su conciencia en lugar de alimentar la prepotencia y el orgullo.
©Adelina GN

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