Inmoral cap 15 por Elena Siles

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Capítulo 15 

Aelle se despertó tumbada al lado de Lydia y su corazón se encogió. En lo único que podía pensar era en el inmenso error que acababa de cometer. A pesar de todo, ella quería a su familia, a su reino e incluso a su prometido. Ahora tendría que comenzar una nueva vida alejada de todo lo que conocía y ser una persona totalmente diferente. Aelle se levantó de la cama y comenzó a vestirse cuando sintió como Lydia la abrazaba por la espalda.

Aelle se separó de ella y terminó de vestirse — Ya basta, por favor.

— ¿Qué sucede? — preguntó molesta Lydia — Creía que por fin te habías dado cuenta de lo que sentías en realidad, que estabas dispuesta a arriesgarte.

— Para ti es muy fácil que estás protegida por tu padre y por las leyes de tu reino, pero aquí te matan por sin preguntar por hacer lo que hicimos ayer. Además, me pides que deje a mi familia, que arriesgue mi propia vida y quién soy — Aelle suspiró — Vístete y vete de mi habitación.

Lydia se visitó rápidamente y se fue enfurecida hacia la puerta, pero antes de irse se giró y miró a Aelle — Espero de verdad que seas feliz fingiendo para el resto de tu vida algo que no eres, con miedo de ser descubierta o de que te maten cualquier día sin explicaciones y sin poder nunca sentir lo que sientes por mí. — Lydia suspiró y una lágrima resbaló por su mejilla — Después de muchos errores pensé que por fin había conseguido el amor que tanto había buscado… pero veo que estaba equivocada… Te esperaré en el muelle un día por si cambias de opinión. Después el barco zapará rumbo de vuelta a mi reino. Me gustaría que me acompañaras porque creo que seremos muy felices juntas, pero la decisión final es tuya. Adiós Aelle.

Aelle vio como Lydia se marchaba y su alma se encogió — Adiós Lydia.

 

Aelle se sentó en el filo de su cama y una lágrima resbaló por su mejilla. Su corazón estaba tan dividido que creía que iba a partirse por la mitad. Estaba cansada de negar tanto a sí misma como a los demás quién era, pero tenía miedo de lo que pudiera ocurrir. ¿Qué debía hacer? Si decía a todo el mundo lo que había hecho, lo que era… una Inmoral… la matarían. Así pues, tenía dos opciones: la primera volver a su vida de antes y olvidar para siempre su propia felicidad, y la segunda…irse sin mirar atrás y convertirse en una persona diferente a la que siempre había sido. Y en tal caso debía dejar de lado los resentimientos, aceptar su realidad e intentar vivir lo mejor posible. De pronto alguien llamó a la puerta y Aelle se asustó. ¿Y si ya lo sabían? En ese caso debía huir ya.

—¿Quién es? — preguntó Aelle asustada.

— Johan. ¿Puedo pasar hermanita?

— Sí, claro — respondió aliviada Aelle.

Johan entró en la habitación y cerró la puerta tras sí — ¿Cómo estás? Pareces algo alterada. Oh ya entiendo… es por la boda doble que ha decidido organizar nuestro padre. No te preocupes, no te quitará el protagonismo de tu gran día. Además, a diferencia de nuestro padre te casa con la persona correcta.

Aelle la miró algo nerviosa, cerró la puerta de la habitación y arrastró a Johan hasta el medio de la habitación — No sé si voy a casarme con Kern.

Johan la miró impresionado — Creía que le querías.

— Así es… bueno yo… ¡Estoy hecha un lío! Siento algo por otra persona mucho más intenso y verdadero, pero también está Kern. Sé que mi vida sería buena a su lado, pero no puedo quitarme de la cabeza a la otra persona y… ya no sé qué hacer — estalló Aelle.

Johan la abrazó y Aelle se tranquilizó — Te comprendo hermana.  Yo estoy enamorado de una plebeya. A pesar de que mi propio padre se casa con una no sé si él aceptará que esté con ella. Sobre todo, porque podría dar pie a que Neim reclame el trono en mi lugar. Y lo peor de todos es que me he enamorado de alguien que no me corresponde. No sabes lo que duele eso — explicó Johan.

Aelle se separó de su hermano — ¿Es posible amar a dos personas?

— Alguien me dijo una vez que si te enamoras de una segunda persona estando todavía con la primera es que no amabas de verdad a la primera. Tal vez, lo único que te pasa es que tienes miedo.

Aelle suspiró — Sí, tienes razón. Tengo miedo. Una vez que tome la decisión, no habrá vuelta atrás. Tendré que dejarlo todo por esa persona y empezar una nueva vida lejos de todo lo que conozco e incluso de ti.

— Lo mejor que te puede pasar es amar y ser correspondido a cambio. No dejes que nada ni nadie te impida vivir eso, ni siquiera tú misma porque te arrepentirás de no haberlo intentado el resto de tu vida. Al final uno se arrepiente más de las cosas que no hecho por miedo que de los errores que si ha cometido. Yo no tengo la suerte que tienes tú, por respeto a la suerte que tú si tienes deberías aprovechar esta oportunidad.

Aelle emocionada abrazó a su hermano — Te voy a echar de menos.

Johan asintió también emocionado — Y yo a ti hermanita. Ahora vete y ve detrás de ella.

Aelle le miró sorprendida — Espera… ¿tú lo sabes? ¿Sabes lo que voy a hacer y por quién? — Johan asintió — ¿Cómo es posible? Ni yo estaba segura de ello.

— Lo he sabido desde el día que decidiste adelantar tu boda con Kern. Tenías tanto miedo porque te afectaba personalmente y entonces lo supe. Aunque en el fondo siempre lo sospeché, sobre todo desde el funeral de nuestra madre. Y creo que tú también lo sabías desde hace mucho tiempo, sólo tenías que superar tus propios miedos.

Aelle asintió — Sí, es cierto. Lo que me extraña es que me apoyes tanto, yo creía que… odiabas a los inmorales por lo que le pasó a madre.

Johan negó con la cabeza — Su muerte me hizo darme cuenta de que todo aquello para lo que me habían criado odiar no tenía sentido y era cruel e injusto. Era mi madre y por ello siempre la querré, y tú eres mi hermana y de igual manera siempre te querré — Aelle le abrazó alegre, pero Johan la separó de él — Ahora debes irte, antes de que sea demasiado tarde y los rumores empiecen a sonar en palacio.

Aelle asintió, puso en una maleta varias de sus cosas y abrió la puerta de su habitación con decisión, pero antes se volvió a su hermano y cómo despedida sólo le dijo — Gracias, te quiero hermano — Y Aelle se marchó corriendo hacia el embarcadero sin mirar atrás.

 

Shire entró por la mañana en los aposentos de su amiga Irina, las cosas habían cambiado drásticamente en los últimos días. A pesar del éxito del plan de Irina ahora ella tenía una aventura con Jarld y cuando Shire se enteró fue a verla para pedirle explicaciones. Shire cerró las puertas detrás de ella y se quitó la capucha. Horlk II había vuelto por la noche, pero seguía dormido.

 

— Vayamos al salón — indicó Irina y Shire la siguió hasta una habitación contigua que era un diminuto salón — Bueno ahora podemos hablar tranquilamente.

— ¿Por qué me has traicionado? — preguntó ella sin rodeos.

Irina se rió — ¿Traicionarte? Que yo sepa nunca hemos tenido una relación cerrada. Además, ya sabías que yo lucho por otros motivos.

Shire suspiró dolida —Sí, gracias por dejarme claro mi lugar.

— Vamos Shire, tú tampoco has sido honesta conmigo. También sientes algo por otra persona y lo sabes — Shire no contestó, ella tenía razón — Creo que nuestro dolor nos ha llevado a fingir algo que no somos. El amor es así de impredecible, ¿verdad?

— Sí, tienes razón. Ten cuidado, ahora ya no puedo ayudarte.

Irina asintió — Lo comprendo.

— Adiós, amiga y buena suerte — Shire se despidió con un abrazo y se marchó de la habitación con paso decidido mientras Irina la observaba.

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