Hirviente guerra fría cap 9 por Javier García

Capítulo 9

Unos días después, Nuria, disfrutando de un plácido sueño, fue arrancada de el por efecto del sonido de su propio teléfono móvil. Eran apenas las diez de la mañana, y respondió a la llamada aún sin haberse despertado por completo.

-Mmm… si?

-Nuria?

-Si, soy yo… quien es?

-Soy Jaime, del sindicato, el que ayudaste a crear… no se si te acuerdas de mi…

-Jaime, si, me acuerdo. Hacía tiempo que no sabía de ti. Pasa algo?

-Pues si, es Sonia, tu hermana. Está borracha, y ha entrado en la tienda, montando un buen show, insultando y escupiendo a todos. Podrías venir a recogerla.

-Joder! Esta tía tía no sabe hacer otra cosa que no sea dar por el culo! Voy enseguida. Gracias por avisar.

Corrió a despertar a Clara para que la llevara, mientras se vestía a toda prisa. Por suerta, Clara era madrugadora, y ya estaba despierta y lista para lo que fuese. Dudaron en si coger o no una de las furgonetas, pero no había tiempo para pedirle a Asier si podía dejarles usar su coche, así que cogieron la furgoneta y se marcharon a toda prisa.

Cuando llegaron, dejaron el vehículo en el aparcamiento y corrieron al interior de la tienda. Jaime andaba por ahí, y les puso al corriente de la situación.

-Hola Nuria, gracias por venir tan rápido. Tienes a tu hermana en el almacén, que es el único sitio donde no se le oye.

-Que ha hecho esta vez?

-Pues que como muchas veces, ha pasado por aquí delante para desahogarse gritando insultos, pero esta vez no se ha quedado contenta y ha entrado para decirle a los encargados y directivos, y de paso a nosotros también, que somos una panda de cabrones, y otras cosas que no te diré. Hoy lleva una señora borrachera encima.

-Vale, Jaime, yo me ocupo. Puedo entrar allí y llevármela?

-Si, por favor, sacanosla de encima, que está muy agresiva. Aunque no se si podrás razonar con ella.

-No voy a razonar, sólo a llevármela de aquí. Clara, trae la furgoneta hasta la puerta del almacén.

Nuria entró en el almacén y vio a Sonia con rostro desencajado, debatiéndose con Adrián, el coordinador, bajo la estupefacta mirada de dos trabajadores que allí estaban. Sonia maldecía a todo y a todos a voz en cuello. Se giró, y vio a Nuria, a la que dedicó una retahíla de insultos que harían ruborizarse a un camionero. Adrián también reconoció a Nuria, y le pidió que se la llevara.

-Nuria, llévate a esta borracha, y que no vuelva más por aquí, está espantando a los clientes, y da mala imagen.

-A mi no me des órdenes, chupapollas de mierda! Si está así es por culpa de hijos de puta como tú, que sobrais de éste mundo.

Sonia se acercó a Nuria aumentando el volumen de sus chillidos, lo que la crispaba, de modo que hizo lo que creyó necesario para que cesara. Sin mediar palabra, se giro y le dio un puñetazo en la cara, que la tumbó. Nuria comtempló satisfecha como caía al suelo, y le produjo más placer aún el miedo que se reflejaba en la expresión del rostro de Adrián, que si siempre le había tenido cierta aprensión, ahora se estaba convirtiendo en miedo.

Clara ya estaba en la puerta de proveedores del almacén esperando con la furgoneta en marcha. Nuria abrió la puerta de atrás y metió el cuerpo inconsciente de Sonia sin dificultad, tenía mucha fuerza para ser tan pequeña.

-Bueno, Adrián, nos vamos. Hasta la próxima, mierdecilla, que te den por el culo!

Nuria se metió junto a Sonia por la parte de atrás y emprendieron la marcha. Le dijo a Clara que la llevarían a su piso. No quería tener a Sonia incordiando en la sede de la asociación. Al menos, de momento no.

Esto puede interesarte también

Deja un comentario