Fuga en el Museo del Prado.Cap 3. Cristina Gómez

En menos de diez minutos llegaron a su destino, al museo Reina Sofía. Cuando leyeron el cartel ya tuvieron otro lío montado. La reina casi se les desmaya al ver que no era su nombre el que aparecía en la fachada del edificio (como es lógico, el museo se ha construido en los últimos veinte años) y el rey se puso a dar alaridos como un loco:

-Esto es un ultraje. Esa tal Sofía es una usurpadora del trono, la autentica reina es mi esposa Mariana de Austria.

-Felipe tranquilízate, recuerda estas en el siglo XXI. Ahora la reina es Sofía de Grecia la mujer de Juan Carlos I de Borbón vuestro sucesor después de haber pasado más de tres cientos años.- le dijo Jaime con un tono tranquilo y relajado para conseguir que Felipe se calmase (cosa que no le costó mucho).

-Es verdad, perdón, lo siento, siempre se me olvida que no estoy en mi siglo-dijo el rey arrepentido.

-No importa.

Entraron en el museo y vieron las tres o cuatro primeras salas. En un principio a ninguno le gustó el museo, todos se estaban quejando y diciendo cosas como: “que rollo es esto”, “Si eso son cuatro rayas”, “No sé como pueden tener esto en un museo”. por supuesto, el primero en quejarse; Jaime. Su padre que era un gran aficionado del arte abstracto decidió no hacerles caso hasta que ya no aguantó más sus vocecillas con ese run-run en la cabeza cada vez que pasaban por un cuadro y les dijó estas mismas palabras con un tono de enfado que Jaime nunca había oído antes:

-A ver, ignorantes de la vida, que no tenéis otro nombre. No os dais cuenta de que lo que aquí esta puesto no son cuatro rayas y punto sino que son los sentimientos: la melancolía, la tristeza, la soledad, la felicidad… y como lo interpreta cada uno de los autores. Así que, por favor, hacerme ese favor y mirar no lo que está pintado sino sentir lo que no está pintado.

Después de esta pequeña bronca de Rodolfo (así se llama el padre de Jaime) todos le hicieron caso y disfrutaron mucho de todos los cuadros sobre todo del Guernica de Picasso la obra más importante del Museo y la que Rodolfo describió y explicó su significado durante más de diez minutos. Una de las cosas que más les impactó fue que este cuadro no llegó a España hasta que se estableció otra vez la democracia, puesto que así lo dejó su autor, exiliado a París durante la Guerra Civil.

No sabían  que hora era,sabían que habían estado mucho tiempo dentro, pero no pensaban que tanto. Eran las dos. Habían pasado cuatro horas visitando el museo.

Viendo la hora que era decidieron ir directamente a comer a la Puerta del Sol y ya desde allí, irían al museo de cera o al Parque del Retiro.

Cuando llegaron allí lo primero que dijeron nuestros extraños viajeros fue:

-¿Esto no era más pequeño?-Dijo Felipe muy sorprendido.

-Sí, cuando vivíamos nosotros era mucho más pequeña y ahora hay más gente y tiene más estatuas, ahora es más bonita.-Dijo Margarita admirando todo lo que se encontraba a su alrededor.

-Tienes toda la razón Margarita ahora es el doble de grande y ya es una plaza, incluso es la plaza más importante de España.-Dijo Jaime con una voz que mezclaba dulzura y aires de superioridad.

-¿Y por qué ahora es tan importante?

-Porque ahora y desde no hace mucho tiempo hay una tradición en España de que cuando es el 31 de diciembre a las 12 de la noche todos tomamos las 12 uvas al son de las campanadas que se dan en esta plaza, así que, ese día esta plaza esta abarrotada de gente y es el centro de todas las atenciones.

-¡Qué divertido!, ¿podíamos quedarnos aquí para verlo no papá?-Dijo Margarita con voz suplicante y los ojos clavados en la cara de su padre.

-Lo siento Margarita, pero tenemos que volver a nuestro tiempo no podemos quedarnos aquí mucho tiempo.

-¿Por qué? Yo quiero quedarme aquí con Jaime y sus padres y ver las campanadas aquí con ellos no quiero volver- Dijo Margarita entre sollozos y lágrimas.

En ese momento se acercó a Jaime, le abrazo y empezó a llorar mientras con voz entre cortada le dijo al oído: “Jaime, no dejes que me lleven con ellos yo quiero estar aquí contigo”.

Jaime la agarró fuerte y le dijo que nunca la abandonaría, de esta manera hizo que Margarita dejara de llorar y pudieran ir a comer.

Por supuesto y como no podía ser de otra manera, también tuvieron problemas para comer, así que antes de entrar Cilia y Rodolfo, los padres de Jaimes les explicaron bien todo lo que tenían que hacer y cuales eran los platos que tenían que pedir, y lo más importante de todo les dijeron que esto no era una comida tan perfecta como en sus cortes que aquí no podían quejarse porque llevara algún ingrediente que no les gustara.

Gracias a las explicaciones tuvieron una comida tranquila, si olvidamos todas las personas a su alrededor que les observaran como a bichos raros (bueno en realidad lo eran).

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