Inmoral cap 2 por Elena Siles

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Capítulo 2

Irina hizo una señal al rey Horlk II para que la siguiera después de hablar con Svein. El rey no se esperaba aquella aparición, pero no la rechazó pues estaba perdidamente enamorado de Irina. Kauko observó con curiosidad a su hermano marcharse de la sala y decidió seguirle desde una distancia cautelosa, cuando estuvo vio a Irina inmediatamente supo de quién se trataba, era su amante. Aquella mujer que había provocado en el rey una admiración total por ella, y Kauko comprendió entonces que las dotes de Irina eran sin duda lo suficientemente eficaces como para suponer un peligro real al Estado. ¿Quién sabe que clase de cosas podría implantar en la cabeza del rey gracias a sus encantos? No, tenía que averiguar la manera de terminar con todo aquello antes de que afectara a lo que más quería por encima de todo: su reino.
Kauko se quedó escondido en una pared escuchando la conversación de los amantes.

– No te esperaba aquí, Irina. Creí haberte dejado claro que aún no podemos dejarnos que nos vean en público juntos, podrían sospechar. ¿Entiendes?
– Sí mi rey, pero no he podido evitar venir a veros. El lecho sin vos está tan frío…Además quería asegurarme que la inmoral de vuestra esposa de verdad estaba difunta. He soñado tantas veces con este momento…que ya no sabía si era real o estaba en un sueño- respondió Irina al rey.
Horlk sonrió y acarició el rostro de su amada-Sois tan atenta conmigo….Siempre estáis alabando mis hazañas y mis cualidades. Nunca podré agradecerte suficientemente todo lo que has hecho por mí- Horlk separó su mano del rostro de Irina y a cambio le cogió la mano- Decidme, ¿cómo os puedo compensar?
– Bueno… mi rey…me gustaría…bueno es mejor que no.
– Insisto- afirmó el rey.
– Me gustaría asistir al baile del solsticio como vuestra invitada. Habrá pasado el tiempo suficiente como para os vean conmigo en público y yo por fin podré bailar con mi rey sin preocuparme por lo que puedan decir los demás- le pidió Irina.
– Bueno Irina, creo que es más que justa vuestra petición. Además será la ocasión perfecta para alardear de vos ante mis amigos- contestó el rey amablemente- Os mandaré el mejor sastre de todo el reino. Quiero que estés perfecta para el baile.
– Pues me daré prisa porque es dentro de una semana- dijo nerviosa Irina.
– Yo te ayudaré en todo lo que necesites.
– Bueno aún necesito a vos en mi lecho- el rey asintió como respuesta e inmediatamente después Irina besó a Horlk en el anillo de su mano haciendo una reverencia y se marchó con paso decidido.
Kauko volvió atrás en sus pasos y se encontró de bruces con su esposa, Marga- ¿Se puede saber dónde estabas? Me has dejado sin previo aviso delante de los otros invitados. ¿Es que no tienes sentido del decoro? Ya sé que no estás acostumbrado a esta clase de eventos señor capital de la guardia real, pero aún así no puedes dejarme plantada delante de todos. Yo he intentado adaptarme por ti, creo que tú también debes hacerlo por mí. ¿No crees?- Kauko no supo que responder- Anda vámonos a casa.
– No puedo tengo que hacer una última cosa muy importante antes de irme.
Irina miró a Kauko con resignación- Está bien, ve a emborracharte a la taberna con tus soldados yo me voy a casa. Y la próxima vez que quieras que te acompañe aun evento social vas a ir tú solito. Estoy harta de llevar vestidos y hablar como si fuera una pija malcriada para que tú luego encima te escaques y me dejes sola. Ya sabes que yo no soy así, ya sabes que no me gustan estas cosas, lo hago por ti y tú ni siquiera te esfuerzas.
– Pero…- intervino Kauko algo temeroso ante la riña de su mujer.
– Ni peros, ni nada. No volveré a salir en sociedad hasta el solsticio y pienso ir con mi amiga Laeda. Que tengas una buena noche durmiendo en en el salón de invitados.
Kauko observó como su mujer y su hijo se marchaban impotente- Maldita sea.

Kauko decidió compensar a su mujer al día siguiente, ahora debía encomendar una última misión. Buscó a Jarld, por la sala pero no los encontró asique supuso que estaría en la taberna con su sobrino Johan, y sus amigos Knut y Borg.
Kauko debía encontrarle y encomendarle una única misión acabar con la vida de Irina antes de que fuese demasiado tarde.
Irina esperó a Horlk en su lecho durante toda la tarde, y cuando llegó apestaba a vino y a sudor, pero ella en lugar de repugnarse como haría cualquier mujer le sonrió amablemente e incluso se mostró sensual para él.
Irina sabía de sorba que su mayor arma era su cuerpo, si tenía que dejar dormir en su lecho- como ya había hecho otras veces- a aquel vejestorio medio calvo y sudoroso para poder derrotarle llegado el momento lo haría.
Haría lo que fuera necesario para vengar la muerte de su querido padre. Su padre murió a manos de unos soldados del rey por ser un inmoral. Irina lo sabían desde que siempre, pero lo aceptaba porque le quería y ella jamás comprendió como un hombre tan bueno podría ser un inmoral por amar a otro hombre. Después de que su madre muriera de fiebre cuando ella tenía 14 años su padre le confesó que ambos se habían casado para ocultar que él en realidad era como el reino lo llamaban un inmoral.
Irina al principio no entendió porqué su madre se iba a casar con un hombre al que no le gustaban las mujeres y de pronto entendió, que probablemente él no era su padre.

– Pero si tú quieres a los hombres… ¿cómo pudiste hacer el amor con mamá?
– No lo hice. Ella fue violada por un grupo de hombres muy malos, y en cuanto se dio cuenta de que estaba embarazada supo que ya ningún hombre la querría como esposa, y entonces fue cuando nos conocimos. Yo estaba buscando una falsa esposa para que no me matasen y ella un esposo que la mantuviera a ella y su bebé. Así que en cuanto supimos la situación el uno del otro nos encontramos mutuamente y decidimos casarnos. Por suerte no se notaba que estaba embarazada así que fingimos que naciste más temprano de lo previsto y nos convertimos en una familia convencional.
Irina se quedó mirando a su padre con cariño- ¿Sabes quién es mi verdadero padre?
Su padre negó con la cabeza aún emocionado- No hija. Pero eso no importa, tú para mí siempre serás mi hija aunque no lleves mi sangre en las venas.
Irina se emocionó y comenzó a llorar- Pero tú…¿querías a mamá?
– Dime…¿tú quieres a tu caballo Noche?
– Sí, le quiero mucho.
– Pues así es como yo quería a tu madre.
– Y ahora que mamá no está… ¿te van a matar?- preguntó emocionada Irina.
– No lo sé hija. Eso pasó hace mucho tiempo, puede que lo hayan olvidado.
– ¿Y qué pasará si te matan? No quiero estar sola…
– Nunca estarás sola, tu madre y yo estaremos en tu corazón mientras tú nos recuerdes.
Irina abrazó a su padre- Por favor, no hagas que te maten.
– Yo no puedo hacer nada hija. Soy lo que soy y no podré cambiarlo nunca. Lo he intentado muchas veces, pero no se puede cambiar lo que uno es. A igual que tú no puedes cambiar que tienes los ojos azules yo no puedo cambiar que soy un inmoral.
– ¡No eres un inmoral! Tú eres un buen hombre, no tendrían que matarte sólo por querer de otra forma. A mi me da igual a quien quieras si a un hombre o a una mujer con tal de que seas feliz. ¿Por qué ellos pueden juzgarte si yo te acepto tal y como eres?

– No lo sé hija. Pero si llega el momento… tienes una caja de seguridad en el banco con ella podrás ir tirando durante un tiempo. De todos modos cuando muera debes enviar una carta a la asociación de bailarines, diles que soy hija tuya, y ellos te darán trabajo, un hogar, comida y una nueva familia. Puede que no sea la vida a la que estás acostumbrada ahora, pero acabarás gustándote vivir esta nueva vida- explicó su padre.

Irina recordó aquel momento como el momento más emotivo y sincero que había tenido con su padre. Después de la muerte de su madre, no les faltó mucho tiempo para venir a por su padre. Tenía tan sólo 16 años cuando se quedó huérfana, y desde aquel preciso momento juró que encontraría al responsable de la muerte de su padre y que le destrozaría la vida, como él había hecho con la suya.
Y ahora…estaba en aquel lecho esperando a que el asesino de su padre durmiera en su lecho. Horlk terminó de desvestirse y se metió en el lecho con con Irina. Ella intentó no mostrar ápice de asco ni de repulsión, lo cuál para ella era sin duda todo un reto.
Horlk comenzó a manosear los pechos desnudos y turgentes de Irina con cara de vicioso mientras la baboseaba por todo el cuerpo. Introdujo su pene en la vagina de Irina y comenzó a penetrarla de atrás adelante con pasión. Estaba eufórico y muy salido, casi no podía controlar sus impulsos primitivos. Irina se limitaba a fingir una sonrisa y susurros de placer. Sabía que al rey le gustaba las cosas tranquilas, así que no hacía nada fuera de lo común. Irina sólo se quedaba quieta con las piernas abiertas mientras el rey penetraba su vagina una y otra vez, sin despertar en ella ni el más mínimo ápice de verdadera lujuria. Irina se dejaba controlar totalmente por los deseos del rey, sabía que era la única manera de que él se terminara de enamorar de ella.
El rey la puso a cuatro patas y comenzó a penetrarla por detrás, aquello le dolió un poco más pero no se quejó, sólo fingía el placer que se supone que le estaba dando aquella mórbida relación sexual, que para ella no era más que un medio para llegar a su destino final: el trono y por consecuente la derogación de la ley inmoral.
Los pechos de Irina botaban de atrás adelante en el sentido de la penetración que estaba haciendo el rey mientras éste gritaba como un animal. Por último el rey puso a Irina encima de él y le ordenó que le cabalgase. Irina obedeció mostrando su cara de viciosa y de placer, entrenada gracias a su carrera como actriz, para que aquel encuentro sexual durase lo menos posible. Aquello puso aún más al rey e Irina lo sabía con perfección así que en pocos minutos el rey se corrió encima de Irina y comenzó a reírse hasta quedar profundamente dormido pocos segundos después.
Irina observó el cuerpo dormido del rey… podría matarle allí mismo en aquel preciso momento, pero entonces la ley no sería derogada y todo lo que había sacrificado durante el último año no habría valido para nada. No… esperaría el momento oportuno después de que la ley fueses eliminada para matar a aquel sucio y asqueroso hombre.
Y cuando le matase en el futuro, que lo haría, se aseguraría de que sufriera lo mismo que ella sufrió con la pérdida de su padre.

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