Entre las piernas cp 6 de Elisabeth Thor

Capitulo 6

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Ese era el autobús que siempre cogía Sara para llegar a su barrio, estaba convencida que si Julia ve como transcurría su vida se apartaría de su lado para siempre. Hay estaban las dos viendo las calles de las gran ciudad, Julia tenia tantas cosas que decirle a sus amigas que no sabía por dónde empezar.

-Jamás has querido a ninguna de esas chicas??

-no sé lo que significa querer a una persona, el sexo es sexo. Solo es placer sin amor.

El autobús había llegado a su parada, al bajar las dos chicas vieron el mundo que se movía por las calles, Sara por un lado acostumbrada a todo aquello pero a Julia le daba demasiado miedo todo aquello. Sin venir a cuenta ni saber porque Sara poso su mano encima del hombro de su amiga, solo para darle algo de valor.

-esta es la calle en donde me crie, es un maldito infierno sobre todo para niñas bien como tú.

Al entrar al bloque de pisos Julia reunió sus fuerzas y le poso su dedo en el pecho de Sara y le pregunto algo que le concomía.

-dime una cosa, muchos chicos del instituto me desean, me desean follar y tú qué? Todos desean que les quiera, tu como todos ellos también lo deseas?

Sara le miro a los ojos y le agarro por la cintura.

-si solo quieres sexo te puede dar todo lo que quieras. Pero amor, nunca he querido a nadie.

Subieron por las escaleras y Sara se paró delante de una puerta, una vieja puerta recomida por grafitis. Julia vio cómo su amiga picaba a la puerta y después le acariciaba el pelo.

-esta es nuestra última parada.

Se abrió lentamente la puerta y allí estaba una mujer de unos cuarenta años, le pesaban los años y las arrugas pero a un era bastante atractiva. Llevaba su pelo rojizo recogido y un albornoz, bajo de él no llevaba nada.

-Hola cariño, creía que nunca llegarías y tu amiga es??

Sara miro a Julia:

-es una amiga del instituto, se puede quedar en el comedor cuando tú y yo vamos haciendo lo nuestro.

Julia se quedó en el comedor viendo como primero ellas dos se besaban sin cesar y como entraban en el dormitorio, cogió una revista intentando apartar su mente de lo que estaba pasando, gritos de placer y como un viejo colchón rechinaba.

Después de una hora Sara salió del dormitorio fumándose un cigarro. Se sentó al lado de Julia y forzó una sonrisa.

-la señora Roberts es incansable.

Suspiro, bajo su mirada y trago reunio fuerzas. Julia la beso y esta vez con toda su alma, de la forma más cariñosa y dulce que ella conocía. Solo esperando despertar el amor de Sara. Sara intento al principio quitársela de encima, pero algo exploto en su corazón. Recordó un viejo sentimiento, ese sentimiento que era amar. Podría ser que Julia fuera la mujer ideal, ninguna mujer que se había follado le dio un beso con toda su alma. Julia le cogió de la mano y le miro a los ojos:

-para demostrarte que esto es amor, venga hagámoslo………

El amor, ágamos el amor. Era un concepto que Sara desconocía. No sonaba tan mal como follar y hasta conectaba de una forma u otra con su olvidada parte femenina. Sara cogió de la mano a Julia y salieron de aquella casa. Abrió la puerta de su casa y entraron las dos chicas, las pequeñas manos de las féminas estaban agarradas con fuerza mientras atravesaban el largo pasillo antes de llegar a la habitación de Sara.

Atrás dejaban a la madre de Sara durmiendo profundamente tras la borrachera y llegaron a la habitación, al cerrar la puerta las dos chicas se besaron fuertemente y se fueron desnudando. Julia vio el bonito cuerpo de su amante, era como de cualquier mujer menos eso que tenía entre las piernas, se puso tras ella y le cogió ese miembro que se levantaba lentamente entre venas. Comenzó a cogerlo y a masturbarlo lentamente. Los ojos de Sara se cerraban por placer y mordía su labio inferior. Julia sentía como aquello palpitaba lentamente y como crecía y se hinchaba. La beso en el cuello para llegar al éxtasis final, cuando Sara gritaba sin cesar. Por una vez en la vida alguien le había dominado, dominado a la bestia que tenía entre las piernas.

Tiradas en la cama Sara estaba encima de Julia, sus pequeños pechos estaban pegados unos contra otros, su sudor se hacia uno y Julia no paraba de gritar al sentir como esa cosa la penetraba sin cesar. Esta vez Sara lo intento hacer de la forma más dulce y suave que conocía, porque no le haría daño a alguien que quería.

Las dos chicas quedaron extasiadas en la cama, entre las sabanas se miraban a los ojos sin cesar, esta vez Sara quería permanecer en silencio con alguien a quien quería y solo su sonrisa era la única palabra que quería escuchar. Se encendió un cigarro y Julia levanto la sabana viéndolo:

-as visto está tranquilo y relajado.

-está tranquilo porque tu has conseguido domarlo cariño.

-Sara prométeme una cosa……

-el que??

-yo seré la única chica a quien quieras………solo yo.

Sara le dio una larga calada al cigarro y la miro a los ojos.

-tu seras mi única furcia……..cariño

Julia sabía que esas palabras sonaban bastante mal pero era la única forma que tenía Sara de demostrar cariño.

-sara porque no lo hacemos otra vez…………seguro que quiere volver hacerlo.

Sara rio sin cesar apagando su cigarro y abrazo a su querida Julia,

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