La Prueba cap 16 por Elena Saavedra

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Capítulo 16

Diseño: Digital Impresión S.L. Impresión: PrinteryShop
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Isabelle se despertó temprano, pero seguía algo dormida así que decidió prepararse una taza de café bien cargado. Eran las siete de la mañana y la ciudad ya estaba en pleno bullicio de actividad. El teléfono comenzó a sonar y el estridente ring—ring se le clavaba en la cabeza como cuchillos.
Isabelle cogió el teléfono— ¿Diga? Hola Matthew. Dime, ¿tienes algo para mí? Entiendo. Bueno, gracias Matthew. Tú sigue trabajando para encontrar la isla. Llámame si consigues algo. Adiós— Isabelle colgó, y cuando se dio la vuelta se encontró a Diane delante de ella— ¡Ah! Menudo susto que me has dado Diane.
— Lo siento, me he despertado con el sonido del teléfono y no he podido evitar escuchar tu conversación.
— No te desanimes. Conozco a Matthew y conseguirá dar con la isla; es solo cuestión de tiempo. Vamos a salvar a esas personas Diane y tú podrás contar tu historia.
— No es eso lo que me preocupa, sino que no haya encontrado la forma de encerrar a Buffet— reconoció Diane.
— Tiene que tener la información guardada en un disco duro externo porque si estuviera en su ordenador Matthew ya la habría conseguido. No creo que esté en su casa porque yo he conseguido colarme varias veces en ella y nunca he encontrado nada así que debe guardarlo en el despacho de su empresa. Por desgracia posee las medidas de seguridad de un banco—explicó Isabelle.
— ¿Y su ayudante? Tal vez si accedemos a él pueda llevarnos hasta la información—sugirió Diane.
— ¿Y cómo piensas hacer eso?— preguntó Isabelle.
— Tú me has enseñado cómo afrontar este tipo de situaciones. Pienso conseguir esa información.
— Bueno, supongo que no me queda otra que ayudarte. Vístete— le ordenó Isabelle— tú y yo tenemos trabajo que hacer.
Diane asintió conforme— De acuerdo, pero antes tengo que hacer una llamada—Diane cogió su teléfono móvil y llamó a Jared— Buenos días agente Mills, soy yo Diane. Quería informarle que no podré asistir a nuestra cita tengo que recopilar más información para el caso. Voy a infiltrarme en el despacho de Buffet para conseguir toda la información que necesitamos para cerrar el caso.
Diana continuó— No puede acompañarme agente, si le ven por los alrededores no me dejarán entrar. No se preocupe agente en cuanto tenga todo lo que necesitamos le llamaré y no iremos inmediatamente de Los Ángeles. No se preocupe, tendré cuidado. Le veré esta noche— Diane colgó.
Diane observó al adormilado Swing mientras copiaba toda la información del disco duro en su USB. La verdad había sido más fácil de lo que se había imaginado. Colarse en la empresa fue fácil, convencer al hombre solitario que ahora dormía a causa del cloroformo que le había administrado personalmente tampoco había sido difícil. Diane sin duda había superado todas las barreras de seguridad del señor Buffet. Es bastante fácil si eres una mujer atractiva y posees algunos recursos, sin embargo lo que más le preocupaba a Diane era lo que pasaría cuando descubriese que ella era una traidora. Por suerte sabía que Jared la protegería de todo aquello. Jugar a ser espía le había gustado, pero también estaba segura de que no iba a volver a hacerlo. Cuando la información terminó de copiarse vio que Swing se estaba despertando. Decidió no esperar ni un segundo más y huir antes de que fuese demasiado tarde.
Diane se encontró a Jared ya esperando en la salida, había abatido a un par de guardas de seguridad. Diane y Jared montaron en el coche de Jared y se dirigieron hacia el aeropuerto. Detrás le pisaban los talones los secuaces de Buffet, pero Jared era un gran conductor y el hecho de poder acceder directamente a la pista de aterrizaje facilitó las cosas. Juntos montaron en el avión de Isabelle y éste despegó sin problemas.
— Bueno ahora que ya hemos llegado, me podéis explicar ¿a qué venía todo ese alboroto de antes?— preguntó curiosa Isabelle.
— He conseguido la información— dijo alegre Diane.
— Y yo he llamado a mi jefe por el camino. Nos recogerán agentes del FBI en persona. Estamos a salvo y hemos conseguido pruebas suficientes para encerrarles de por vida a todos ellos— aseguró Jared.
— Me estaba refiriendo a vosotros dos— insinuó Isabelle. Ninguno de los dos contestó pues estaban demasiado sonrojados— Vaya eso sí que no me lo esperaba.
Jared acompañó a Diane hasta su piso, pues el piso de Diane ahora no era seguro. No al menos hasta que encerraran a todos los implicados en el caso— Bienvenida a mi humilde hogar. Esta noche pediremos comida a domicilio. No quiero ponerte en peligro sin necesidad— Diane sonrió como respuesta— Siento que no sea la cita que esperabas.
— ¿Estás de broma?. Esto es mucho mejor— aseguró Diane.
Jared se sonrojó, pero después se calmó— No te imaginas lo que esto significa para mí de verdad.
— ¿El qué? — preguntó confusa Diane.
— Pues…— Jared se vio incapaz de hablar— ya sabes, que me ayudases con el caso.
— Ah, sí claro. No ha sido nada.
Jared estaba un poco incómodo hacía tiempo que no tenía una cita, pero es que además nunca antes se había se había sentido así— Voy a pedir la comida, tu vete poniendo cómoda— Jared cogió el teléfono y marcó un número— ¿Hola? Si me gustaría pedir comida para un domicilio. Avenida Roswell, edificio 123, 3º C. ¿Te gustaría pedir algo en especial, Diane? — Diane negó con la cabeza como respuesta— ¿Pido yo entonces?— Diane asintió como respuesta—Pues…
Diane se alejó de la conversación y dejó sus cosas en la habitación. Cuando volvió al salón Jared ya había terminado de pedir la comida— ¿Cuánto van a tardar?
— Sobre una media hora. Bueno ¿y que te gustaría hacer mientras? ¿Pongo algo de música y bailamos? Tal vez podríamos ver la televisión sino te apetece bailar. He oído que echan un…— Diane se acercó hasta Jared y le besó en los labios— Esto… yo…
Diane volvió a besarle ésta vez más apasionadamente— Calla y bésame.
Jared sonrió tímidamente y la besó. Al principio con ternura, pero poco a poco fue besándola con más intensidad y pasión. Aquella mujer hacía que su corazón latiese cada vez más rápido. Temía dejarse llevar, pero le pudo el fuego del momento y Jared definitivamente se soltó. Diane rodeó su cuello con sus brazos y Jared la cintura de ella. No hablaban tan sólo los besos y las caricias bastaban. El teléfono comenzó a sonar, pero Jared lo desconectó. Cogió a Diane en brazos y la llevó hasta el dormitorio. Y una vez allí dejó que la pasión invadiera ambos cuerpos.

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