Historias tristes cp 8 por Francisco Santiago Emilio González Christen

Capítulo 8: Un ring de posibilidades

LA ESPERANZA

    Ella tenía unos grandes ojos, en ellos cabía un ring.

JAIME

    Un ring de posibilidades, en donde había que buscar la querencia de las cuerdas. 1,2,3… escuchar la cuenta de protección y antes de llegar al 10, levantarse con el corazón mareado, los ojos viendo estrellas. El cuerpo tambaleante busca el clinch, abrazar al contrario para evitar el golpeo y antes de ser noqueado ser salvado por la campana.

ELSA

    La esperanza muere al último, pero finalmente muere.

Entran Mr. Yeats y Jorge. Elsa, Jaime, Luisa y La Esperanza los contemplan. Jorge y Mr. Yeats no saben que están siendo observados.

JORGE

    Le agradezco que me haya dejado entrar en su mansión.

MR. YEATS

    Aquí solamente pueden entrar mi familia y algunos personajes tan distinguidos como Usted.

JORGE

    Favor que me hace, yo sólo soy un humilde músico.

MR. YEATS

    Dejémonos de falsas modestias. Usted es un gran concertista y un gran director de orquesta.

JORGE

    Usted lo ha dicho todo. Pero se ve mal que yo lo diga de mi persona. Aunque, a decir verdad, soy el más indicado para sacar adelante el proyecto del cual me ha hablado.

MR. YEATS

    No lo dudo ni por un instante, por eso es que lo he mandado a llamar. ¿Qué piensa usted al respecto?

JORGE

    ¿Ha visto Usted las representaciones de las óperas de Mozart que ha hecho recientemente la Filarmónica de Berlín en Salzburgo?

MR. YEATS

    No me gustó la producción. La música, excelente. Pero la escenografía… Es muy pobre, demerita la acción.

JORGE

    ¿Qué tiene la escenografía? El minimalismo es la moda, vamos a ser blanco de implacables críticas por hacerlo a un lado.

MR. YEATS

    Debemos abandonar el minimalismo: hay que retomar los sistemas del teatro y de la ópera de antaño: lujo, lujo y más lujo. Deberán aparecer cien bailarines en escena, coros de ángeles, demonios cabalgando elefantes y llamaradas infernales sobre el escenario. Deslumbraremos al mundo con una escenografía monumental. Y el vestuario tendrá que estar a cargo de una diseñadora de alta costura. No escatimaré recursos. Estoy decidido a hacer una muy fuerte inversión.

JORGE

    ¿Cree Usted que es adecuado ese plan?

MR. YEATS

    Sí. Por supuesto. Solamente así podremos asegurarnos de lograr un éxito total. El cine, la televisión por cable y el internet están acabando con el mundo de la ópera.

JORGE

    También la crisis económica ha alejado a los espectadores de los teatros.

MR. YEATS

    Necesitamos hacer algo muy interesante. Una ópera donde el hombre de la máscara sea el protagonista.

JORGE [Palideciendo casi imperceptiblemente]

    ¿El asesino serial que ha estremecido la ciudad?

MR YEATS

    Sí. Es un caso de actualidad que nunca pasará de moda.

JORGE

    ¿Está Usted pensando en una nueva versión de «El fantasma de la ópera»?

MR. YEATS

    No. Nada de eso. La acción sería en Venecia, en la época de carnaval. Necesitaríamos que alguien nos diseñara las máscaras adecuadas. Y el libreto tendrá que alejarse completamente de aquel musical. Pienso que Elsa podrá escribir uno muy interesante.

JORGE

    Yo amo a Elsa, pero sus conflictos interiores le impedirán ser una buena librestista. He pensado en otra mujer. Porque un libreto así sólo podrá surgir de la sensibilidad femenina. Pero Elsa… Yo la conozco. Elsa nunca termina lo que comienza.

MR. YEATS

    Si no puede ser Elsa la libretista ¿entonces quien?

JORGE

    Yo le recomiendo ampliamente a Artemisa.

ELSA

    ¡Miserable traidor!

JORGE

    Y le va a cobrar menos dinero por un trabajo de igual calidad. Además, lo que Usted se ahorre, lo podrá invertir en mi orquesta, a fin de contratar más músicos y hacer más atractivo el espectáculo.

MR. YEATS

    ¿Y cree Usted que Artemisa podrá estar a la altura de las circunstancias?

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