La argumentación

Es portar razones para reforzar una conclusión. La argumentación retórica busca la adhesión de la audiencia o destinatarios a las propuestas o conclusiones. El texto argumentativo tiene una estructura basada en la presentación de la tesis, la aportación de información de contexto, los argumentos y la conclusión. Puede omitirse alguna de las partes, sobre todo en los textos más breves, o alterarse el orden. Para argumentar es importante tener argumentos que son técnicas para poner en relación las premisas y las conclusiones. Son: ejemplos, analogías, de autoridad, de causalidad y deductivos.

Estructura

a) Premisas: son las proposiciones que ofrecen las razones. Existen dos tipos generales: las explícitas y las implícitas. Las explícitas son los hechos relatados y las implícitas aquellos conocimientos del mundo que se omiten para no alargarlo. Tipología de Perelman:

– Hechos: un enunciado es un hecho si puede conseguirse sobre él un acuerdo universal, no controvertido, con objetos de acuerdos preciosos.

– Verdades: son teorías científicas, concepciones filosóficas o religiosas.

– Presuposiciones: su adhesión no es absoluta, pero disfrutan de un acuerdo universal.

– Valores: pueden ser abstractos y concretos. (justicia, partido)

– Jerarquías: son concreciones de realidades abstractas.

– Lugares: sirven para fundamentar valores o jerarquías y son premisas de carácter muy general que se clasifican con el nombre de topo. Se dividen en: de cantidad, de cualidad, de orden, de lo existente y de la esencia.

b) Argumentos: son las técnicas empleadas a partir de las premisas para llegar a las conclusiones. Tipos: los ejemplos, las analogías, la autoridad, la causalidad y las deducciones.

c) Conclusiones: son las tesis que se han de demostrar o refutar.

d) Ley de paso: permite adaptar los principios de las premisas a las conclusiones.

Falacias

Son argumentos lógicamente inadmisibles. Se dividen en falacias de atinencia y de ambigüedad. Las primeras aportan razones inadecuadas para la conclusión, aunque ciertamente pueden ser muy convincentes. Las falacias de ambigüedad presentan premisas inciertas y poco claras porque utilizan las palabras con dobles sentidos y con alteraciones en las relaciones entre el texto y el contexto.

Rasgos lingüísticos

En los textos argumentativos, conviene cuidar el orden de los elementos y de sus partes. La coherencia y cohesión debe relacionar tanto las ideas como las partes con el objetivo de la mayor claridad.  Los verbos se utilizan en presente de indicativo para las conclusiones. La presencia de términos técnicos relacionados con el campo sobre el que versan es importante para darle precisión. En la sintaxis hay abundante uso de la subordinación, de nexos consecutivos y conclusivos, y de incisos.

Fuente: libro Comunicación escrita por Fernando Martínez Vallvey.

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