El Olimpo de los Dioses por Maria H.L.

El Olimpo de los Dioses
Felicidad cegante a los sentidos envuelve mi mundo hasta donde se pierde mi conciencia, los poros de mi piel, el aire está impregnado de ella. Despierto de este sueño y me regocijo con todos los meteoros que sobrevuelan mi universo. Fascinante realidad de ternura e inocencia, sacudiéndote el yugo que puedes imaginar que es la vida. Están ahí, es fascinante, llenan de color todo lo que sus presencias acompañan. Milagros vivientes que nos sacan del sinsentido de la vida, risas ingenuas, confidencias revestidas de cariño y miradas acariciadoras, abrazos sin fin, milagro sublime, salpicado de magia. La felicidad de los dioses nos rodea y posee.
Mi sueño es melancólico porque el onirismo de su fantasía no tiene la intensidad de brillos y colores de la aldea que se encuentra tras su despertar, despertar que es recibido por el arrebatador fuego del horizonte.
Las miradas auténticas, las réplicas cotidianas, adornadas del abanico de las azules sonrisas, alejadas de la nada de los seres sin ánima…..Levitar en su medio es una verdad.
En sus límites me siento a salvo del frío, del hielo, de la lluvia violenta. Sus llamas procuro que no se apaguen porque son el ritual diario que espantan los males.
Las oscuridades amenazantes y delirantes acechan por sus lindes deseosas de extender su manto oscuro y engullir sus colores.

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