Inmoral cap 6 por Elena Saavedra

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Capítulo 6

Shire llegó a la ciudad expectante, después de recibir la carta de su amiga Irina pidiéndole ayuda había decidido acudir a su petición. Después de todo ella le había salvado la vida hacía dos años. Cuando el padre de Shire le concertó su matrimonio nunca creyó que pudiera librarse de tal carga. Ella no amaba a aquel viejo decrepito salido y machista, era tan solo una moneda de cambio en los negocios de su padre. Su amiga Irina era bailarina, ella la había sacado de casa y le había dado una vida nueva. Había conseguido librarse de una vida llena de sufrimiento y de la cólera de su padre gracias a Irina, sin ella la vida que ahora llevaba jamás la hubiera podido conocer. Le debía mucho y estaba dispuesta a devolverle el favor.
Shire sabían que las intenciones de Irina no eran del todo honestas con el rey, pero tampoco le importaba demasiado aquello. Era un rey cruel y déspota, si había alguien que pudiese meterle en cintura era Irina. Será divertido ver cómo se contemplaban los acontecimientos. Además estaba deseando visitar la capital, a pesar de que había visitado varias ciudades, ninguna era comparable con Ruzkaj.
Shire se dirigió a la primera taberna que pudo divisar tirando de su yegua hasta el establo que ésta poseía. Shire dejó a su montura en el establo, aguardado por un buen muchacho y entró posteriormente en el interior de la taberna.
Estaba bastante vacía, después de todo era demasiado temprano para que los aldeanos fuesen a comer. Cuando se acercó hasta la barra vio a un hombre de unos 40 aproximadamente con el pelo oscuro y los ojos castaños. Rebosaba felicidad y unos cuantos kilos de más. A lado se encontraba una mujer de más o menos la misma edad y también igualmente entrada encarnes, ella sin embargo poseía los ojos azules; y un pelo rojizo y rizado que le llegaba hasta sus protuberantes pechos.
Ambos tenían la piel clara y la vestimenta típica que solían poseer un tabernero y una cocinera en todas la tabernas. Sin duda eran los dueños del local así pues Shire debía dirigir a ellos para intentar conseguir un trabajo.

– ¿Trabajo?- inquirió la mujer- Querida no podemos pagarte.
– Yo soy una conocida artista de donde vengo, siempre lleno los locales- respondió Shire segura- Además tampoco cobraría mucho. Sólo voy a estar aquí durante un tiempo limitado. Si os es más cómodo podría actuar y trabajar gratis a cambio de alojamiento y comida. Si no consigo llenar el local en dos días podréis despedirme.
El tabernero miró a su mujer desconcertado- No sé…¿Podrías hacernos una demostración de tu talento? Si nos gustas podrás quedarte.
– Sí claro- afirmó Shire quien inmediatamente después de lo dicho descolgó uno de los macutos que llevaba a su espalda y sacó de él una guitarra- Espero que os guste mi música. De donde yo vengo esto es lo último que se puede escuchar.

He estado corriendo y
He estado gritando y
He estado amándote sin querer

He estado diciendo que
Ya no te necesito
Pero sin embargo, sigo recordándote

Y no puedo dejar de pensar, qué dulce sería si…
Tú me besaras como nadie
Si tú me dijeras….Te quiero…
Ummm, Umm

He estado escondiéndome y
He estado evitándote y
He estado amándote sin querer

He estado diciendo que
Ya no te necesito
Pero sin embargo, sigo recordándote
Tú, tú no sabes todas las veces que intenté olvidarte
Pero no puedo dejar de pensar, qué dulce sería si…

Voy a cerrar los ojos hasta verte
Cada día más cerca de mí
Oh, sí ya lo creo qué dulce sería sí…me dijeras
Te quiero

He estado diciendo que
Ya no te necesito
Pero sin embargo, sigo recordándote

Y no puedo dejar de pensar, qué dulce sería si…
Tú me besaras como nadie
Si tú me dijeras….Te quiero…
Ummm, Umm

Hash emocionado aplaudió como loco junto a su esposa- Bravo. Tú jovencita tienes algo que hace mucho que no veo…¡Talento!
– Querido tenemos que contratarla con una voz así, quién sabe hasta puede que la chica tenga razón y se nos llene la taberna. Después de lo de anoche, tenemos que encontrar la manera de que nuestros clientes vuelvan a nosotros.- dijo la mujer.
– Decidido entonces- gritó alegre Hash- Estás contratada. Te presento a mi mujer Greta, y yo soy Hash.
– Yo me llamo Shire. Encantada de conoceros- Shire estrechó la manos de ambos y sonrió- Me alegro que os haya gustado mi canción.
– ¿Cómo se llama por cierto?- preguntó curiosa Greta.
– La canción se llama “Que dulce sería si”- respondió Shire.
– Es un nombre precioso- aseguró Greta.
– Bueno ve instalándote, nosotros te daremos comida y alojamiento a ti y a tu montura durante el tiempo que necesites. A cambio nos gustaría que actuaras una vez al día y trabajaras por las mañanas como camarera un par de horas- dijo Hash.
– Tu habitación es la número 7- le informó Greta.
– Gracias. Voy a dejar mis cosas y enseguida salgo a la calle para conseguiros algunos clientes. Si a ellos le gusta tanto mi música como a vosotros creo que este local volverá a estar lleno en menos de un par de días.

Shire se despidió de la entrañable pareja de taberneros y después de dejar sus cosas, cogió su guitarra y se fue a la primera plaza que vio. Allí comenzó a tocar sus canciones habituales. En pocos minutos una buen grupo de personas la habían rodeado mirándola con devoción. Shire tenía ese gran don: enganchar al público desde el primer momento que escuchaban su voz. Y por si fuera poco su talento, su belleza innata la convertía sin duda en toda una mujer. Sus ojos castaños brillaban con la luz de sol, y su pelo moreno, ondulado y lacio relucía con brillo propio. Su piel clara y sus labios gruesos le daban un toque de elegancia su cuerpo con curvas de infarto. Su vestido morado hasta las rodillas era sencillo, pero al mismo tiempo muy atrevido. Su sonrisa perfecta y su mirada la convertían sin duda en una mujer que enamoraba nada más ver su silueta. Pero lo más importante su corazón era casi tan grande como su talento. Ella era inteligente, divertida y extrovertida, pero sabía ser responsable, trabajadora y seria en los momentos que así lo requerían. A pesar de su belleza exterior ella siempre se había considerado fea, lo único que de verdad le gusta de sí misma eran sus valores y su personalidad. Su sexualidad era ardiente como el fuego, y parecía ser delicada como una rosa; pero era sobre todo luchadora.

Johan se había levantado temprano y había decidido dar una vuelta por la capital. Después de lo de la otra noche no había podido dormir. Uno de sus mejores amigos era inmoral y no había podido evitar pensar que…tal vez todo aquello de la ley inmoral había ido demasiado lejos. Su madre había muerto, uno de sus mejores amigos podría morir. ¿Cuántas personas habrían perdido a vida por culpa de esa ley tan injusta? ¿Cómo puede un ser humano elegir su orientación sexual? Es como si una persona pudiese decidir sobre si nacer siendo hombre o mujer, blanco o negro. ¿No era en esencia lo mismo? ¿Entonces porqué luchaban contra lo que no se podía cambiar? ¿Es que acaso pensaban cambiar la condición humana? Todas aquellas preguntas y muchas más habían estado dando vueltas en la cabeza de Johan. Pensó que si se disfrazaba como un plebeyo y paseaba por su bien amada ciudad.
Johan de pronto escuchó de fondo un sonido celestial y lo siguió hasta dar con la fuente de su creación: una hermosa joven, cuya belleza y encantos había dejado al heredero sin habla. No sólo por su belleza sino por su hermosa voz. ¿Quién era aquella extraordinaria mujer? ¿Cuándo había llegado? ¿Cuál era su nombre? Y lo más importante de todo…¿Estaría soltera? Cuando la joven terminó de cantar todos los presentes le aplaudieron entusiasmados, incluido Johan.

Una mujer se acercó hasta Shire- Es usted magnífica. Dígame…¿actúa en algún sitio?
– Pues ahora que lo dices sí. Actúo en la taberna que está al lado del castillo.
La mujer se llevó la manos a la boca- Por los dioses. En esa taberna han sido cazados dos inmorales. Deberías considerar actuar en otra taberna.
– ¿Qué importa lo que haya pasado? – preguntó en voz alzada Shire- Los dueños no son culpables de eso. ¿Qué iban a hacer?¿Registrar habitación por habitación? Oiga si quieren verme actuar- dijo aún más fuerte Shire- Podrán verme en la taberna que está al lado del castillo. Y sino entonces no volverán a escuchar ni una sola canción más. Muy buenos días tenga usted señor- Shire se dio la vuelta enfadada y se fue.
“Bien” se dijo para sí misma “Ya han picado, ahora sólo hay que esperar”. Shire llegó hasta la taberna seguida del príncipe Johan de cerca- Ya estoy aquí- anunció Shire.
Hash la miró interrogante- ¿Y bien cómo ha ido?
– Pues no muy bien. Les acusan de alojar a inmorales. Como si ustedes pudiesen hacer algo. Es realmente frustrante- respondió Shire.
– Tal vez pueda ayudarles- se ofreció Johan.
– ¿Y quién eres tú?- preguntó Shire.
Hash le miró incrédulo- ¿Es que no sabes quién es?
– No. ¿Por qué? ¿Acaso debería saberlo?- preguntó Shire.
Johan le hizo señales a Hash para que no revelase su identidad, después de todo Johan no quería que supiese su cargo, por temor a que eso espantase a Shire o pudiese despertar en ella un interés fingido por él. Hash se quedó pensativo sin saber muy bien que decir, su esposa reaccionó por él- Es uno de los nobles más solicitados por las damas- en cierto sentido Greta no estaba mintiendo, pero tampoco estaba diciendo la verdad- Y es nuestro benefactor.
– Oh- dijo sorprendida Shire- ¿En serio?- Shire miró a Johan- Pero si va vestido como un plebeyo.
– No me gusta llamar la atención demasiado, todos me conocen aquí y casi todas la mujeres cuando me reconocen me persiguen es realmente estresante así que desde hace tiempo me visto así para evitar todas esas molestias- explicó Johan.
– Ah- respondió Shire- Pues tampoco te creas que eres gran cosa. Seguro que te persiguen por el dinero. Es patético que halla algunas mujeres que sean capaces de arrastrarse así por el dinero. Aunque los hombres son iguales en algunos casos.
Johan no supo muy bien qué contestar, así que decidió dejar el tema- El caso es que tengo amigos en la nobleza. Si cambiamos el nombre de la taberna y les invitó a venir seguro que el local se llena. En cuanto descubran tu maravilloso talento todos los prejuicios contra esta taberna quedarán eliminados.
Shire sonrió “Vaya ha sido incluso más fácil de lo que imaginaba”- Eso es una gran noticia. Hash y Greta son buenas personas, creo que se lo merecen más que nadie.
Johan se quedó embelesado y Hash llamó su atención con una tos- Bueno entonces será mejor que me ponga manos a la obra.
Shire retuvo a Johan antes de que se fuera- Sé que es un poco precipitado, pero ¿crees que podrías hacer que el rey asistiese? Tengo algo especial preparado para esta noche y si pudieras hacer que asistiese sería increíble.
– Veré lo que puedo hacer- Johan se despidió y se marchó con el corazón cogido en un puño. Invitar a su padre no sería difícil, lo que sería difícil era que no le robase a Shire. Tendría que hablar con él seriamente sobre el tema previamente.
Hash miró alucinado a Shire- ¿Cómo lo has hecho?
– Eso es secreto profesional. Tengo que ir a ver a una amiga, volveré antes de almorzar- Shire se despidió de los taberneros y se fue directa a casa de Irina. Llamó y esperó a que su amiga le abriera la puerta- ¿Me echabas de menos?
Irina abrazó a Shire— ¡Cuánto tiempo! ¡Mírate! Cada día estás más guapa.
— Mira quien habla. La seductora Irina ¿Cómo estás?.
— Bastante bien. Los artistas tenemos una nueva función en marcha que se estrena dentro de poco y me pagan bien. Pero mi relación se ha quedado algo estancada.
Shire la miró incrédula— No puede ser. Cuéntame.
— Bueno como ya sabes yo y el rey hemos tenido un romance durante estos últimos dos años y después de la muerte de la reina creí que podríamos estar más tiempo juntos, pero no ha sido así. No es que me alegre de su muerte, pues era una buena reina, pero deseaba estar con Horlk asique no hay mal que por bien no venga.
— No te preocupes, seguro que todo se soluciona.
— Gracias Shire— afirmó Irina.
Entonces se escucharon unas campanas— Vaya ya es casi la hora de almorzar. Será mejor que me marche. Tengo que prepararlo todo para esta noche. Ha sido un placer volver a verte Irina.
— Lo mismo digo— dijo sinceramente Irina.
— Hasta esta noche— se despidió Shire mientras se marchaba de la casa de Irina.
Irina sonrió maliciosamente— Hasta esta noche querida— Cuando se dio la vuelta se encontró con Jarld espiándola— ¿Qué haces tú aquí?. Te advertí que…
— Sabía que si Kauko te tenía fichada era por algo así que decidí hacer mis propias averiguaciones.
— Eso da igual Jarld. ¿No lo entiendes?. Da igual lo que tú le digas. Horlk está enamorado de mí. Jamás te creería. Es más, es posible que te manden a matar por difumar el buen nombre de la que será su próxima esposa. Así que yo que tú saldría cagando leches de aquí antes de que Horlk se entere— le amenazó Irina.
— Querida. Eso es precisamente lo que quiero que pase. ¿Qué querrás que pensará al saber que un hombre joven y fornido está en tu casa semidesnudo?. Tal vez yo también muera, pero tú también caerás conmigo.
Irina le miró expectante y comenzó a reírse— Te has olvidado de una cosa.— ¿De qué?— insinuó Jarld.
— Yo puedo matarte, pero tú a mí no— Jarld le miró aterrado— Ellos pensarán que intentaste violarme o robarme o incluso descubran que el propio Kauko te envió para no tener que mancharse las manos de sangre. Y yo seré la pobre víctima que sólo intentaba defenderse. Y si te encuentran desnudo y yo con la ropa rasgada. ¿De verdad piensas que creerán que tengo un amante?. No. Pensarán que un loco ha entrado en mi casa y ha intentado violarme. Y cuando vean tu cadáver pudriéndose te colocarán el cartel de asesino y pasarás al olvido.
— No podrás convencerles.
— Soy una excelente actriz querido— Irina agarró un cuchillo de la mesa y le amenazó con él— Aún tienes una oportunidad. Si trabajas para mí y olvidas todo lo que has dicho te dejaré vivir. Si no te mataré aquí mismo. No será la primera vez.
Jarld le miró desafiante, pero tuvo que ceder, ella tenía razón. Jamás le creerían y mucho menos con la reputación que tenía— Acepto.
— Bien, porque acababa de fregar el suelo y no quería tener que mancharlo todo con tu sangre— Jarld le hizo una mueca de burla— Prepárate, te voy a dar tu primera misión.

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