El Legado de los César cp7. Elena Siles

Capítulo anterior: http://youarewriter.es/el-legado-de-los-cesar-cp6-elena-saavedra-siles/

Capítulo 7

[Se abre el telón. Cambio de decorado. Casa de Leandro. Están en escena Iris y Eros]

Iris– Eros. ¿Esto no será una broma verdad?

Eros– No. Yo soy el verdadero César. Esta carta lo demuestra. Está firmada por mi padre Rómulo Julio César. Dice que deja a su hijo marcado por el recuerdo de su verdadera identidad. Ezio Rómulo César Sartori, abreviado EROS. La C de César se transformó en O por legibilidad de la letra de Rómulo, era propio de los Césares esconder el apellido César bajo el símbolo del círculo, una O. Eros Valverdi era mi seudónimo. Valverdi es el apellido de Augusto, me lo cambió el mismo al nombrarme soldado. Yo era un bastardo, no tenía apellidos hasta ese día. Él me dio el suyo propio; para que nadie pensara que pudiera ser yo el hijo desaparecido del verdadero César

Iris-Impresionante. Entonces nuestro hijo es también un César

Eros– Exacto. CleómInes Rómulo César Sartori

Iris– Pero le pusimos el nombre entre ambos

Eros– Lo elegí porque fue lo que estaba grabado en el último recuerdo que tuve de él, una espada que me tenía preparada para mí. Decía: “a mi soberano EROS, esta espada es para el próximo gran soberano CIROS”

Iris- Es increíble. En la carta nombre algo de una marca. ¿A qué se refiere?

Eros- A  una que tengo de nacimiento en el hombro jamás pude leerla completamente

Iris- Yo pensaba que era un tatuaje o algo. Déjame verla bien.

[Iris levanta la camiseta y le mira la espalda, ve la marca y sonríe algo sorprendida]

Eros– ¿Qué es?

Iris– Es el símbolo del anillo del César y abajo tienes tatuado tu nombre.

(Eros se pone la camisa) – Jamás supe de su significado

Iris– Yo no me había fijado hasta hoy mismo. Pero, ¿qué vas a hacer ahora?

Eros– No lo sé. Tengo un presentimiento. Volveré mañana para almorzar. En la despensa hay comida para una semana. Cuida de Ciros en mi ausencia, como siempre; y pase lo que pase no salgas de la casa. No me esperes más de una semana, sino vuelvo márchate bien lejos y no vuelvas nunca. ¿De acuerdo?

Iris– No. Prométeme que volverás. No quiero perderte

Eros– Te lo prometo- (Eros besa a Iris en los labios)- Eres una madre maravillosa y una mujer increíble. Cuando quieras darte cuenta estaré aquí de nuevo dándote otro beso, no te preocupes más por mí. He de irme. Ten cuidado

Iris– Adiós amor mío. ¡Ave César!

[Eros sale del escenario. Cambio de decorado. Celda de Leandro.  Aparece en escena Leandro y posteriormente Eros. El soldado de la celda se aparta en cuanto le ve y se marcha del escenario. Solo interviene para “abrirle la puerta” de la celda]

Leandro– Incertidumbre, me corre el sentimiento de nostalgia. ¿Tanto se puede amar a un hombre? Aún no me crea si quiera que pueda ser correspondido

Eros– Hola. Tenemos que hablar

Leandro–  Amor. Te eché mucho de menos – (Leandro besa a Eros en los labios)

Eros– Leo para. He venido para decirte que no puedo seguir contigo

Leandro– ¿Ya no me amas?

Eros– Al contrario, pero hay otra persona. Iris

Leandro- Es una mujer…

Eros– Lo sé. Leo, es la madre de mi hijo Ciros. No puedo dejarla así como así

Leandro- Entonces no la amas, lo haces por tu hijo.

Eros– Ciros necesita una familia, con un padre y una madre. Además la gente se ha revolucionado con la cancelación de mi boda con Michelle. Y no puedo verte. Tengo que hacer que Augusto caiga del trono. Y si el César supiera algo de Iris o de ti; os haría daño. No puedo permitir que ocurra tal cosa.

Leandro- Mi querido Eros, eres demasiado protector

Eros– Sí. Lo heredé de mi padre.

Leandro- Yo te seguiré queriendo igual. ¿Lo sabes verdad?

Eros– Y yo a ti. Pero ahora no es el momento para esto

Leandro–  Nunca será el momento Eros. Somos dos hombres no podemos amarnos como quisiéramos; y mucho menos ahora con esta sociedad. Si te tienes que ir, no te lo impediré. No te preocupes. Sé que lo haces por tu hijo y lo respeto. Espero con todo mi corazón que seas feliz, de verdad. Es lo único que quiero; que seas feliz.

Eros– Quiero que sepas que de todas maneras te voy a  sacar de aquí

Leandro- Ya no es necesario. No tengo nada por lo que luchar

Eros- Tienes tu vida.

Leandro– Sin ti no es nada. Sabes que no podré vivir como un hombre libre de verdad; el que es esclavo jamás se convierte en nada más. Seguiré siendo un prisionero.

Eros– Yo voy a cambiar eso.  Lo juro. Te sacaré de aquí y te haré un hombre libre

Leandro– Confío en ti, eres un gran hombre. Quiero que sepas que si algún día estás solo, puedes acudir a mí siempre que quieras. Yo te recibiré con los brazos abiertos.

Eros– Me gustaría no haber tenido que llegar a esto. Porque quería estar contigo, pero esto se me escapa de las manos.

Leandro– Tranquilo. Yo esperaré a que estés listo

Eros– He de irme.

Leandro– No quiero despedirme de ti así, no me lo perdonaría. ¿Me dejarás al menos un regalo de despedida? ¿Qué tal una última noche juntos?

Eros– No me puedo negar a eso

[Apagan las luces. Cambio de decorado. Casa de Eros. Aparecen en escena Atlanta y Héctor sentados en un sofá charlando y cogidos de la mano]

Atlanta– Ha sido un día muy completo

Héctor– Eso no te lo puedo discutir. ¿Estás bien? Te noto cansada, una lástima

Atlanta– ¿Por qué? ¿Qué habías planeado?

Héctor– Preparar una cena en casa a la luz de las velas. Luego tomar un tomar una copa y finalmente darnos un baño, juntos y desnudos; e irnos consecuentemente a la cama. Y por supuesto charlar de cosas triviales mientras te miro a los ojos y beso en los labios tan sensuales. ¿Qué te parece? ¿Te apetece añadir algo más?

Atlanta– ¿Qué hay de cenar?

Héctor– Dorada a la plancha acompañada de un vino rosado y una salsa realizada con un aceite y espolvoreada con nueces tostadas – (Atlanta le mira extrañada)- Es broma. Tenemos pizza, de doble queso tal y como te gusta.

Atlanta– Tiene buena pinta el plan.

Héctor– Sabía que te gustaría

[Atlanta y Héctor se sientan en dos sillas entremedio una mesa y simulan cenar. En el trascurso de la cena hablan de cosas sin importancia. Vuelven al sofá y se sientan]

Atlanta– Ha sido una cena maravillosa

Héctor– Sí, tienes razón. Atlanta, siempre he querido decirte una cosa en todo el tiempo que nos conocemos, pero jamás me he atrevido. Yo te amo Atlanta. Tú has cambiado mi vida. Me gustaría que me hicieras el grandísimo honor de ser tu compañero hasta que la muerte nos separe. Lo que quiero decir es: Atlanta. ¿Quieres casarte conmigo?

Atlanta– ¡Oh díos mío Héctor! ¿Hablas en serio?

Héctor– Por supuesto. Eres la mujer más maravillosa que he conocido en toda mi vida; la mujer de la que estoy enamorado – (Héctor se pone de rodillas, saca un anillo y lo pone sobre el dedo anular de Atlanta) – ¿Qué me dices amor mío? ¿Serás mi esposa?

Atlanta– ¡Si!- (Atlanta lo besa y Héctor se sienta de nuevo a su lado)- ¡Si! Si quiero casarme contigo Héctor. Estaba deseando que me lo pidieras.

Héctor– Está bien, esta bien. Tranquilízate mujer.

Atlanta– Te quiero.

Héctor– Y yo. Eres lo mejor que me haya podido suceder jamás

[Se cierra el telón. Cambio de decorado. Celda de Leandro. Aparecen en escena Leandro y Eros juntos uno apoyado sobre el otro]

Eros– Esto ha sido un gran error. No puede volver a repetirse

Leandro- Lo sé. Aún así. Dime Eros. ¿Me amas? ¿Me amas de verdad?

Eros– Sí. Sino no estaría aquí. ¿No crees?

Leandro– Antes me hablabas de luchar contra el régimen para poder amarnos, para poder ser hombres libres. ¿Qué es lo que ha sucedido? ¿Qué ha cambiado?

Eros– He descubierto un suceso de mi pasado que lo ha cambiado todo. Además tengo un hijo y por una vez que puedo ser un buen padre no lo voy a estropear.

Leandro– Y prefieres que se críe en una familia “normal” llena de mentiras que en una en la que se aman de verdad, en una en la que no se ha perdido el espíritu de luchar por lo que realmente importa. Para ser felices, aunque el régimen, la ideología y la sociedad te lo impidan, da igual; uno sigue luchando. Esa familia es la que nosotros seríamos Eros

Eros– ¿Dos hombres criando a un hijo cuya madre sigue amando a uno de éstos? No me hagas reír. No me quiero ni imaginar lo que podría suceder si se supiera.

Leandro – ¿Te preocupa lo que piense la gente  a estas alturas?

Eros– No. Lo que me preocupa es que algún perturbado te mate a ti o a mi hijo Ciros.

Leandro– Yo no quiero tener que ocultar lo que soy y lo que siento

Eros– Yo tampoco, pero la realidad es que estamos bastante lejos de que la sociedad nos acepte tal y como somos. A veces sueño con un mundo en el que se pueden amar hombres y hombres, mujeres y mujeres, sin haber ninguna repercusión. Pero en mi mente me dice que es una utopía y que nunca será ahora.

Leandro– Quizás si lo sea en un mañana

Eros– Para entonces nuestros nietos y sus nietos los nietos de éstos habrán pasado junto a nosotros a una vida en el otro lado. Algunas veces pienso que ese lugar no existe para la gente como nosotros. Al menos eso dice nuestro sagrado libro religioso.

Leandro– Yo no me creo nada de esos. Me lo han arrebatado todo y ni siquiera sé el motivo. No te creas nada de ellos, ni del gobierno

Eros– Leo, era ironía.

Leandro– Oh, lo siento.

Eros– Tranquilo, no es el fin del mundo, sobreviviré.

(Leandro sonríe)- Por mucho que digamos que esto se ha acabado no podremos fingir más aquello que no sentimos y no podremos negar aquello que realmente amamos

Eros– Tengo que intentar darle un buen hogar a mi hijo. No quiero decepcionarle

Leandro– Decidas lo que decidas serás un buen padre. Este yo o no en tu vida

Eros– ¿Y si te hacen daño a ti o a alguien a quien amo?

Leandro– Prefiero morir con la verdad por delante que como un cobarde. Morir vamos a morir todos antes o después.

Eros– Por experiencia sé que la muerte es un regalo muchas veces.

Leandro– Es tu decisión. Yo estaré esperándote aquí. No tengo mucho más a dónde ir

Eros– He de dejarte. Lo siento.

Leandro– Estoy bien, no es el fin del mundo sobreviviré

(Eros se ríe)- Te voy a echar de menos. Te quiero. Adiós Leo, espero que seas muy feliz

Leandro– Lo seré si tú lo eres

Eros– No te preocupes por mí, estaré bien.

Leandro y Eros– Sobreviviré- (Ambos se ríen)

Leandro– Jamás te olvidaré. Guardaré estos recuerdos como los mejores de mi vida

Eros– También fueron los mejores de los míos. Tengo que marcharme Leandro

Leandro– Cuídate

Eros– Tú también- (Eros abraza fuerte a Leandro y se separa de él)- Adiós

Leandro– Adiós

[Eros sale de escena. Se apaga la luz. Se cierra telón. Sale Michelle al escenario y comienza cantar]

At first, I was afraid,
Kept thinkin’ I could never live without you by my side
But then I spent so many nights thinkin’ how you did me wrong
And I grew strong and I learned how to get along
And so you’re back from outer space
I just walked in to find you here with that sad look upon your face
I should have changed that stupid lock, I should have made you leave your key
If I’d have known for just one second you’d back to bother me

Go on now, go walk out the door
Just turn around now ‘cause you’re not welcome anymore
Weren’t you the one who tried to hurt me with goodbye
Did you think I’d crumble, did you think I’d lay down and die
Oh, no, not I-I will survive
Oh, as long as I know how to love I know I’ll stay alive
I’ve got all my life to live and I’ve got all my love to give
And I’ll survive, I will survive, hey, hey

It took all the strength I had not to fall apart
Kept tryin’ hard to mend the pieces of my broken heart
And I spent, oh, so many nights just feeling sorry for myself
I used to cry, but now I hold my head up high
And you see me, somebody new
I’m not that chained up little person still in love with you
And so you feel like droppin’ in and just expect me to be free
But now I’m savin’ all my lovin’ for someone who’s lovin’ me

Go on now, go walk out the door
Just turn around now ‘cause you’re not welcome anymore
Weren’t you the one who tried to hurt me with goodbye
Did you think I’d crumble, did you think I’d lay down and die
Oh, no, not I-I will survive
Oh, as long as I know how to love I know I’ll stay alive
I’ve got all my life to live and I’ve got all my love to give
And I’ll survive, I will survive, hey, hey

I will survive!!

[Gloria Gaynor- I will survive]

[Michelle sale del escenario. Se abre telón. Cambio de decorado. Palacio de Augusto. Algunas columnas y una alfombra roja en el suelo. Entran en escena Augusto y Fabricio; posteriormente entra Eros]

Augusto– No te preocupes mi amigo Fabricio, yo conozco de tu lealtad aquél día tuve un mal presentimiento y lo pagué contigo, pero no volverá a suceder. Te he dado las tierras del traidor de Micael. Son bastante extensas y con una calidad excelente.

Fabricio– ¿Y qué sucede con Eros Valverdi? ¿Le daréis tierras?

Augusto– No. Mis temores de traición estaban bien fundados, no le debo ninguna disculpa. Me ha llegado información clasificada del tema. En cuanto tenga pruebas suficientes le castigaré como se merece. Eros Valverdi no volverá a molestarnos

Eros – ¡¡Qué te lo has creído tú!!

Augusto– Mi querido Eros no te escuché entrar. ¿Cómo se encuentra mi apreciado consejero? Escuché las noticias de tu rotura del compromiso, es una lástima.

Eros- Yo no me llamo Eros. ¡¡Llámame por mi nombre!!

Fabricio– ¡No tienes nombre! Tú eres un bastardo

Eros- Mi nombre es Ezio, hijo de Rómulo

Fabricio– Ya seguro. ¿Rómulo qué más? ¿Marcarroni?

Eros– Augusto lo sabe. ¿No es cierto?

Augusto– Es cierto. Mi querido Fabricio he de dejaros. Eros requiere mi presencia, podéis iros. No os preocupéis por mí. Marchaos.

Fabricio– Si necesita algo sólo ha de llamarme. ¡Ave César!

[Fabricio sale del escenario con recelo]

Augusto– Siempre supe que este día llegaría, mi querido sobrino, Ezio.

Eros- ¿Por qué me ocultaste todo esto Augusto?

Augusto– Porque eres igual que tu padre, un idealista entrometido.  Desde que volviste de la guerra cambiaste. Con la muerte de Agmadeón todo cambió Después de tantos años de educación y supervisión. Llegó ese soldado y te contó lo que era la libertad. Murió, pero tu mente se abrió a todo aquello que yo intenté ocultarte durante tantos años. La sangre de los César corre por tus venas. Está decidido a perseguir el progreso de la sociedad, a cambiar el futuro. Hay cosas que no se pueden cambiar Ezio. Vosotros los César no aprendisteis nunca a aceptar las cosas. No puedes cambiar el mundo. Sois unos entrometidos. Quieres hacer de Roma una nueva Grecia. Roma es un imperio y caerá en cuanto deis esa libertad que tanto deseáis al pueblo; este se confiará y montará una revolución; y nuestro imperio se desmoronará. Tantos años de esfuerzo, tantas vidas perdidas en la guerra para nada.  Nos convertiremos en un simple reino, después de todo lo grande que fuimos.  ¿Qué valor tiene tu libertad si no puedes vivir por hay guerra? Tu padre quería acabar con todo esto, con todo lo que te rodea. Todo el dinero  y riquezas que tienes, ¿de dónde crees que sale? ¿De la libertad? No, sale del contrabando de esclavos y de los negocios con nuestras conquistas. Todo se irá al traste por una idea ridícula: ¡La libertad! El que nace esclavo, muere esclavo. Nada debe cambiar si quieres que Roma siga siendo Roma. El Imperio es lo primero.  Roma no será pasto de los ideales de un joven enamorado y un deseo que nunca por mucho que gobiernes, por mucho que quieras no se cumplirá. La sociedad no se cambia de un día para otro, la sociedad, la libertad que buscas estará algún día dentro de siglos y para entonces tú y tu amante el esclavo estaréis muertos. El Imperio de Roma no se rendirá por el amor. Tu padre quiso amar a otra persona que no era tu madre y lo hizo, destrozó a tu madre y por si fuera poco desestabilizó el Imperio entero. Había que acabar con todo aquello

Eros– Entonces… Tú mataste a tu padre

Augusto– Sí. Y volvería hacerlo sin pestañear. Porque era mi hermano y lo quería como a un hermano; pero Toma tiene privilegio sobre todas las cosas; incluso por encima de mi familia. Y ahora márchate. Empezaré a buscar a tu amiga la delincuente, Iris, ahora mismo. Has traicionado al Imperio al ocultar a esa mujer. Fabricio me lo ha contado todo. Como deberías de saber no se puede confiar en nadie.

Eros– Yo solamente he venido para reclamar lo que me pertenece Augusto. A diferencia de ti, tengo pruebas que demuestran mi verdadera identidad.

Augusto– Tal vez sea cierto, pero nadie te creerá. Todo el mundo está deseando verte muerto. Los nobles desean quitarse ala competencia, las mujeres buscan la venganza por tus amoríos y tus compañeros de infantería huyeron. Así que márchate si no quieres acabar en la orca ahora mismo. Y no vuelvas. Estás desterrado de Roma. Todas tus pertenencias pasarán a manos del estado y mañana mismo quemaremos tu casa y todas tus tierras serán vendidas o serán para otro noble. Claro no tendremos en cuenta a ninguno de tus amigos. Héctor ha sido oficialmente expulsado de la jerarquía del ejército, junto a Atlanta son desterrados contigo de Roma. A ver si ahora tus queridos amigos te quieren tanto cuándo se vean si nada. Mucha suerte, pues mientras yo siga siendo el César tu vida será un completo infierno. Porque esto sólo acaba de comenzar.

Eros– Volveré. Esto no ha terminado. Toma será libre, aunque tenga que dar mi vida por ello

[Eros sale de escena y entra Fabricio poco después]

Fabricio– He escuchado gritos. ¿Qué ha sucedido?

Augusto– Lo de siempre Eros y sus ideales. Pero ha recibido su castigo. Ha sido desterrado

Fabricio- No podéis hacer eso, al menos no inminentemente

Augusto– ¿Por qué no? ¿Quién sois vos para decirme lo que tengo que hacer?

Fabricio– Estimuló su hermano el gran rey Rómulo, que esas decisiones han de pasar por el consejo y os recuerdo que Eros es el que gobierna el consejo.

Augusto– ¿No puedo desterrar a nadie?

Fabricio– En teoría sólo a los vagabundos, sin techo, prostitutas, ladrones etc. Para ello no necesitas el veredicto del consejo, pero para cualquier ciudadano de Roma se necesita un pleno del consejo a favor. Y Eros tiene a la mitad del consejo comiendo de su mano

Augusto– ¡Maldita sea!

Fabricio– Lo siento, pero lo llegáis a hacer podríais haber sido destronado y entonces cogería el mando vuestro consejero con mayor rango, es decir, Eros.

Augusto– ¿De verdad?

Fabricio- Así lo estimula la ley sino hay sucesor

Augusto- Pero yo tengo una hermana y un sobrino.

Fabricio– ¿Qué se sabe de ellos?

Augusto– Hace años que no tengo noticias. Manda un mensajero que busque a Selena y a Julio Salvatore. Están en la provincia sur de esta región, a las afueras de Roma.

Fabricio– ¿Por qué no se trajo nunca a su hermana a Roma?

Augusto– Por que está loca, pero cualquiera sería mejor que Eros.

Fabricio– ¿Echaréis a Eros aunque eso suponga vuestra eliminación del trono?

Augusto- Tal vez lo sea, pero él morirá y mi hermana nos sucederá hasta que mi sobrino ya mayor pueda hacerse cargo

Fabricio– Lo siento, pero yo os adoro demasiado como para permitirlo mi grandísimo

Augusto– Está bien, pero traiga a mi hermana por si acaso. Y reúna a mis mejores soldados y entréneles. Pase lo que pase no dejes que Héctor se acerque. Ahora tendré que readmitirle con un aumento de salario, pero mereció la pena por ver su cara.

Fabricio– ¿Cuáles son sus órdenes?

Augusto– Que se preparen para un ataque inminente. Héctor y Eros preparan una revolución, no tengo pruebas pero lo sé. Y debemos estar preparados. Si quieren guerra. ¡Tendrán guerra!

[Augusto y Fabricio salen de escena. Cambio de decorado, celda de Leandro. Aparecen en escena Leandro y posteriormente Eros]

Eros– Leo. ¡Leo!

Leandro– Sabía que volverías

Eros– Te necesito. Necesito ayuda

Leandro– ¿Qué sucede?

Eros– Quiero provocar un golpe de estado. ¿Podrías entrenar a los hombres que hay en el ruedo?

Leandro– Sí. ¿Cuándo será el golpe?

Eros- El día que te pongan en libertad, es decir, el último día del ruedo. Yo vendré a buscarte y te dejaré a salvo junto a Iris. Deberéis ir a una casa a las afueras

Leandro– No pienso dejarte luchar aquí solo.

Eros– Iris no puede viajar sola con mi hijo. La matarían. Ahora mismo está en tu casa

Leandro– Entonces está a salvo créeme. Hay un sótano secreto en la cocina, debajo de la alfombra azul. Hay víveres para un mes. Le mandé al último que salió del ruedo  hace dos días que lo repusiera. Tranquilo

Eros– De acuerdo. He de irme

Leandro– ¿A dónde vas?

Eros– A reunir amigos, aún los tengo. ¿Sabes?

Leandro- ¿Para qué?

Eros- Para crear una revolución. Voy a hacer de roma una ciudad libre

Leandro– ¿Y qué puede significar? ¿Qué sucederá?

Eros– Será un hito en la historia. Lucharemos por una sociedad libre que pueda elegir  amar. Una sociedad sin clases, sin discriminaciones. Un pueblo que acuda al grito de la revolución para crear nuestro propio futuro. Daré mi vida si es necesario por este sueño; porque no tengo porqué esconder lo que pienso ni lo que siento. Porque te quiero y es lo único que importa. Si queremos crear todo esto hemos de perder el miedo.   He aquí el comienzo – (Eros besa a Leandro en los labios) – Que me cuelguen estoy enamorado de un hombre, y soy libre. Este es mi sueño, este es nuestro momento. Prefiero morir como un héroe que como un cobarde, prefiero dar mi vida por la persona a la que amo, por una causa, por proteger aquello en lo que creo. Brindemos porque dentro de poco la revolución habrá comenzado. ¡Por una Roma libre!

[Se apagan las luces y se cierra el telón Sale Michelle al escenario y canta una canción. Se vuelve a abrir el telón y se encienden las luces] (Canción de libertad)

Leandro– Si me quedara alguna palabra diría: Vaya

Eros- No hay palabras que valgan contra el ejército de Augusto, debemos de estar preparados para todo aquello que se nos presente.

Leandro– Tengo miedo de que te pueda pasar algo

Eros– Yo tengo más miedo de que no suceda nada. Pero nosotros somos los que debemos de encargarnos de que no sea así. Esta revolución será recordada por siglos en la historia de Roma y del mundo. Hemos de escribir el final del libro y yo no veo una derrota. He de marcharme para reunir a mis hombres para preparar el gran golpe. Tú gana el torneo, yo me encargaré del resto. Recuerda este día como el principio de una nueva era

Leandro– Por la justicia, la verdad, por el amor y por la libertad. ¡Por la Bòheme!

Siguiente capítulo: http://youarewriter.es/el-legado-de-los-cesar-cp8-elena-saavedra-siles/

Esto puede interesarte también

2 comentarios

Deja un comentario