Inmoral cap 7 por Elena Siles

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Capítulo 7

Kalan estaba cazando un conejo cuando Borg se la cercó por la espalda y le asustó, provocando que Kalan fallase el tiro. Kalan maldijo para sus adentros. Borg siempre le hacía ese tipo de bromas, todo para sacarle de quicio, pero a Kalan le encantan aquellas bromas sin ella, ¿cómo iba a pasar el tiempo con Borg? A parte de su atracción mutua no tenían nada en común. Borg era un miembro de la alta corte muy importante y él no era más que un campesino. Habían comenzado aquella relación hace un año y medio, quizás más si se contaba el tiempo que tardo Borg en aceptar que era uno de los temidos inmorales. Sin embargo con el tiempo, en parte gracias a Kalan, Borg había aprendido a aceptar su condición y a amar a aquel hombre que le había sacado de la tristeza y le había llevado hasta un amor sincero.
Kalan era un hombre robusto y alto, con el pelo castaño, corto y lacio; y los ojos del mismo color. No era en realidad un hombre demasiado apuesto, pero lo suficiente para enamorar a Borg y hacerle quebrantar una ley que podría cavar con la vida de ambos. Sin embargo Kalan pensaba que mejor era vivir un par de años siendo quien eres que toda la vida ocultándote por miedo a la muerte. La muerte después de todo nos iba a llegar a todo, y como Kalan no tenía ni hijos ni esposa estaba libre de dejar un mal nombre a su familia. Borg en cambio lo tenía más difícil pues tenía esposa y dos hijos, y si lo descubrían toda su familia sufriría su deshonra. Así pues debían llevar su amor en secreto en espera que todo aquello de una forma u otra terminase.
Ambos sabían que sino los descubrían era posible que cuando Johan heredase el trono cambiase la ley. Todos sabían que después de lo de su madre el futuro heredero al trono no estaba muy conforme a aquella ley que le había arrebatado a su madre y a su mejor amigo. Así pues tenían esperanzas, esperanzas de que por fin pudieran revelar su romance y dejar las mentiras por fin a un lado.

Kalan abrazó a Borg- Hola, ¿cómo estás?
– Mucho mejor, ahora que por fin he llegado. Eres un hombre difícil de encontrar.
– Pero merece la pena la búsqueda, ¿no?- insinuó Kalan.
– Siempre- contestó Borg.
– ¿Cómo estás por cierto?- preguntó Kalan.
– Algo agobiado, el rey me ha tenido a su servicio durante todo este tiempo vigilando a su hija, pues creía que era una inmoral, por suerte la sorprendimos con su prometido en la alcoba así que el rey lo ha celebrado y ya sabes cómo acaban sus celebraciones. He estado todo el día siguiente con resaca, hoy por fin he podido escabullirme- explicó Borg cansado.
– ¿Y qué se ha sabido de la princesa extranjera? La que montón todo aquel revuelo en el velatorio de su majestad.
– Se volvió el toro día a su reino. Así que las cosas son mas o menos tranquilas, exceptuando, por supuesto por Irina. Esa mujer tiene al rey en sus pies, y ahora quiere dar a conocer su relación en el baile de máscaras de la semana que viene así que imagínate cómo está toda la corte. No había visto tanto revuelo desde que se acuso a la reina de inmoral y resultó ser cierto- contestó Borg.
– Pues ven, que yo te haré olvidar todo eso. Vamos, antes de que reclamen tu presencia en castillo- le animó Kalan.
Borg siguió a Kalan hasta su cabaña, no quedaba muy lejos de allí. Pero se encontraron con una sorpresa, estaba la esposa de Borg- Si me ve estoy muerto.
– Yo me encargo de ella- le aseguró Kalan. Borg se quedó escondido detrás de unos setos, por suerte Borg había venido andando y no a caballo como otras veces. Su esposa habría reconocido al caballo de Borg sin dudarlo- ¿Señora?
– ¿Dónde está?- preguntó ella.
– ¿Dónde está quién? – dijo confuso Kalan.
– Mi marido, le he seguido hasta aquí, pero le he perdido. Sé que tiene una amante.
– No sé quién es su marido, pero le aseguro que yo vivo solo- contestó Kalan.
– Gracias igualmente señor- la señora se marchó.
– Gracias, Kalan- dijo Borg acercándose y le besó.
– ¡Lo sabía!- gritó la esposa de Borg.
– Querida esto no es lo que parece- aseguró Borg.
– Sé lo que eres Borg, eres un inmoral y te colgarán por ello. ¡Centinelas!- la esposa llamó a los guardias y un par de guardias aparecieron y se llevaron a Borg y a Kalan.
– ¿Qué Borg es un inmoral?- dijo incrédulo el rey Horlk II.
– Pues así es señor, su esposa lo cazó con su amante en el bosque- le informó el soldado- Le hemos llevado a las mazmorras. ¿Quiere que le liberemos? Por ahora sólo lo hemos encarcelado por caza ilegal. Si lo desea…
– ¡No!- le cortó el rey- Es un inmoral y será ajusticiado como tal. Soy muy tajante con dicha ley, y el pueblo debe saber que nadie puede infringir dicha ley. Márchese- le ordenó Horlk II al soldado y éste obedeció- Jamás me imaginé que tendría que matar a mi mejor amigo por inmoral. Maldita sea Borg, ¿por qué lo has hecho?
Borg miró a Kalan- Sabíamos que esto podía pasar y aún así seguimos.
– Bueno, nos iban a coger de todos modos. Ya sea una taberna como el amigo del príncipe con un desconocido, con un prostituto o saber. No podemos evitar ser quien somos. Podríamos vivir toda la vida reprimidos, tal vez, pero ¿qué clase de vida hubiera sido esa?. Yo prefiero morir ahora contigo que a los 50 años pensando que nunca he vivido. Yo no me arrepiento Borg, de absolutamente nada, ¿y tú?.
– Yo por mi familia, lo que van a tener que sufrir por mi culpa.
– Te entiendo- afirmó Borg.
– No lo entiendes, tú no tienes familia.
– La tuve- dijo afligido Kalan- Pero de eso… hace mucho.
– ¿Por qué no me dijiste nada? – preguntó Borg.
– Por que mi hermano murió como nosotros, y de mi sobrina creo que también está muerta, no lo sé. Ellos sufrieron mucho y yo también, así que te entiendo.
Borg se acercó hasta Kalan y le besó- Si este va a ser nuestro final, al menos iremos juntos, sin esconder lo que somos.
Los soldados abrieron las puertas- Vamos es vuestra hora inmorales- los soldados les acompañaron hasta la plaza mayor dónde estaba el rey esperándoles para enjuiciarles- Aquí están los acusados.
Horlk II se levantó para que todo el mundo le escuchase- Habéis sido acusados de infringir la ley Inmoral, y habéis sido encontrado culpables. ¿Algo que decir en vuestra defensa? Os recuerdo que la sentencias por dicha infracción es la muerte.
– Sólo tengo que decir una cosa- anunció Borg- Gracias por delatarme esposa, en el fondo la liberación que supone no tener que esconder nunca más lo que soy me ha dado en estos últimos momento la tranquilidad de saber que ahora que todo el mundo sabe que yo, Borg, estoy enamorado de un hombre, de este hombre.
Todo el mundo se sorprendió y el rey los hizo callar- Pues entonces estáis condenados a muerte. Alguacil- el rey ordenó matar a ambos amantes como la costumbre mandaba, cortándoles la cabeza.
Borg y Kalan se pusieron en sus sitios, se lanzaron una mirada de complicidad y las hachas cayeron sobre sus cuellos. El pueblo gritó de alegría- ¡Muerte a los inmorales! ¡Muerte a los inmorales!
El rey se levantó y se marchó, no quería seguir cuando la plebe comenzase a profanar el cuerpo de su amigo, por muy inmoral que fuese- Ahora más que nunca la ley Inmoral seguirá en pie hasta el fin de los tiempos.

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