Inmoral cap 13 por Elena Saavedra

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Capítulo 13

Las calles de Rausvai habían sido tomadas por los soldados, estaban buscando a la prometida del rey Horlk II. Armian había recibido un chivatazo inesperado de dónde se encontraba Irina, alguien había visto como la secuestraban varios hombres. Entre ellos estaban los inmorales, Knut y Maverick, así que si los detenía Armian sería un héroe.

Los partidarios de la ley inmoral habían salido también a las calles, algunos de ellos luchaban contra los soldados pues consideraban que Irina no era apropiada para su rey.

Además, el rumor que la habían secuestrado los inmorales buscados por el rey Horlk II. Quería que los inmorales fueran asesinos, así tendría un motivo más para matarles cuando se diera la ocasión.

Mientras tanto Jarld había salido para avisar a Kauko por la parte trasera de la cabaña y se había escondido encima en unos matorrales para ver el rescate de Irina, pero en su lugar vio a Kauko acercándose con varios hombres.  Jarld estaba impactado, no podía hacer nada pues Kauko sabría que había estado en secreto trabajando para Irina y le mataría, o peor le obligaría a ver cómo la mataban a ella. Sobre las mejillas de Jarld rodaron dos lágrimas y entonces recordó por qué había decidido en un pasado cerrarse al amor. Aquello no podía estar pasando… Iban a matar a Irina, tenía que hacer algo.

Entonces Kauko entró en la cabaña junto al resto de los hombres. Si iban a matarla, al menos Kauko también caería con ella. Así que Jarld salió corriendo con dirección al castillo para avisar al rey, probablemente le mataría por traición, pero en aquel momento sólo le importaba la vida de Irina. No podía quedarse allí y ver como mataban a la mujer por la cual había empezado de nuevo su corazón a latir. Corrió lo más rápido que pudo por el bosque, que parecía mucho más grande ahora que antes. ¿Cómo era posible?

A lo lejos vio entonces más perros y se tiró a un lado, y se escondió en un matorral; era Armian. Entonces comprendió que Irina no le había contado todo su plan… ella quería que Armian pillase a Kauko intentando matarla. Así no tendría que esperar a un posible golpe de estado para hacerse con el reino y derogar la ley.

Irina escuchó como alguien se acercaba e hizo como si estuviera inconsciente, eran los hombres de Kauko. Tal y cómo había planeado, así los hombres de Armian les pillarían con las manos en la masa, intentando matarla. Así demostraría que no la habían secuestrado los inmorales como todos creían, sino Kauko. Matando dos pájaros de un tiro, mejoraría la imagen de los inmorales y derrotaría a Kauko. Sintió como la abofeteaban e Irina hizo como si se acabara de despertar, se haría la víctima. Así les daría a los hombres de Armian tiempo para poder salvarla y Jarld ahora mismo estaría ya a salvo, lejos de todo aquello, buscando a Kauko, sin éxito lógicamente.

— ¡Despierta! — le ordenó Kauko golpeándola de nuevo.

— ¡Kauko! — gritó Irina emocionada, era una excelente actriz — ¡Menos mal que has llegado! Ya pensaba que iba a morir en esta sucia cabaña abandonada.

— ¿Dónde están los inmorales? — le exigió saber Kauko.

Irina le miró confusa — Está muertos Kauko, eso ya lo sabes. No fueron ellos quienes me secuestraron, probablemente se haya marchado al escucharos venir.

— ¡¿De quién estás hablando?!

— Pues de ese espía que me enviaste, Jarld. Se ha vuelto loco. Cuando Horlk II mató a los inmorales él apareció y nos drogó a ambos. Después no recuerdo nada más, salvo que me han golpeado con algo y que me he despertado en esta sucia cabaña — contestó ella.

— ¿Sabías lo de Jarld? — preguntó Kauko.

— Pues claro que lo sabía. Kauko, por favor era muy evidente. Entiendo que no confiaras en mí, nadie lo hace. Pero al menos deberías mantener controlado a tus hombres. Ese hombre casi me mata.

— Pero lo que no sabes es que yo no le ordené espiarte, le ordené en un principio matarte. Me dijo que no había podido pues siempre estabas vigilada por otros espías… ¡Ha estado trabajando para ti! ¿No es cierto? — la acusó Kauko.

— ¿Crees que eres el único que me espía? Horlk II lleva mandándome a sus hombres desde que nos conocimos. Puedo lidiar con los espías fácilmente, pero el tuyo se volvió loco y me secuestro. ¡Ahora por favor suéltame! — los hombres de Kauko la desataron de la silla, pero la amordazaron luego más fuerte y la estamparon contra una pared — ¿Pero qué hacéis? Voy a ser vuestra reina. ¡Soltarme!

Kauko la miró y se rió — ¿Estás de broma? ¡Es perfecto! Te mataremos y le echaremos la culpa a mí espía. Horlk II será juzgado por el asesinato de éste último y yo heredaré el trono de Rausvai. Aelle es una inmoral y Johan está enamorado de una plebeya, es el escenario perfecto para que yo ocupe el trono. Pero antes de matarte… pienso dejar a mis hombres que hagan contigo lo que les plazca, se lo prometí.

 

Irina le miró asustada, aquello se le estaba yendo de las manos. ¿Dónde estaban los hombres de Armian? ¿Y si llegaban demasiado tarde? Empezaron a desnudarla entre todos, mientras ella intentaba desesperadamente resistirse. Entre cuatro hombres la estaban sujetando y la obligaban a abrir las piernas, así que no podía hacer nada. Salvo… y entonces Irina le mordió con rabia a Kauko, se había acercado demasiado y ella pensaba aprovechar eso. Kauko se apartó de ella dolorido y entonces desenfundó su espada.

En la casa entraron sin previo aviso los hombres de Armian — ¡Alto!

 

Kauko se dio la vuelta y al ver a Armian, comprendió que todo aquello había sido una trampa. Furioso se lanzó contra Irina, pero una flecha le atravesó el brazo. Los hombres de Armian comenzaron a lucharon contra los de Kauko, dejando a un lado olvidada a Irina. Ella aprovechó para desatarse y atacar a Kauko por la espalda con una cacerola el cuál cayó al suelo inconsciente, pero vivo. Al caer Kauko sus hombres rindieron las armas y fueron arrestados por los hombres de Armian. Armian se acercó hasta Irina y la ayudó a levantarse, y en ese momento ella comenzó a llorar de verdad.

Jarld lo había estado viendo todo desde un matorral e iba a intervenir cuando fueron a violar a Irina, pero por fortuna los hombres de Armian entraron en la cabaña justo a tiempo. Aliviado se dio cuenta de que no podía estar allí así que salió corriendo en dirección al castillo, donde Horlk II se acaba de despertar y tenía demasiadas preguntas en su cabeza. Al ver la nota de secuestro y vio a los dos cadáveres de los inmorales en el suelo comprendió que su amada Irina estaba en peligro.

Llamó a su alcoba a Svein y él le ayudó a deshacerse del problema, pero tardarían más de lo previsto, pues los soldados de Armian estaban por todas partes. Así que Horlk II no volvería a su alcoba hasta al día siguiente. Le preocupaba el estado de Irina, pero más le preocupaba su propio pellejo, si su hermano se enteraba sería la excusa perfecta para dar un golpe de estado. Aunque fueran inmorales, sería una excusa perfecta para él.

 

Irina llegó al castillo horas después y comprobó que Horlk II no estaba, había salido con Svein según una criada por lago urgente. Miró a su alrededor en la habitación y vio escondido a Jarld — Sal de ahí.

Jarld salió, fue al encuentro de Irina y la besó en los labios — No me vuelvas a hacer algo así. Ya pensaba que no volvería a verte.

Irina con lágrimas en los ojos sonrió alicaída — Lo siento, creía que lo tenía controlado. Supongo que lo has visto todo — Jarld asintió — Lamento no habértelo contado todo, pero sabía que entonces no te marcharías. Quería que estuvieras a salvo.

Jarld la abrazó y volvió a besarla — Te amo Irina, si a ti te pasara algo… no podría seguir. Eres el motivo por el cuál mi corazón vuelve a latir, ya perdí eso una vez y no puedo volver a pasar por lo mismo.

 

Irina emocionada le besó en los labios apasionadamente, su corazón había empezado a sentir algo por él en el momento en el que él confió en ella y aquel primer beso… nunca antes había sentido nada igual.  Entendía mejor que nadie a Jarld y él a ella, porque ambos habían perdido a alguien que amaban y ahora ambos tenían miedo de volver a amar, sobre todo porque si les descubrían les matarían. Pero no podían controlar sus sentimientos, se habían enamorado mutuamente sin darse cuenta. Ya no podían volver atrás, sabían que ese sentimiento no desaparecería sin más y tampoco querían, era lo mejor que habían sentido en todas sus vidas.

Jarld con cuidado empezó a desnudar a Irina, sabía que acababan de herirla así que dejaba que ella también le desnudase. Una vez la vio desnuda la pasión se encendió en su interior y no pudo evitar empalmarse, pero no pensaba obligarla. Quería amarla, y si tenía que esperar lo haría, aunque la pasión le estuviera corroyendo por dentro. Irina al principio estuvo un poco tímido, pero al ver el portento de Jarld no pudo evitar ponerse cachonda. Acaba de sufrir un episodio bastante fuerte, pero su cuerpo la controlaba ahora.

Así que se lanzó a sus brazos y comenzaron a jugar mutuamente con sus sexos. Jarld la tomó sobre sus brazos y la puso sobre el borde de la cama. Luego comenzó a besar sus pechos hasta que Jarld la penetró por primera vez con cuidado y lentamente. La intensidad siempre fue media con algunos altibajos, sus caderas quedaron unidas y no pudieron evitar hacer el amor. Jarld le apretujó sus senos mientras la besaba y la penetraba y ella jugaba con su pelo y gemía de placer. Nunca antes había hecho el amor, tan sólo era sexo vacío, sin sentimientos y ahora que sabía la diferencia no podía dar vuelta atrás.

Al final ambos terminaron al mismo tiempo con un orgasmo y se quedaron tumbados juntos un rato, pero como Jarld debía irse antes de que Horlk II volviera no se quedó mucho tiempo.  Irina le miró como se marchaba mientras su corazón se aceleraba, mañana sería un día nuevo y quién sabe lo que le tenía preparado el destino.

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