La Prueba cap 12 por Elena Saavedra

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Capítulo 12

Diseño: Digital Impresión S.L. Impresión: PrinteryShop
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Isabelle y Diane llegaron al aeropuerto de Los Ángeles a las 8:30 de la mañana, así que pudieron llegar al centro de Beverly Hills en una media hora, era tiempo suficiente para renovar el vestuario de Diane.
Compraron vestuario como para una semana entera, Isabelle se gastó mucho dinero en muy poco tiempo, pero si conseguía detener el fenómeno de la Prueba todo habría valido la pena.

— ¿Y ahora qué?— preguntó curiosa Diane.
— Ahora vamos a comer al “Abbey Food & Bar” y después por la tarde iremos a dejar nuestras cosas al hotel, “Beverly Wilshire”, dónde te enseñaré a comportarte como uno de los nuestros y por último haré llamar a uno de los mejores estilistas de Los Ángeles para que te ayude a maquillarte y arreglarte, cuando haya terminado contigo parecerás otra persona completamente diferente querida— contestó Isabelle.
Diane al principio se había mostrado escéptica, pero la verdad es que todo aquello había conseguido sacarle una sonrisa— La verdad es que esto está empezando a ser divertido.
— Aún nos queda lo más difícil, convertirte a ti en una señorita respetable y elegante. Eso sí que será divertido.

El agente Mills había estado siguiendo a Diane desde una distancia prudente y cuando vio lo que estaba haciendo con Isabelle se imaginó qué es lo que iban a hacer a continuación: intentar infiltrar a Diane en el círculo privado de Buffet, probablemente aquella mujer que la acompañaba fuese la voz misteriosa del video; era la fuente de Diane. Tenía que convencer a Diane para que pudiera conseguirle las pruebas necesarias para encerrar a todos cabrones por lo que estaban haciendo con esas personas con aquél juego macabro de la Prueba.

— Diane, ahora que ya te he enseñado a cómo andar, cómo hablar y cómo comportarte tan sólo nos queda transformarte en una mujer elegante y atractiva que consiga enamorar a Jack Remix y así poder entrar en el grupo de Buffet. Es un grupo sin duda muy selecto así que tienes que tener mucho cuidado con lo que dices y haces si no quieres acabar mal— explicó Isabelle.
— Ya estoy lista— anunció Diane saliendo del cuarto de baño del hotel. El estilista sin duda había hecho un gran trabajo con ella— ¿Y bien?
— ¡Chica estás de fábula!— afirmó el estilista orgulloso de su trabajo.
Isabelle asintió alegre— Ahora todo depende de ti Diane. Consigue entrar en el grupo de Buffet y podrás apostar. Una vez hayas apostado tendrás acceso a toda la información sobre La Prueba.
— ¿Incluso la ubicación de la isla?
Isabelle negó con la cabeza como respuesta— No, pero tendrás las pruebas necesarias para poder encerrarles a todos. Llévate un pendrive, copia allí la información y entrégasela a la policía. Una vez hayas cumplido con tu deber podrás publicar la noticia del siglo y convertirte en una periodista de verdad.
— Ese ha sido siempre mi sueño… lo que hace preguntarme ¿por qué me elegiste a mí? Podrías haber elegido a mil periodistas mucho más formados y mejores que yo— le preguntó curiosa Diane a Isabelle.
— Tal vez. Pero tú no tenías nada que perder, y harías lo que fuera para conseguir tu objetivo de reconocimiento, pero sin perder tu dignidad. Eso es lo que más me gustó de ti Diane— respondió Isabelle— Pero esta vez puede que tengas que verte obligada a usar tus encantos de mujer, si quieres que todo salga bien. No te estoy pidiendo que hagas lo que no hiciste con aquél político, sólo que nunca reveles quién eres realmente porque entonces no sólo no conseguirás parar el macabro juego de la Prueba sino que además lo más probable es que te maten. Esto es algo más que una simple noticia Diane.
— Lo sé, y por eso mismo acepté Isabelle.
— De acuerdo entonces, es la hora de irnos. El cóctel se celebra en la azotea del hotel, será mejor que subamos ya— dijo Isabelle e inmediatamente después ambas se marcharon de la habitación de camino a la azotea.
El agente Mills interceptó a Diane por el camino— Hola Diane.
— Agente Mills, ahora no es el momento adecuado para hablar, ¿no le parece?
— ¿Has hablado con la policía Diane? — dijo perpleja Isabelle.
— No tenía otra opción— respondió Diane.
— Sólo quería desearle suerte Diane, tenga— Mills le entregó una navaja pequeña — podrá llevarla en el bolso y usarla si se ve en un apuro. Estaré fuera del hotel esperando a que termine el cóctel.
— Gracias agente Mills— dijo Diane cogiendo la navaja y guardándosela en el bolso con mucho cuidado— No se preocupe cuando termine la velada iré a verle.
— La dejo pues que haga su trabajo— Mills se fue alejando poco a poco de su lado— Y por cierto Diane, a partir de ahora llámeme Jared— Jared se marchó.
— Ir a la policía ha sido una imprudencia, si Buffet se entera…
— No se enterará— le cortó Diane— Ahora vayamos a esa fiesta, y terminemos con este asunto de una vez.

Isabelle y Diane subieron hasta la azotea en ascensor y cuando llegaron la recibió un camarero que le cogió sus abrigos. Habían tapado toda la azotea con un cristal trasparente para que las estrellas pudieran verse. Hacía más calor allí que incluso dentro del hotel. Lo habían acondicionado todo para que las jóvenes ricas pudiesen llevar sus minis vestidos de infarto sin pasar frío. Diane sin duda destacaba pues iba mucho más recatada que todas las demás mujeres.

— Me dijiste que este vestuario era el adecuado, y mira cómo van las demás.
— Es el adecuado. Tú eres la única mujer elegante. ¿No lo ves? Todas intentan llamar la atención de esos hombres porque quieren sus riquezas, las que ya son ricas van igual que tú. Fíjate bien— le señaló Isabelle.
Diane se fijó más y pudo distinguir a varias mujeres con vestidos más tapados y más elegantes, parecido al suyo— Tienes razón.
— No por enseñar más vas a conquistar más, hay que saber lucirse. Mira Jack Remix ya se aproxima hacia aquí no hay duda que has llamado su atención con tu aspecto. Ya sabes lo que tienes que hacer ahora— le recordó Isabelle.

Diane asintió y suspiró para relajarse mientras observaba como aquel apuesto hombre se acercaba hasta ella. “No” se dijo así misma, “ahora no eres la Diane nerviosa e insegura, eres la ardiente y tentadora Casandra, una mujer segura de sí misma y fuerte. Demuestra de lo que eres capaz”.

Jack llegó hasta ellas y saludó primero a Isabelle— Buenas noches Isabelle, ya creíamos que no ibas a venir.
— Se me ha echado el tiempo encima querido. Por cierto déjame que te presente a mi sobrina Casandra— dijo Isabelle señalando a Diane— he querido que os conocierais.
— Encantado de conoceros, yo soy Jack Remix— Jack le tendió la mano pero Diane no le devolvió el gesto. Jack llamó al camarero— ¿Quieres una copa?

Diane observó a Agatha Buffet caminando hasta ellos, lanzó una mirada significativa a Isabelle— ¿Este es el hombre del que me hablaste? No es tan atractivo como me dijiste. Estoy perdiendo el tiempo aquí. Seguro que es el típico niño mimado, no sería capaz ni de matar a una mosca. Ya sabes que detesto a los hombres débiles incapaces de imponerse a la vida. Si me disculpas voy a ver si por lo menos tienen un buen whisky— Diane se marchó decidida hacia la barra, sin mirar atrás. Estaba cumpliendo con las indicaciones de Isabelle, desinteresarse por completo por Jack. ¿Se habría pasado con su actuación?— Camarero un whisky doble, solo; y no me pongas la bazofia que le pones a esta gente quiero un buen whisky.
Jack se le acercó por detrás y se sentó a su lado— Irte así ha sido muy descortés, tu tía ha planeado esto con mucho esfuerzo. ¿Acaso sabes lo que ha tenido que hacer para que puedas entrar en esta fiesta?
— Esta fiesta es un rollo. La música es aburrida, la gente es aburrida— Diane bebió un trago de whisky— lo único bueno que tiene es la bebida. Yo soy más de otro tipo de fiestas. Con apuestas y riesgo. La última en la que estuve apostamos sobre cuánto tardaría un hombre en morir si era arrastrado por un camión. Fue bastante divertido, sobre todo porque gané la apuesta.
— ¿No me digas?— Jack comenzó a sospechar de aquella mujer— ¿Qué te ha contado tu tía sobre mí?
— Que eras apuesto y tenías mucho dinero. Y que eras perfecto para mí, aunque sinceramente no creo que sea verdad. Tú nunca entenderías porqué me gustan mis juegos— respondió Diane.
— ¿Y algo más?— insistió Jack— ¿Qué sabes sobre La Prueba?
— ¿Te refieres al juego de la isla que rula por internet? Es realmente apasionante, lo descubrí gracias a mi buen amigo del club “Seven” tal vez le conozcas, se llama Julian Partner— contestó con una sonrisa Diane.
Jack de pronto comenzó a relajarse, parecía que decía la verdad. Pero por si acaso la pondría a prueba— Entonces si conoces a Julian, conocerás también a su hermano George.
— Lo conocía, murió hace dos meses en un accidente de tráfico. Era un buen chico, pero se arriesgaba mucho en las carreras. Cuando iba a verle siempre le animaba junto a Julian, Steve y Angie— Diane se terminó la copa con cara pensativa— Siempre le echaré de menos. Éramos buenos amigos desde hacía un par de años. Lo conocí en…
— El club Seven— finalizó Jack. Poniendo la última trampa.
— No. George nunca entró en el club Seven. Lo conocí gracias a Julian en una de las fiestas de la familia Partner en su casa de verano en Florida.

Jack de pronto sintió que todo encajaba. ¿Cómo había podido desconfiar de aquella mujer? No sólo había superado con creces todas las trampas sino que además sabía cosas que sólo podía saber un conocido íntimo de los Partner. Lo que hizo preguntarse…¿cómo es que no la había conocido hasta entonces? Estaba intrigado con aquella mujer… quería conocerla más. ¿sería cierto que le gustaban las mismas apuestas que a él? Tenía que seguir conociéndola. No podía dejar de pensar en ella.
— Quizás no lo sepas, pero tenemos un gusto en común, las apuestas arriesgadas y diferentes. Si te gusta la Prueba puedo meterte como apostadora, así podrás disfrutar de las últimas imágenes en directo— le ofreció Jack.
— ¿Me estás tomando el pelo no? Si estás metido en la Prueba conocerás a la señora Buffet, ¿no?
Jack se dio cuenta que ahora era ella quien le ponía trampas y sonrió— La señora Buffet murió de un infarto al corazón hace cuatro años. Aunque en realidad todos sabemos que fue el señor Buffet con una pistola del 45.
Diane sonrió satisfecha— Me encantaría acompañarte a esas apuestas Jack.

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