Entre las piernas cp 5 de Elisabeth Thor

Capitulo 5

sixty-photos-1187522Julia corrió tras Sara al ver como esta se iba enfadada, había sido tan fascinante y extraño lo que había visto que rara vez se lo podría quitar de la cabeza, Sara miro a su espalda y la vio corriendo hacia ella, se paró por unos instantes y saco su navaja. Cogió fuertemente de la blusa a Julia de la blusa y le puso el arma en el cuello.

-la última vez no te corte el cuello, pero a hora podría hacerlo…..

Julia sin pensarlo dos veces le dio un beso en los labios a Sara, esta se quedó extrañada al ver que no sentía miedo, que no se comportaba como la última vez.

-no hace falta que me pongas una navaja en el cuello para que te bese yo lo are con mucho gusto.

-Joder no te das cuenta, soy un monstruo. Solo soy una mujer que piensa con la polla.

Al decir esas palabras comenzó a llover sin cesar, Julia acaricio el rostro de su amiga. Intentando que supiera el amor que sentía por ella, Sara desconfiada le cogió la mano y le miro a los ojos.

-Sara, te quiero, quiero estar contigo…….

-quieres estar conmigo, porque no pasas un día conmigo y sabrás el monstruo que se encierra en mi interior……..vente conmigo.

Entraron al instituto dejando atrás la lluvia, a esas horas el instituto estaba totalmente vacío o eso parecía. Sara se encendió un cigarro y miro a Julia sonriendo.

-yo no soy una chica que se pueda querer, solo funciono con sexo. Eso domina mi mente casi cada momento.

-Sara, alguien más sabe tu secreto.

Sara respiro profundamente y se acercó a Julia, sus frentes se pegaron una contra otra.

-Sabes quién lo sabe, sabes esas freaks que siempre humilláis vosotros los populares, sabes que algunas de ellas me guardan el secreto si yo les doy algo de sexo, yo doy y recibo lo que quiero. Ellas por a hora me dan más confianza que una barbie………como tú.

Abrió la puerta de una de las clases, Julia vio como Sara entraba y se besaba con otra chica. Parecía que era Rachel, esa chica que se había convertido en el blanco de su risa durante años. Esa chica por lo menos pesaba 90 kilos, Julia cerró la puerta al ver esa visión. Sara montándoselo con una chica que era el doble de grande que ella, podría ser cierto que su cerebro solo funcionaba el sexo. Julia callo de rodillas al escuchar los gritos de placer, cerro fuertemente los dientes y una lágrima se resbaló por su rostro.

-yo te puedo dar algo que ellas jamás te darían……….amor.

Se abrió la puerta de la clase saliendo Sara, estaba más relajada por lo que había echo, miro a su alrededor y vio a Julia.

-ven conmigo puede ser que esta visita te guste.

Julia se levantó y fue tras Sara, el instituto estaba tan desolado a esas horas, que era normal que la vida íntima de su amiga corriera por sus clases.

-siempre es así, no te gustaría quedarte con alguna, nadie te puede dar cariño.

-cariño, me crie con una madre que siempre estaba borracha y que siempre aparecía con un nuevo amante en la cama, eso de cariño no es para mí yo solo busco carne.

Ciertamente Sara dejaba de pensar y se dejaba llevar por lo que tenía entre las piernas, eso dominaba cada una de sus ideas. Llegaron a la biblioteca, si muchas veces estaba vacía a esas horas estaba desértica. Delante de ellas y haciendo horas extras estaba Elisabeth, era una chica de pelo corto, con gafas enormes, la cara repleta de pecas y de apariencia menuda.

-Sara, no decías que estaríamos solas??

-no creo que te moleste algo de visita, tu y yo estaremos demasiados entretenidos para saber que existe.

Sara y Elisabeth se fueron al final de la librería, allí se quedó julia sentada en una de las mesas de estudio. Esta vez no se escuchaba nada y comenzó a picarle la curiosidad de lo que pasaba. Se levantó y se dirigió a donde estaban las dos, vio algo que le dejo sin palabras.

Elisabeth estaba apoyada contra la estantería, tenía un libro entre los dientes para no gritar de dolor o placer, Sara tenía su culito respingón cogido con fuerza mientras lo penetraba sin cesar. Al acabar Elisabeth se puso otra vez las gafas, mientras su amante se volvía a poner los pantalones. Ella le agarro fuertemente de la cabeza para besarla, pero Elisabeth la aparto de ella de un empujón.

-lo nuestro es solo sexo, no me vengas con esas estupideces.

Sara miro a Julia:

-bueno chicas voy al servicio os dejo solas.

Julia se quedó junto a Elisabeth sentadas en una de esas mesas de estudio, Elisabeth abrió un libro y comenzó a leerlo. Su compañera la miro e intento.

-desde cuando lo haces con Sara??

Elisabeth la miro con sus bonitos ojos cristalinos tras esas enormes gafas y se puso pensativa:

-bueno, te llamas Julia? Creo que yo se me tu nombre y me pregunto porque me llamáis siempre Elisabeth la rata de biblioteca, es curioso pero parece que compartimos algo por fin y tiene 30 cm.

Julia miro al suelo avergonzada:

-lo sentó Elisabeth.

-bueno, la cosa es que yo Elisabeth Curtis quiero ser una gran científica, pero desde hace unos años sentía diversos picores en las zonas sexuales. Se me pasaban diversas ideas por la cabeza que me apartaban de mi meta, siempre con la idea de sexo y más sexo con cualquier chico de clase. Con Sara recibo y doy lo que ella quiere. Se guardar un secreto y como creo que desde que la conozco me he vuelto ninfómana pues nuestras citas son casi diarias.

Julia se quedó con la boca abierta, no imaginaba que Elisabeth fuera tan suelta ni que sexualmente tan abierta. Su compañera abrió la boca y las dos pronunciaron la misma frase ya que se sentían igualmente.

“Sara me beso y no pude dejar de pensar en ella”

Elisabeth sonrió cogiendo el libro que leía y miro a Julia:

-cariño si algún día quieres hacer un trio recuérdame, siempre estoy pensando tristemente en el sexo.

Julia se quedó con la boca abierta y miro a su espalda allí sonriendo estaba Sara ella había visto toda la conversación desde el principio.

-Ella es Elisabeth con la muy furcia podría pasarme todo el día follando y creo que ninguna de las dos acabaríamos satisfechas……..levántate tenemos que pillar un autobús.

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