El brillo de una mirada por Fran Rubio Varela

 

Canturrea cansado, eso le permite mantenerse despierto, aunque hoy la noche no da para mucho mas que eso, cantar sin ganas.
La negrura de la noche le rodea, mira cansado en la distancia unas luces, apenas si se distinguen pero él las conoce bien.
Mira la luna como otras tantas noches, la luna llena nunca le trae suerte, el lo sabe desde hace mucho.
¿Porque esta noche iba a ser diferente? Un suspiro se escapa por su boca, en silencio maldice su suerte, vuelve a mirar a la luna, a veces piensa que ella le odia, sera porque nunca quiso creer en su influjo.
Por lo menos hoy esta en calma.
Muchas veces mientras espera, la piensa, su dulce María.
Antes los ojos de su dulce María brillaban y los suyos tambien, cuando aterrizaban juntos sobre una risa tonta. Ahora él se daba cuenta, aunque ella lo callaba, el desencanto en su mirada, seguía siendo su dulce María, pero ese brillo ya no era el mismo, rutina, espera y sueño… se estaba muriendo en su vida.
Tal vez hubiera tenido que prometerle la luna y haberse vendido al diablo…tal vez. Pero nunca pensó que hiciera falta, él solo quería una vida tranquila junto a ella , y ella lo quería a éĺ, bien lo sabía, se la ofrecieron una luna de oro y plata y el brillo de cualquier estrella. Ella lo rechazo todo por aterrizar juntos sobre una risa tonta.
Pero su vida ya no era tranquila.
Sus ojos le duelen y escuecen , la sal lo quema, y sus manos llenas de surcos y callos ya hace mucho que no son suaves para acariciar la piel suave de María.
Vuelve a mirar a las luces en la distancia, esta vez maldice en voz alta y le grita esa luna que se ríe de el.
Maldita!!! Nunca mas! Ella vale mas que tú! Pretenciosa miserable,… termina mascullando.
Se acerca al borde de la barandilla, la red ni tan siquiera se ha tensado, suelta los cabos de seguridad y acciona el torno de la pequeña barca, la red sube monótona despacio, el agua salada encharca la cubierta.
Él ya no canturrea, solo se impacienta miéntras las luces lo miran en la distancia, ya solo desea volver.
Lo espera Maria,.
Ya esta bien.
La luna observa maliciosa.
Nunca más volverá a ser risa de ella
ni reo del mar.
Lo jura!!!
Me oyes??? ya no mas!!!
El torno se atranca, la red ya se ha recogido, ni tres doradas lleva en su entraña, amarga existencia.
Mira hacia las luces del puerto.
Las lagrimas asoman a su agrietada piel.
Ya vuelvo mi amor…Jamás debí marchar.
Arranca el motor que ronronea ruidoso dejando escapar su olor a aceite y a gasoil quemado
El timón gira y fija el rumbo, rumbo al brillo del corazón de Maria…
Ojalá no sea tarde, ojala Maria siga viva…

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