La vecina de al lado cap 10 por Elizabeth Thor

Capitulo 10

Joss trago saliva ante lo que le esperaba, siempre intentado controlar a Mara pero incapaz de pararle los pies. Podría haberlo echo hace años y encerarla en el manicomio pero estaba demasiado enamorado de ella. Solo esperaba que ella cambiara, que pudiera curarla. Dejo aparcado su coche y se dio prisa para rencontrarse con Mara, siempre tenían largas charlas por teléfono pero ella no cogía sus llamadas y eso le hacía temer lo peor.

Joss un hombre de 35 años, un caballero con un buen traje y repeinado a la antigua,  de buena familia. Pero siempre se sintió vacío por dentro y quería encontrar la forma de poder ayudar a los demás. Su buen corazón hacia que Mara se aprovechara de él. Aun recordaba como ella le conto toda lo que le paso a sus vecinos, como había preparado sus trampas y sus engaños. En aquel momento podría haber cogido el teléfono y que la encerraran, pero no podía hacer aquello con la mujer que amaba. Solo deseaba que ella cambiara totalmente y se quedara con él para siempre.

Al llegar al bloque de pisos vio a Mara sentada en las escaleras y el cuerpo de Mike tirado en el suelo en un gran charco de sangre que no cesaba de crecer. Se quedó por unos segundos viendo aquel cuerpo sin vida y miro a Mara.

-Por dios Mara………

Se acercó a ella y le cogió fuertemente del brazo:

-Por dios mara, que ha pasado que has hecho mara?-Dijo Joss.

Mara consiguió que Joss la soltara:

-Fue un maldito accidente……………..tú dirás que ha sido un maldito accidente cuando llegue la policía.

Joss se llevó las manos a la cabeza, como podía defenderla de esas cosas. Como podía engañar por ella.

-Que te hizo ese hombre Mara?-Pregunto Joss.

Mara levanto su mirada y forzó una sonrisa, tan tierna como perturbadora:

-El me convirtió en el monstruo que soy a hora.

Se escuchó las sirenas de la policía, algún vecino no tardo en llamarlos al escuchar el ruido a esas horas de la noche. Al entrar la policía, Joss se acercó a Mara y comenzó a mirar sus ojos. Lanzo su mirada a los dos policías que habían llegado:

-Buenas agentes, soy el doctor Joss Austins mi paciente me llamo para que acudiera ya que está sufriendo un ataque de nervios-Miro al cuerpo de Mike-La joven salió de a la escalera y vio el cuerpo de este hombre sin vida y me llamo a mí para que le ayudara.

Mara forzó una mueca de dolor acompañado por algunas lágrimas, era perfecto así no investigarían a una pobre chica traumatizada. Joss miro a los agentes y les enseño su cartera done ponía que era doctor de psiquiatría:

-A hora me creen, será mejor que acompañe a mi paciente a su casa y le de unos tranquilizantes.

Joss se encendió un cigarro, intentando tranquilizarse e intentar pensar en otra cosa. Mara se quedó en silencio delante del cuerpo catatónico de su madre, había terminado con su amante. Había matado a Mike ese hombre que destruyo la palabra amor de sus corazón.

Joss se acercó a ella posando sus manos en su hombro:

-Mara podríamos irnos lejos de todo, para comenzar de cero……….

Mara sonrió, intento no soltar una carcajada después de haber escuchado a Joss. Ese estúpido títere pensaba que podría ser amado por ella. No se daba cuenta jamás que era utilizado por ella, que cualquier clase de sentimiento era más que puro teatro. Utilizo a ese siquiatra para que no la encerraran tras la muerte de Brenda y Jack, unos ojitos tristes y llorarle a sus pies consiguió enamorarlo para siempre de ella.

-Irme contigo, estás hablando en serio…………crees que te quiero, pobre imbécil, estas tan cegado por tu estúpido amor, vuelvo a estar enamorada y no es de ti-Dijo Mara.

Joss se llevó la mano al corazón, lo tenía roto en mil pedazos. Había echo tantas cosas por ella y jamás fue recompensado con su amor. Estaba tan cegado con la máscara de  fragilidad y ternura casi infantil que se escondía ese monstruo.

Mara acaricio el rostro bañado de lágrimas de Joss y sonrió, volvería a engañar su corazón como siempre y puede ser que esta vez acabara con él. Cuando ya no le hiciera falta.

-Puede ser que te dé una oportunidad si me ayudas a quitar de en medio a una mujer, se llama Vera………..es carne de psiquiatra perdió a su hijo y está al borde de un maldito ataque de nervios.

Joss miro a Mara sabiendo lo que quería que hiciera:

-Quieres que la encierren en el psiquiátrico, no es así Mara.

Mara cruzo sus brazos pensativa, encerrarían a Vera y por fin podría estar con Xavier cuando este necesite un hombro para llorar. Solo tendría que esperar a que Vera recayera por perder a un hijo.

-Quiero que le jodas el cerebro con esas malditas pastillas de colores.

Miro al suelo y forzó una sonrisa, sabia quien llamo a la policía. Sabía que alimaña cobarde y llorona la había denunciado, su querida amiga Sandra puede ser que le hiciera una pequeña visita y le diera una lección.

Joss se quedó en silencio solo deseando que al fin ella se diera cuenta de la verdad, que su amor era puro y que sus caprichos eran tan estúpidos. Nadie la podrá amar como lo hacía el, nadie escondería sus pecados como el, solo deseaba que se cansara de jugar con su nuevo juguete y estuviera junto a el para siempre.

Cuando todo se volvía gris, cuando tenía que pensar Sandra se escondía en el pequeño parque. Daba igual la hora de la noche que fuera, si hacía calor o frio siempre acudía aquel lugar. Allí daba una pequeña vuelta viendo los columpios ya olvidados por el tiempo o el tobogán que ya no jugaban los niños. El volver aquel lugar le hacía retroceder en un momento de su vida cuando todo era más fácil y no tenía miedo. Su piel blanquecina, sus ojos marrones tras esas enormes gafas le hacían la perfecta informática. Hace tiempo que comenzó a temer a la sociedad y prefirió esconderse entre ordenadores, su vida tras un chat de internet. No tenía que temer a alguien como a su vieja amiga Mara. Se comenzó a columpiar e intento olvidar todo lo sucedido, había llamado a la policía tras ver aquella muerte. En el fondo deseaba que encerraran a su amiga y que recibiera un buen tratamiento psiquiátrico y volver a tener de vuelta a la tierna y frágil Mara. Miro a su alrededor mientras se columpiaba y pudo ver una oscura figura que se acerba a ella, cuando más cogía impulso podía ver como esa figura se acercaba más a ella. Hasta que cogió la forma de Mara, dejo de columpiarse y se quedó mirándola fijamente, trago saliva con miedo.

-Que quieres Mara, puedo llamar a la policía-Sandra Le enseño el móvil a Mara-Puedo llamarla.

Mara se sentó en el otro columpio y se comenzó a balancear lentamente:

-No tuviste bastante la última vez Sandra? No recuerdas lo que te paso la última vez que te metiste en mi vida………

Sandra bajo la mirada con miedo, a un recordaba ese momento de dolor tan extremo:

-Me rompiste la cadera……..

Mara cogió fuertemente el brazo de Sandra y le miro a los ojos. el dolor del pasado y el extremo sadismo se dieron la mano en pocos segundos. Llamar a la policía podría haber sido lo peor que hizo su amiga.

Sandra comenzó a correr con todas sus fuerzas, corría penosamente cojeando sin cesar por culpa del tornillo en su cadera. Mara sonrió al verlo, sabía que ella no llegaría muy lejos. Era una maldita lisiada para siempre.

La joven estaba casi a salvo estaba a punto de salir del parque, esta vez no lo dudaría iría a la policía y le contaría todo lo que hizo Mara, de la gente que había destrozado la vida para siempre. Un fuerte golpe la tiro contra el suelo, al darse cuenta tenia encima suya a Mara.

-Te quiero demasiado como mi amiga, mi querida Sandra.

Le cogió la mano y comenzó a romperle los dedos, dos pequeñas fracturas para que recordara las lecciones que tenía que seguir. Nunca meterse en la vida de Mara. Sandra gritaba sin cesar al sentir el dolor.

-Yo jamás te mataría solo quiero que aprendas que jamás tienes que meterte en mi vida……..en mi amor.

Vera no podía dejar de pensar, cientos de pensamientos viajaban por su mente y no la dejaban dormir. No sabía si lo que hacía estaba bien o se estaba equivocando, seguir el camino que le está dictando el corazón. Ese corazón partido en dos por Martin y Xavier, miraba su cama totalmente vacía buscando respuestas. Xavier estaba trabajando toda la noche y ella estaba sola con sus pensamientos. Vera al ver que sería una noche muy larga se levantó a prepararse un café, ojala ese brebaje le diera las soluciones. Se quedó totalmente en silencio con la oscuridad, dando pequeños sorbos al café y pensando en la vida con Martin, pensando en todo lo que había vivido con Xavier.

Algo rompió el silencio que estaba sumergida Vera, sonó el timbre de la puerta. Extrañada fue abrir la puerta solo esperando que no fuera malas noticias. Sorprendida vio que era Mara, había desaparecido durante un par de días y aparecía a esas horas delante de su puerta. la joven llevaba el pijama y respiraba con dificultad casi con ganas de llorar, sin pensarlo dos veces abrazo a Vera y apoyo su cabeza en su hombro. Vera le acaricio el pelo intentando saber que era lo que le pasaba.

-Cariño que te pasa.

Mara como una buena actriz dejo caer un par de lágrimas, haciendo que su voz sonara débil y entrecortada:

-Perdona Vera pero tenía que hablar con alguien, los recuerdos me invadieron nuevamente y solo siento dolor…….con mama no puedo hablar de las cosas que me preocupan…..

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