El Legado de los César cp6. Elena Saavedra Siles

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Capítulo 6

[Cambio de decorado. Casa de Michelle. Sale a escena Michelle. Ella esta muy seria delante de su espejo. Llaman a la puerta. Augusto entra en escena]

Michelle– Tengo que hablar contigo

Augusto– Espero que sea importante

Michelle– No habrá boda

Augusto– ¿No te casas?

Michelle– Me darás la ciudadanía sin casarme. Eros no me ama.

Augusto– Le obligaste a casarse contigo, eso ya lo sabías. ¿Ha ocurrido algo?

Michelle– No. Es que tiene una amante

Augusto– Eso es típico de Eros, deberías saberlo

Michelle– Quiero a un hombre que me ame. Sé perfectamente quién es, pero sus obligaciones le retienen. Me refiero a ti César

Augusto– No puedo estar contigo. Por Priscila, está embarazada.

Michelle– Lo sé. ¿Me darás la ciudadanía?

Augusto– Claro. ¿Actuarás en el coliseo?

Michelle– El día que sería mi boda. Actuaré. ¿Puedo hacerte una última pregunta?

Augusto– Haber que preguntas, ten cuidado con lo dices.

Michelle– ¿Por qué estás empeñado en destruir a Eros? Es todo galán, pero es un hombre fiar, puede que el único en quién puedes confiar.

Augusto– Por que si alguien se enterase de su verdadera sangre… Yo no sería el César

Michelle– Estás bromeando

Augusto– Me temo que no. Le di tierras y una vida acomodada para que no quisiera rebuscar en su pasado y me destronase.

Michelle– ¿Por qué me lo confiesas a mí?

Augusto– Pues porque él jamás te creería. Y además nadie te creería. Es tu palabra contra la mía. Te lo confieso a cambio de algo.

Michelle– ¿El qué? ¿Qué quieres de mí?

Augusto– Que me dejes vivir mi vida en paz. Cometí un error, pero no lo volveré a cometer. Ahora he de marcharme con mi esposa

[Augusto sale de escena]

Michelle– No puede ser. Eros es el César.

[Llaman a la puerta. Eros entra en escena]

Eros– Vengo para que vuelvas conmigo. Para que me perdones. Te quiero

Michelle– Eso es mentira. Si te ibas a casar conmigo es porque obligué al César para que te obligara a pedir mi mano. Y todo esto para poder ser romana de verdad. Sentir en mi sangre el poder del Imperio. Para ti es fácil. No sólo naciste en una familia acomodada, noble y romana desde hace generaciones. Sino que también tienes en tus venas la sangre del propio César.

Eros– ¿Cómo dices? Si yo fuera pariente del César no creo que quisiera matarme

Michelle– Por supuesto. Pues como ya sabes nuestro César, es César porque su hermano no tuvo descendientes, pero eso no es cierto. No puedo contarte mucho más, pero sino me crees pregúntale a tu madre, Hera.

Eros– Mi padre me enseñó a luchar, era un guerrero. Murió cuando tenía 14 años.

Michelle– ¿Cuántos recuerdos tienes de antes de empezar a luchar?

Eros– Empecé a luchar con 7 años.

Michelle– ¿Recuerdas a algún hombre antes? ¿Recuerdas al mismo que te enseñó a luchar antes de los 7 años? ¿Acaso te dijo tu madre que ese fuera tu padre? ¿Acaso estaban casados y enamorados? ¿No, verdad? Deberías preguntarle a tu madre porqué.

Eros– ¿Qué ha sucedido antes de que yo viniera?

Michelle– El César me ha confesado su secreto mayor guardado. Él no es el César. Eres tú. Eros, tú eres el gobernante de Roma, el gobernante de medio mundo. Sólo tienes que demostrarlo. Yo ya te he dicho demasiado. No voy a volver contigo. El César me da la ciudadanía romana a cambio de mi silencio

Eros– Será mejor entonces que no se lo cuentes a nadie más. ¿Le has dicho lo de Iris?

Michelle– No, yo si te quiero Eros. Aunque no me correspondas

Eros– Gracias.

Michelle– No me las des, estoy siendo fiel al verdadero César.

Eros– Espera aquí. Voy a buscar pruebas. Si lo que has dicho es cierto. Tengo el poder de cambiar las cosas. Ahora me marcho, pero regresaré.

Michelle– De acuerdo. Una última cosa. Por lo menos serle fiel a Iris, es lo mínimo que se merece. Y Ciros necesita un padre de verdad. Como tú.

Eros– Tal vez lo haga. Adiós Michelle

[Eros Sale de escena. Michelle se preparara para cantar]

Oh-oh-oh-oh-oooh!
Oh-oh-oooh-oh-oh!
Caught in a bad romance x 2

Rah-rah-ah-ah-ah!
Roma-Roma-ma-ah!
Ga-ga-ooh-la-la!
Want your bad romance x 2

I want your ugly
I want your disease
I want your everything
As long as its free
I want your love
Love-love-love
I want your love

I want your drama
The touch of your hand
I want you leather studded kiss in the scene
And I want your love
Estrofa 1 Love-love-love
I want your love x2
Estribillo 1:You know that I want you
And you know that I need you
I want a bad, your bad romance
Estribillo 2:I want your loving
And I want your revenge
You and me could write a bad romance
I want your loving
All your love is revenge
You and me could write a bad romance

Oh-oh-oh-oh-oooh!
Oh-oh-oooh-oh-oh!
Caught in a bad romance x2

Rah-rah-ah-ah-ah!
Roma-Roma-ma-ah!
Ga-ga-ooh-la-la!
Want your bad romance

I want your horror
I want your design
Cause youre a criminal
As long as your mine
I want your love
Estrofa 1: Love-love-love
I want your love

I want your psycho
Your vertical stick
Want you in my room
When your baby is sick
Estrofa 1: I want your love
Love-love-love x2
I want your love

Estribillo 1 y 2

Oh-oh-oh-oh-oooh!
Oh-oh-oooh-oh-oh!
Caught in a bad romance x2

Rah-rah-ah-ah-ah!
Roma-Roma-ma-ah!
Ga-ga-ooh-la-la!
Want your bad romance x 2
Walk walk fashion baby
Work it
Move that bitch crazy

Walk walk fashion baby
Work it
I’m a Freak bitch baby

I want your love
And I want your revenge
I want your love
I don’t wanna be friends

J’veux ton amour
Et je veux ton revenge
J’veux ton amour
I don’t wanna be friends

Oh-oh-oh-oh-oooh!
Oh-oh-oooh-oh-oh!
Caught in a bad romance

I don’t wanna be friends
Want your bad romance
Caught in a bad romance
Want your bad romance

I want your loving
And I want your revenge
You and me could write a bad romance
I want your loving
and all your love is revenge
You and me could write a bad romance

[Oh-oh-oh-oh-oooh!
Want your bad romance
Oh-oh-oooh-oh-oh!
Caught in a bad romance]
Want your bad romance [( x 2)]

Rah-rah-ah-ah-ah!
Roma-Roma-ma-ah!
Ga-ga-ooh-la-la!
Want your bad romance
(Bad Romance- Lady Gaga)

Fabricio

[Se cierra telón. Michelle sale de escena. Cambio de decorado. Hay dos sillones y una mesa marrón antigua. Entra en escena Fabricio, Atlanta y Héctor. Casa de Fabricio]

Fabricio– Haber si lo he entendido. Queréis que cubra a Iris, como si se hallara en mi casa para que los soldados del César no la apresen por adúltera. El hijo que posee es de Eros, uno de mis mayores enemigos y encima que lo haga gratis. Poniendo mi vida en peligro por una puta. ¿Estáis locos?

Héctor– Es la mujer a quien amas. ¿No? Si no lo haces la matarán y también al bebé. Aunque tengas rivalidad con Eros, hazlo por Iris.

Fabricio– Yo no la amo, la cortejaba para poder tener relaciones con ella me parecía atractiva, nada más. Pero ahora que es una adultera y encima pobre, no quiero nada con ella. Me da igual lo que suceda, se merece su castigo por infringir la ley. Es más no pienso colaborar, pero si me preguntan no pienso callarme ni una palabra.

Héctor– Se acabó. No quería tener que llegar a esto, pero no me has dejado otra opción Sino quieres por las buenas pues nada. Sino colaboras les contaré a todos lo de tu confesión. Haber si el César es comprensivo contigo al escucharlo.

Fabricio– No serás capaz.

Héctor– En su segundo año en la milicia me confesó sus preferencias sexuales que…

Fabricio– ¡Basta! Está bien, lo haré; peor nunca más usarás dicha información

Héctor– A mi no me interesa nada tu vida, pero es la única manera de ayudar a mi cuñado. Y por tanto ayudar a mi amada

Atlanta–  Gracias mi amor

Héctor– No es nada. Lo hago con gusto.

Fabricio– ¿Chantajearme?

Héctor– Exacto. Ahora si me disculpas tenemos que irnos

[Llaman a la puerta. Fabricio va a abrir la puerta]

Fabricio– Es el César

Héctor– Atlanta escóndete.

[Atlanta sale de escena y entra en escena Augusto]

Fabricio- Pase gran César a mi humilde morada.

Fabricio y Héctor– ¡Ave César!

Augusto– He venido con una intención, mi querido Fabricio. Se rumorea que habéis acogido a una delincuente en vuestra casa. Y vos Héctor, jamás me imaginé una traición de tal calibre.

Héctor– Yo he venido para visitar a mi viejo amigo Fabricio.

Augusto– ¿Y la mujer que os acompañaba?

Héctor– Mi amada Atlanta, la llevaba al mercado para que se reuniera con su hermano. Han decidido ir a visitar a un familiar enfermo.

Augusto– ¿Sabes de quién se trata?

Héctor– No, no he preguntado. No lo creí conveniente

Augusto– Hay varios soldados que opinan distinto. Afirman haberte visto con la delincuente conocida como Iris.

Héctor– Se deja guiar demasiado por los rumores.

Augusto– Es la única manera de ver lo que pasa en mi propia ciudad, a través de los ojos de mis ciudadanos.

Héctor– Un rumor que sale del capitán de la división azul del ejército. ¿Me equivoco?

Augusto– No revelaré  nunca mis fuentes y mucho menos a un traidor.

Héctor– ¿Yo un traidor? ¿Se ha preguntado alguna vez porqué diría algo así el capitán? Quizás es que tenga algo contra mí o contra Atlanta. Quizás sea que quiere mi puesto. Dígame. Si hace sólo unas horas yo hubiera dicho lo contrario. ¿Qué hubiera pasado? Los rumores no son motivo para detener a nadie, ni mucho menos matar a nadie. Usted es el César debe de tomar las decisiones a favor de su pueblo de sus ciudadanos, de Roma. Tome las decisiones que tome; jamás deberá pensar injustamente. El juramento que lo nombró César, así lo exige. Así que para la próxima vez que nos acuse sin prueba iré al Consejo. Estoy arto de ser el malo por culpa de un par de holgazanes con deseos usurpadores y llenos de envidia.

Augusto– Es usted un hombre valiente. Disculpe mi intrusión, pero últimamente Roma sucumbe al caos. Todas mis fuentes amigas me han traicionado. Ahora a la más leve sospecha…

Héctor– Le entiendo perfectamente, pero usted también me debe un mínimo de respeto y con todo lo que hice por este país un mínimo de confianza.

Augusto– Le ruego de nuevo que disculpe mis modales. No volverá a suceder. Pondré a usted al mando de una nueva división para investigar si esas habladurías del pueblo son ciertas. Si es así, me conseguirá pruebas y sino castigaremos al charlatán. A partir de ahora mismo, el que acuse falsamente de algo a alguien se le justificará como traición a Roma y se podrá castigar en casos graves con la muerte.

Héctor– Eso si es una decisión de un César

Augusto– Si me perdona, he de irme con mi esposa. Buenas tardes caballeros.

[Augusto sale de escena y entra en escena Atlanta]

Atlanta– Porqué poco. El César es más astuto incluso de lo que pensé

Héctor– Ha estado muy cerca. Yo me encargaré de acabar con los rumores, pero debemos de tener más cuidado a partir de ahora

Atlanta– Gracias por todo Fabricio

Fabricio– Como si tuviera otra opción. Me habéis chantajeado y para mi pensar no sé cuánto durará esto.

Atlanta– Yo prefiero llamarlo distorsión, suena mejor.

Héctor– No te preocupes Fabricio, será temporal. Hasta que termine el ruedo

Fabricio– La última vez que os veo.

Atlanta– Ante de irnos revisa tu despensa no vaya a ser que escondas lo que queda de tu hombría. Ya se sabe que la milicia descubre… otros gustos.

Fabricio– No fue un hombre sino una niña. Parecía una mujer pero no era así

Atlanta– Fabricio no tengo nada en contra el amor entre personas del mismo sexo, era una mentira para que me confesaras que es lo que realmente pasó.

Fabricio– ¡Largo de mi casa! ¡¡Ya!!

[Atlanta, Héctor y después Fabricio salen de escena. Cambio de decorado. Casa mugre y vieja. Hay una butaca y una mesilla con una caja de madera. Casa de la madre de Eros, Gea. Entran en escena Gea y más tarde Eros]

Gea– Mi querido hijo, pero que guapo estás. ¿Qué tal te va todo?

Eros– Hola madre. Yo estoy bien, ¿qué tal estás tú madre?

Gea– Como una rosa. ¿Y mi nieto?

Eros– Con su madre. La llevé a un lugar seguro.

Gea– Que se venga a vivir conmigo. Estoy muy sola desde que tu hermano murió. Mi niño arrebatado por esos soldados canallas del César. No te ofendas hijo.

Eros– No me ofendo. Si hubiera sabido quienes fueron desde el principio quizás no hubiera entrado en la milicia y entonces ahora no sería Coronel. Además también soy consejero del César. Un revolucionario madre.

Gea– Que bien, que alegría.

Eros– Madre he venido para verte, peor sobre todo para hacer una pregunta crucial. Una pregunta que deseo hacerte desde hace mucho tiempo

Gea– Dime hijo. ¿Qué quieres saber?

Eros– ¿Quién fue mi padre?

Gea– Su nombre era Rómulo, lo conocí mientras lavaba la ropa en el río.  Desde el momento en el que lo vi supe que sería mi amor eterno.

Eros– Por casualidad su nombre completo no sería… Rómulo Julio César. ¿Verdad?

Gea– Sí así es. Tú eres el hijo perdido del verdadero César.

Eros– ¿Qué es lo que pasó madre? ¿Por qué no me lo dijiste antes?

Gea– Augusto, tu tío; me arrebató a mi marido. Lo asesinó con un puñal. Y cuando os envió a la corte a ti y a tu hermana sospeché que me matarían si decía lo que deslumbré aquel día. Yo soy el único testigo de la muerte de tu padre. Cuando Augusto accedió al trono recibí amenazas de que si algún día descubría el secreto me quitarían a mis hijos.

Eros– Mamá, ya sé cuidarme solo y por Atlanta no tienes que preocuparte está con un hombre fuerte que la ama y la protegerá con su vida. No tienes de qué tener miedo madre. Tienes que decirme cómo puedo demostrar todo lo que dices.

Gea– Tú naciste el mismo día que el bebé perdido. Empezaste a preguntar por el bebé perdido siendo muy joven, por curiosidad. Aquella leyenda decía que el verdadero César si tenía un descendiente, pero este se perdió o murió. Augusto sabiendo como yo que era cierto te dio todo lo que pudiste desear para que no te revelaras. Tú dejaste de hacer preguntas sobre el bebé  y a mi me arrebataron de mi lado a mis dos hijos. Te sentiste fascinado por la amabilidad de Augusto y entraste en la milicia. Tu hermana se convirtió en una dama bella y respetada, y tú en el mejor soldado de Roma. La sangre de los César circulaba por vuestra venas. No olvides nunca que Augusto teme demasiado su destrono como para no hacer nada. Tenemos un testigo aparte de mí. Un soldado mano derecha de Augusto, pero fue degradado a campesino y hace poco fue ajusticiado por traición a Roma. Junto a su esposa, pero sus hijos pudieron escapar. Era el padre de Iris y es algo que puedes usar para demostrar lo que te he dicho. Yo solo tengo mi testimonio y una caja de madera que me dejó tu padre. Él me dijo que no comentara nada hasta que llegara la ocasión perfecta. Ese momento ha llegado, lo supe en cuanto llegaste para verme.  No sé que contiene esa caja, nunca la he abierto. Eso te corresponde a ti, pero si no te importa me gustaría que la abrieras delante de mí. Para abrir la caja debes de usar una llave que guardaba tu padre con mucho recelo. Yo la encontré pocos días después de su muerte y ahora te la doy a ti, para que demuestres la verdad y destrones al asesino de Augusto – (Gea le dio la caja de madera que estaba sobre la mesita y una llave que llevaba encima)- Con esto podrás demostrar toda la verdad, pero supongo que tal y como era tu padre; tendrá códigos que tendrás que resolver o cosas así. No podía dejar que lo supiera cualquiera.

(Eros recoge la caja y la llave) –  ¿Por qué tantos años de secreto? ¿Por qué mataron a mi padre? ¿Qué es lo que quieren ocultar?

Gea– No lo sé. Yo solamente conozco lo ocurrido la noche en la que le mataron. Verás yo no sabía nada de sus asuntos políticos, aunque estoy segura de que fue algo de eso. Me decía tu padre  que era mejor que no supiera nada, así no podrían hacerme daño para sonsacarme secretos de estado. Tu padre era muy protector.

Eros– Sí. He heredado su afán protector y testarudo.

Gea– Hazme el favor de abrir la caja en mi presencia. Por favor.

Eros– Mi padre siempre luchó por la libertad y lo mataron. Puede que si abro esta caja, no solamente me maten a mí, sino también a mi hijo. No puedo permitir eso.

Gea– El día antes de su muerte me preguntó que si debía seguir luchando por la libertad del hombre o sucumbir a la censuras del Consejo.

Eros– Tú le dijiste que luchara

Gea– Le contesté que sino luego se arrepentiría, además él era el César; debían de obedecerle sin más y sobre todo tratándose de la vida de los ciudadanos; de la libertad del ser humano. Nadie debía de impedirle luchar por la libertad del hombre- Además siempre volvía. Sólo que ese día… Vi su muerte.

Eros– Mamá. Tranquilízate. ¿Te sientes culpable acaso?

Gea– No, porque tarde o temprano hubiera pasado lo mismo. Era un hombre valiente y luchaba por cosas que nadie quería destapar ni cambiar.

Eros– No te sientas triste. Yo daré con el asesino. Descubriré toda la verdad. Te lo prometo. Ahora abramos la caja- (Eros abre la caja)- Está vacía mamá. Solamente hay una nota para ti. Dice: “Eres lo mejor que me ha podido pasar nunca. Te quiere, con locura tu esposo; Rómulo” Ha firmado como RJC.

Gea– Es lo más bonito que han dicho nada.

Gea

(Eros le entrega la carta)- Esto no era para mí. No sé para qué es la caja. Seguramente me desata una pista para encontrar la prueba o simplemente no signifique nada. No lo sé. No pienso con claridad. Me marcho a casa. Un placer volver a verte, madre. Adiós.

[Eros sale de escena. Se cierra telón. Fondo negro. Cambio de decorado. Casa de Leandro. Una especie de casa en ruinas. Aparecen en escena Eros, Iris y Ciros]

Iris– Hola Eros. Mira Ciros, tu padre ha vuelto

Eros– Mi madre me ha dado esto. Mi padre me lo dejó en herencia para demostrar que soy hijo de Rómulo, el César. Pero estaba vacía.

Iris– Me has dicho que esta caja la abriste y estaba vacía, pero si te fijas tiene dos cerraduras. Necesitas otra llave. Mi padre me dio una. ¿Tú crees que es posible que sea la misma que necesitas?

Eros– Es posible.

[Iris le da la llave. Eros abre la otra parte de la caja. Dentro hay una carta para él. Eros lee la carta y se queda de piedra]

Iris– ¿Qué sucede? ¿Qué dice la carta?

Eros– Es la prueba definitiva que demuestra que yo soy el verdadero César

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