Historias Tristes cp 15 por Antonio Casamitjana Fernández

Capítulo 15: Errátil ser humano

Se oye una melancólica melodía de piano, pausada y llena de tristeza. Al rato surge el sonido de una guitarra eléctrica que se solapa con la música de piano como si fueran lamentos de rabia y dolor.

En un momento de pausa se sube el telón.Vuelve a escucharse sólo la música de piano a la vez que se ilumina una parte del escenario. Es una habitación con un piano en el centro tocado por CRISTÓBAL. ESPERANZA, FORTUNA, CULPA, JUSTICIA, y algunos seres femeninos más, bailan a su alrededor.

El sonido de la guitarra eléctrica resurge a la vez que se ilumina el otro lado del escenario. Es otra habitación con JORGE tocando la guitarra en su centro. CRISTÓBAL deja de tocar y las “musas” corren para revolotear en torno a JORGE. Se inicia un versus entre JORGE y CRISTÓBAL mientras las bailarinas van de un lado para otro.

(El enfrentamiento musical durará lo que considere el director)

Aparece ARTEMISA en la habitación de JORGE. Las bailarinas desaparecen mientras que la parte del escenario donde se encuentra CRISTÓBAL se sume en la oscuridad.

ARTEMISA

¡Jorge! ¡Jorge! ¡La policía te busca!

JORGE

Dejando de tocar.

¡Qué te tengo dicho cuando estoy componiendo! ¡No me molestes! ¿Acaso crees que es fácil encontrar y agarrar conscientemente la inspiración?

ARTEMISA

Cabizbaja.

Lo siento. Creí que era importante que lo supieras.

JORGE

¡No hay nada más importante! ¡Nada!

ARTEMISA

¡Tu obra! ¡Siempre tu maldita obra! ¡Pues la terminarás en la cárcel!

JORGE

¿Qué dices, insensata?

ARTEMISA

La policía te busca. Elsa fue asesinada.

JORGE

Sentándose apesadumbrado en una silla y con las manos en la cabeza.

Rápido han encontrado a Cristóbal.

Al otro lado del escenario aparecen ELSA y MUERTE.

ELSA

¡Se derrumba! [señalando a JORGE] ¡Bendita culpa! ¡Justicia! ¡Justicia! [grita dirigiéndose amenazadoramente a JORGE] ¡No escaparás! ¡Esta vez no…

MUERTE

Posándole una mano en el hombro impidiéndola avanzar.

Espera. Aún no ha acabado. Observa de lo que es capaz el amor.

ARTEMISA

Arrodillándose para mirar cara a cara a JORGE.

¡Fuiste tú! Tus ojos al fin te delatan. [Posa las manos en sus mejillas] ¡Jorge mío! ¿Por qué? ¿Por qué hiciste algo tan vil?

JORGE

Me engañó. Aquella noche vino a decirme que una parte de mí estaba en su interior, que nunca lo conocería porque iba a casarse con Cristóbal, que era mejor que yo y lo elegía a él. No sé qué pasó después. No consigo recordar… Me descubrí lleno de dolor con su cuerpo sangrante en mis brazos…

ARTEMISA

¡Oh, Jorge!

ELSA

¡Mentira! ¡Mentira! ¡No sucedió así! ¡No fue así! ¡Dios! ¡¿Cómo puedes permitir esto?!

JORGE

Sólo me queda entregarme y esperar la comprensión de los hombres con poder de juzgar… aunque nunca sepan ni sientan…

ARTEMISA

No, Jorge. Un hombre de tu talento no puede pudrirse en el calabozo por ese error.

JORGE

No hay otra salida, amor. En eterna huida no puedo componer. Y es mi vida [se levanta y llora dándole la espalda]

ARTEMISA

¿Me amas tanto como amabas a Elsa?

JORGE

¡Más! A ti te conocí después y sé ahora lo que es el verdadero amor. ¡Amargo dulce que me dieron a probar para arrebatármelo luego! ¡¿Cómo me pude equivocar tanto?! ¡¿Cómo fue posible…

ARTEMISA

Acercándose a él.

Hay otra salida.

ELSA

Cayendo de rodillas sin dejar de mirar la conversación.

¡Oh, Dios! No.

JORGE

Girándose hacia ARTEMISA.

¿Cuál?

ARTEMISA

Puedo declarar que esa noche estuviste conmigo amándonos hasta el amanecer.

JORGE

¿Harías eso por mí?

ELSA se tapa la cara y desaparece con MUERTE.

ARTEMISA

Por los dos.

JORGE

Tratando de abrazarla.

¡Oh, Artemisa! ¡Mi verdadero y único amor! ¡Mi ángel!

ARTEMISA

Dando un paso atrás.

Con una condición.

JORGE

Habla. Tu perdón es suficiente y me hace fuerte para cualquier tarea.

ARTEMISA

Tendrás que casarte conmigo y nunca jamás te acostarás con otra mujer… u hombre.

JORGE

¡Tarea sencilla! ¡No puedo ser más feliz! Sólo te quiero a ti. Mis ojos son tuyos desde que te vi, mis manos sólo quieren tocar tu cuerpo desde que invadieron tus intimidades y mi corazón es tuyo, y sólo tuyo, desde que descubrió el verdadero amor en ti. ¡Tarea sencilla que es más deseo que carga!

ARTEMISA

Jorge, déjate de zalamerías, que te ame sin razón no significa que sea ingenua. Yo seré tu cárcel y tu carcelero. Tu sombra y tu sol. Sin mí no serás nada, no llegarás a nada, porque soy el único dique de tu error.

JORGE

Sensiblemente molesto.

Siempre puedo huir.

ARTEMISA

¡Ja! ¿Crees que alguien más se atreverá a mantenerte estando en busca y captura? ¿Qué harás?, ¡oh gran intelectual! ¿Vivir en la inopia?

JORGE

Se sienta.

Está bien. Serás mi dueña… por poco tiempo [musita]

ARTEMISA

Y como tal, anuncio que tus correrías han acabado. Ahora ven y tómame como si fuera Elsa.

Mientras la escena se oscurece, poco a poco se ilumina el otro lado del escenario con el sonido del piano. Aparece CRISTÓBAL en su habitación con las bailarinas a su alrededor. Desaparecen las bailarinas y la música al entrar LUISA.

LUISA

Bello lamento. ¿Molesto?

CRISTÓBAL

En absoluto. El dolor y la tristeza son buenos para la creación y malos para el corazón. ¿Qué te trae hasta aquí, Luisa?

LUISA

Nada en concreto. Sólo me apetecía departir contigo. Aún no logro entender todo lo que ha pasado. No consigo digerirlo y atrapa mi pecho.

CRISTÓBAL

Es difícil comprender un suceso así cuando sus protagonistas no tienen voz, ya sea porque se la han arrancado o por cobardía [cierra los puños] ¿Te apetece tomar algo?

LUISA

No, gracias Cristóbal. Tu compañía es suficiente [CRISTÓBAL asiente] Ahora me arrepiento de haberte presentado a mi hermana en aquella fiesta. No mereces pasar por esto…

CRISTÓBAL

No te preocupes. Conocer a tu hermana es lo mejor que me ha pasado.

LUISA

… Estabais hechos el uno para el otro. Al menos eso creía.

CRISTÓBAL

Ella estaba hecha para mí, es cierto. Mas yo no estaba hecho para ella, llegué tarde… como siempre.

LUISA

¿Qué quieres decir?

CRISTÓBAL

Que su corazón ya tenía las marcas de otro hombre. Aún así, lo poco que me dio es un regalo imperecedero en mi memoria. Nunca olvidaré su sonrisa, sus abrazos… Cada nota que salga de mis dedos serán para ella.

LUISA

¡Maldito Jorge! Te juro que su crimen no quedará sin castigo, ¡aunque tenga que fabricar las pruebas! ¿Qué ha pasado, Cristóbal? [aguantando las lágrimas] Ibais a casaros. ¿Qué ha sucedido para que el destino gire de esta manera tan macabra y sucia? ¿Por qué buscó aquella noche el espantoso abrazo de Jorge en vez del tuyo?

CRISTÓBAL

¿No fuiste tú quien le abrió los ojos? [con rudeza]

LUISA

¡¿Que yo hice qué?!

CRISTÓBAL

La vez que discutimos fue porque no la veía muy feliz con el casamiento. Desde que se acordó la fecha, estaba ausente más de lo normal… dejó de sonreír… por eso discutimos y no la volví a ver. Dejó una carta rogándome perdón, que no podía continuar así, negando lo que le gritaba su interior. Alguien le había abierto los ojos e iba a seguir los dictados de su corazón. Pensaba que había hablado contigo, su hermana, la persona capaz de escuchar sus intimidades y darle consejo.

LUISA

¡No! ¡No! Mi esperanza era que estuvierais juntos y poder así recibir todo lo que se merecía en la vida. ¿Es posible que lea esa carta, Cristóbal? Es lo único que te queda de ella, pero necesito saber los motivos, necesito una luz y al fin puede que haya encontrado el faro. Sé el quién, el cómo, el dónde, pero lo más importante, el por qué, se me escapa, se escurre entre mis pensamientos como un duende travieso.

CRISTÓBAL

Porque siempre ha amado a otro. Es sencillo, Luisa.

LUISA

Exasperada.

¡Sí! Pero ¿por qué aquella noche?, ¿por qué tuvo que ser después de discutir con ella? ¡No sabes lo que me tortura que sea yo la que la empujó a su asesino!

CRISTÓBAL

¿También discutisteis?

LUISA

Decir que discutimos es poco. La sorprendí haciendo las maletas dispuesta a fugarse con ese arrabalero.

CRISTÓBAL

En la carta no dice con quién habló. Tómala si así puedes expiar tu culpa.

LUISA coge la carta y la lee en silencio.

Voz de ELSA

Amado Cristóbal:

El dolor que siento por acabar así contigo me obliga a escribirte estas líneas. Mereces saber algo más. Segura estoy que te torturarás pensando que hiciste mal, que podrías haber cambiado el rumbo de nuestras vidas… no tienes la culpa, nunca tendrás la culpa de lo que suceda a partir de ahora.

No te sientas engañado. No dudes ni un segundo que te he querido. Lo he intentado con todas mis fuerzas, mas no he conseguido vencer el recuerdo de un antiguo amor. Sí, antes de conocerte mi corazón ya estaba ocupado. Créeme. Mis esfuerzos por borrarlo para que ocuparás tú su lugar han sido titánicos, un gasto inútil que te ha arrastrado conmigo. Lo siento. Lo siento mucho. No lo he conseguido. Me he cansado de vivir como si no existiera.

Te amo mucho, mas hay alguien que amo mucho más. Ya no lo puedo negar, me quema, como su amor punzante y escarpado. Al final me han abierto los ojos. No debo continuar así, no es bueno, no es justo, sobre todo para ti que me amas como yo nunca te amaré. Por eso ruego que me perdones, que no te tortures porque no tienes nada que ver. Únicamente sigo el camino que me marca mi corazón y es mi deseo.

Lo siento, Cristóbal.

Te quiero.

LUISA

Lo siento, Cristóbal. No sabía que Jorge la tenía tan loca.

CRISTÓBAL

Encogiéndose de hombros con sonrisa forzada.

No te preocupes, como buena hermana, querías lo mejor para ella. Tenías razón, Jorge no era bueno para ella, ha quedado demostrado. Nunca fue mía y ahora no es de nadie. Es el inmundo consuelo que me queda [rompe a llorar]

LUISA

¡Ojalá pronto cierren tus heridas! [le acaricia la cabeza y sale corriendo]

Un foco sigue a LUISA por el escenario mientras todo se oscurece.

LUISA

Cristóbal no sabe, ni siquiera puede imaginar quién… ¡pero yo sí!

Se ilumina otra habitación con JAIME en el centro haciendo flexiones y el torso desnudo.

LUISA

¡Tú! ¡No me lo podía esperar de ti! ¡Has sido tú, maldito cabrón! [entrando en la habitación]

JAIME

¿Qué ocurre? ¡Tranquilízate, ¿quieres?!

LUISA

¡No me pidas que me tranquilice cuando sé quién eres, persona despreciable!

JAIME

No entiendo este ataque…

LUISA

¡No te hagas ahora el tonto conmigo! ¡Me he enterado! ¿Por qué lo has hecho? [rompe a llorar golpeándole el torso]

JAIME

¡Espera! ¡Espera! [sujetándole los brazos] ¿Qué ha pasado? ¿Qué se supone que he hecho para alterarte de esta manera, amor mío?

ELSA y MUERTE aparacen al otro lado del escenario.

ELSA

No quiero ver esto. ¿Por qué tengo que hacerlo? Ya no hay necesidad de sufrir más, estoy muerta.

MUERTE

Es el precio a pagar por saltarse el tránsito. Para recibir justicia tienes que descubrir toda la verdad… aunque casi siempre es desagradable.

LUISA

¡Tú! ¡Toda la culpa es tuya! Elsa habló contigo antes de morir. ¡La arrojaste en brazos de su asesino! ¿Por qué? ¡¿Por qué?!

JAIME

Cálmate, mis razones tenía. Sólo le dije que tenía que seguir a su corazón, que todo lo demás sería una farsa. No era bueno para ella acabar con quien no amaba de verdad. No es lo que realmente quería en su vida ni era justo para Cristóbal. Sólo le dije lo que me gustaría escuchar en su situación, nada más.

LUISA

¡Maldito! ¡Maldito seas! ¿Por qué no me lo dijiste? ¿Por qué lo ocultaste y dejaste que me culpara todo este tiempo por lo que le pasó?

JAIME

Tú también ocultas cosas.

LUISA

¡¿Qué!? ¿Qué tiene eso que ver ahora?

JAIME

¡Todo! ¿Crees que no sé que te acostaste con Jorge? ¿Que tu interés por casarla con otra persona era para tener el camino libre?

LUISA se tapa la boca.

ELSA

¡No puedo creer lo que estoy oyendo! ¡Mi hermana! ¿Cómo son capaces…

MUERTE

Claros ejemplos a seguir en la penosa construcción que requiere una personalidad propia.

Cultiva la vieja máxima

mente sana en cuerpo sano

entrénate con esmero y dedicación

sé el atleta de la victoria

y ante todo conócete a ti mismo.

Todo se oscurece. Un coro de voces femeninas y masculinas repite a dos voces:

CORO

Señor, escucha mi voz; estén tus oídos atentos a la voz de mi súplica.

El escenario se ilumina. Un SACERDOTE, LUISA, JAIME, CRISTÓBAL, JORGE junto a ARTEMISA y MR. YEATS rodean la sepultura de ELSA. Al otro lado, un numeroso grupo de gente presencia el funeral en silencio.

SACERDOTE

El Señor es mi pastor, nada me falta. En prados de hierba fresca me hace reposar, me conduce junto a fuentes tranquilas y repara mis fuerzas… [LUISA no puede aguantar el llanto. CRISTÓBAL mira a JAIME y pone cara de sorprendido al ver que no hace nada por reconfortarla, se acerca a LUISA y la abraza] … Aunque pase por un valle tenebroso, ningún mal temeré… [De entre el grupo de asistentes se abre paso la policía. JORGE se eriza y parece que va a salir corriendo]

ARTEMISA

Cogiéndole la mano a JORGE.

Si huyes ahora, demostrarás tu culpabilidad. Mantente tranquilo [le susurra al oído]

SACERDOTE

… perfumas con ungüento mi cabeza y mi copa rebosa…

POLICÍA UNO

Cortándole el paso a los demás agentes.

Dejemos que terminen. No lo pierdan de vista.

SACERDOTE

… y habitaré en la casa del Señor por años sin término. [Cierra de golpe el libro que tiene entre las manos y levanta la vista] Yo soy el que da la vida y el que hace que los muertos vuelvan a vivir. Quien pone su confianza en mí, aunque muera, vivirá. [Hace la señal de la cruz]

En silencio, el sacerdote se da la media vuelta y abandona el lugar. Algunas personas lo siguen mientras la policía se acerca a JORGE.

LUISA

¡Es él! ¡El asesino de mi hermana! [Las pocas personas que quedan murmuran entre ellas]

CRISTÓBAL

Déjalo, Luisa. Ya lo sabes. Vienen a por él.

MR. YEATS

¿Qué pasa aquí?

POLICÍA UNO

¿Sería tan amable de acompañarnos? [dirigiéndose a JORGE]

JORGE

Por suspuesto, agentes. No tengo nada que ocultar. Eso no es necesario [mirando las esposas que saca uno de ellos. POLICÍA DOS mira a POLICÍA UNO esperando una respuesta. Cuando éste asiente, guarda las esposas y coge del brazo a JORGE]

MR. YEATS

¿Se puede saber de qué acusan a este honrado hombre?

POLICÍA UNO

Del asesinato de Elsa.

MR. YEATS

¡No es posible!

LUISA

¡Claro que sí!

MR. YEATS

¡Sandeces! Nunca haría tal acto contra su escritora…

POLICÍA UNO

Ya veremos, señor Yeats. Si me disculpan…

CRISTÓBAL

Vamos, Luisa. Acompañemos a estos señores a la comisaría.

MR. YEATS y ARTEMISA se quedan solos.

MR. YEATS

¡Oh, mi obra! ¡Mi gran obra se diluye ante mis ojos!

ARTEMISA

No dude de la inocencia de Jorge. La verdad al final saldrá a la luz.

MR. YEATS

Bella Artemisa. Eso es lo de menos. La reputación, mi reputación ha quedado manchada. No olvidarán el escándalo, los cotilleos y rumores que ahora giran en torno a mi magna obra despedazándola, convirtiéndola en un folletín ridículo… ¡Tengo que cancelarlo!

ARTEMISA

Señor Yeats, si me permite una observación. Piense en el dinero que esto le reportaría. Nunca ha tenido una publicidad mejor. El público vendrá en masa, habrá colas durante días sólo por el mero hecho de estar relacionado con este luctuoso incidente. Imagínese, una obra comenzada por una poetisa fallecida violentamente y compuesta por el hombre que demostró su inocencia al ser señalado como principal sospechoso…

MR. YEATS

¡Oh, Artemisa! No te falta razón… ni ambición, mas no es eso lo que busco. ¿Para qué quiero más dinero del que tengo ya? ¡No me hace falta! ¡Yo quiero una obra eterna! ¡Una obra que será recordada durante siglos como la mejor de todas! ¡Con este escándalo es imposible que llegue a serlo!

ARTEMISA

Acercándose seductoramente.

Mr. Yeats, se pueden escribir más. Piense la obra que podría realizar teniendo a su disposición el dinero que recaudará ésta. Podría destinar el doble o el triple para su ejecución sin privarse de nada.

MR. YEATS

Negando con la cabeza.

Demasiado riesgo. Mi reputación quedará manchada con esta obra. Tal vez el mundo no olvide y sea imperecedera, un obstáculo insalvable que no permitirá alcanzar mi objetivo. Tengo que enterrar cualquier relación con Elsa y Jorge y empezar de nuevo… una nueva obra, más pulida, alejada de la prensa amarilla, realizada con creadores inmaculados…

ARTEMISA

Mr. Yeats, está cometiendo un terrible error…

MR. YEATS

¿A qué viene tanto interés, Artemisa? Serás mi abanderada en mi nueva y mejor obra.

ARTEMISA

Esta obra también se ha convertido en un hijo mío. No puedo dejarlo morir sin hacer nada… y menos ahora que todas las miradas están sobre él gracias a estos desdichados acontecimientos. Usted está poniendo su dinero, pero yo pongo mi corazón, mi alma, mis noches en vela. No, no puedo permitir que unos maliciosos rumeores acaben con él por culpa de su miedo. No dejaré que su cobardía acabe con todos mis esfuerzos sin recibir sus frutos.

MR. YEATS

¿Y qué piensa hacer, Artemisa? Yo estoy mirando más allá, es lo único que me importa. Llamarme gallina es un recurso infantil, estúpido, no logrará que cambie de opinión, hay mucho en juego, para mi futuro y para el futuro de la literatura.

ARTEMISA

Se arrima hacia él con fuerza y le acaricia el pecho.

Perdóneme, señor Yeats. Ver acercándose el fin de mis esperanzas no me deja pensar con claridad. Nunca tendré una oportunidad como esta de demostrar lo que valgo. No tengo sitio en su nueva obra, lo sé, no soy conocida. Alguien más importante que yo se negará a que participe y usted estará de su lado.

MR. YEATS

A mí me has demostrado…

ARTEMISA

¡Chist! ¿Qué puedo hacer para que pose sus ojos aquí?

MR. YEATS sucumbe y la besa apasionadamente.

Voz de MUERTE

Claros ejemplos a seguir en la penosa construcción que requiere una personalidad propia

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