Dios de mi idolatría por Maria H.L.

Dios de mi idolatría


En la oscuridad acariciadora de mi cuarto, siento como te acercas con suaves pasos y ya cerca de mí percibo junto al mío tu rostro. Acerco, temblando de amor, mis labios, la punta de mi nariz al lóbulo de tu oído y tímidamente mi pasión poseída por tu sabor a sueño etéreo, trata con la complicidad de los mordisquitos de mis perlas marinas, a tus rincones secretos, convertir en manjar suculento y especiado cada resquicio de tu piel hecha de sueños, de historias inenarrables por lo desbordante de tu sensualidad y que yo aderezo con el intenso erotismo de mi piel, fuente de fluidos y respiraciones agónicas, vecinas de la misma muerte. Mis cabellos jugando y enredándose con los tuyos. Acercas temblorosas las yemas de tus dedos a mis sombríos aullidos, su eco busca travieso esconderse en tus labios. Me abrasa el calor de la savia de tus pupilas, mi sacro e incitante santuario en llamas. Te siento… sientes que a ti te posee este tormento vestido de lascivia dulce y salada, el ardor y lo aterciopelado de tu envolvente mirada , acariciadora del nacimiento de mis glúteos y de sus extensiones en llamas incendiarias.
Muero en cada embestida, una, más, otra, las sacudidas, una y mil, imperecederas, grabadas en mis entrañas, en mis sienes, en mi espalda por siempre…
Continúa así amor, no ceses…
Te amo….te sueño, dios, mito de mi universo. Te invoco a que por siempre te adueñes de mi apetito de ti, de mi sustancia… De la irracional lujuria que me causan tus besos…celestiales…

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