La vecina de al lado cap 13 por Elena Siles

Capítulo 13

 

Xavier volvió por la noche al apartamento y se encontró con Vera esperándole en el salón con una copa de vino y el rostro sombrío. Miró su reloj… llegaba tarde.

– Vera no sabes cuánto siento haberme olvidado de venir para cenar. Pero… tuve un aviso de última hora. Ni siquiera me ha dado tiempo de ir al lugar del crimen. Tan sólo documentarlo todo para mañana. Sé que te prometí que vendría, pero este caso es muy importante. Se trata de un…- Vera le izo callar- Pero.. déjame que te explique…

– No hace falta que me expliques nada Xavier. Cuando me casé sabía a qué te dedicabas y sabía que la mayoría del tiempo estaría sola por tu trabajo. Lo que jamás me imaginé es que llegaría el día en que dejarías de quererme, lo veo en tus ojos Xavier. Ya habíamos pasado por esto antes, de casos difíciles y no poder estar a mi lado, pero jamás me habías ignorado, jamás me habías colgado como lo has hecho hoy, y siempre que no podías venir me avisabas, y cuando volvías tu primera palabra era Te quiero y no un lo siento. No sé qué es lo que te sucede Xavier, pero no es por este caso.

– Vera estás loca, te estás inventado una película. Como siempre haces.. siempre lo exageras todo. Además tú tampoco eres un ángel precisamente. ¿Creías acaso que no me había dado cuenta?

Vera tragó saliva asustada. “Sabe lo de Martin”- Xavier…

– ¡Has estado todo el tiempo con esa nueva amiga tuya! – mintió. No tenía excusa y lo sabía, pero era lo único que se le ocurrió en ese momento. Era amiga suya, su vecina sino hubieran ido a visitarles Xavier jamás hubiera empezado a dejar de lado a Vera, pero aquella mujer de rostro inocente y ojos ardientes le había hechizado con su debilidad, aquello que más deseaba Xavier en una mujer- Tú también me has dado de lado.

Vera estaba indignada no supe qué decir salvo- Espero que encuentres cómodo el sofá Xavier, no te molestes en venir al dormitorio. Buenas noches

Vera se marchó enfadada y Xavier se sentó en el sofá enfurruñado. Entonces alguien le llamó al móvil- Detective Carpenter, ¿con quién hablo?

– Ha aparecido otra víctima. En un callejón vestida como… la Cenicienta- le respondió Daniel T. Wright- En Winter St. con W 2nd St.
– Es un asesino en serie-  se dijo así mismo Xavier.

-¡Carpenter!- le gritó furioso Daniel- ¡¿Me estás escuchando?!

– ¡Si capitán!

– ¡Ya estás moviendo tu gordo culo y viniendo hacia aquí sino quieres que te eche de la brigada! Este es el caso más importante que hemos tenido en 20 años, ¡será mejor que no la fastidies sino quieres terminar controlando el tráfico!- Daniel colgó.

Xavier suspiró cansado, era hora de ponerse de nuevo a trabajar. Había días cómo ese que detestaba con toda su alma su trabajo. Merecería la pena cuando pillaran al cabrón que había estado asesinando a esas chicas y lo metieran entre rejas, hasta entonces puro trabajo policial. Seguir pistas, ver cadáveres, hablar con los familiares y amigos, seguir más pistas, investigar, encontrar un sospechoso, buscar las pruebas, seguir más pistas y finalmente si tenían suerte encontrar al asesino y arrestarle antes de que volviera a matar.

Xavier llegó al lugar del crimen en su coche, y cuando vio a la víctima le entraron ganas de llorar, era apenas una chiquilla. Tendría menos de 25 años y su cuerpo ya yacía inerte, carente de vida en el asfalto. La forense, Emily Simmons se encontraba inspeccionando el cadáver junto a su jefe y mentor Howard Miller. Sus compañeros de equipo ya estaban también en la escena del crimen esperándole con una sonrisa y un café como regalo.

– Gracias Katia- le dijo Xavier al coger el café- Bueno, ¿qué tenemos?

– Se llama Chelsea Scott, 24 años según su DNI. En su bolso también hemos encontrado una tarjeta con el nombre de un bar y una grabadora con un mensaje- le informó Katia a Xavier- ¿Quieres oír el mensaje?

– Por favor- le pidió Xavier.

Katia reprodujo la cinta: Hubo una vez, hace mucho, mucho tiempo una joven muy bella, tan bella que no hay palabras para describirla. Se llamaba Cenicienta

Cenicienta era pobre, no tenía padres y vivía con su madrastra, una mujer viuda muy cascarrabias que siempre estaba enfadada y dando ordenes gritos a todo el mundo.

Con la madrastra también vivían su dos hijas, que eran muy feas e insoportables. Cenicienta era la que hacía los trabajos más duros de la casa, como por ejemplo

limpiar la chimenea cada día, por lo que sus vestidos siempre estaban sucios o manchados de ceniza, por eso las personas del lugar la llamaban cenicienta. Cenicienta apenas tenia amigos, solo a dos ratoncitos muy simpáticos que vivían en un agujero de la casa.

Un buen día, sucedió algo inesperado; el Rey de aquel lugar hizo saber a todos los habitantes de la región que invitaba a todas las chicas jóvenes a un gran baile que se celebraba en el palacio real. El motivo del baile era encontrar una esposa para el hijo del rey; el príncipe! para casarse con ella y convertirla en princesa.

La noticia llego a los oídos de cenicienta y se puso muy contenta. Por unos instantes soñó con que sería ella, la futura mujer del príncipe. ¡La princesa!

La madrastra de cenicienta le dijo en un tono malvado y cruel- Tú Cenicienta, no irás al baile del príncipe, porque te quedarás aquí en casa fregando el suelo, limpiando el carbón y ceniza de la chimenea y preparando la cena para cuando nosotras volvamos.

Cenicienta esa noche lloró en su habitación, estaba muy triste porque ella quería ir al baile y conocer al príncipe. Al cabo de unos días llegó la esperada fecha: el día del baile en palacio.

Al llegar la noche, su madrasta y hermanastras partieron hacia el palacio real, y cenicienta, sola en casa, una vez más se puso a llorar de tristeza.

Entre llanto y llanto, dijo en voz alta: – ¿Por qué seré tan desgraciada? Por favor, si hay algún ser mágico que pueda ayudarme.. decía cenicienta con desesperación.

De pronto, sucedió algo increíble; se le apareció un hada Madrina muy buena y muy poderosa. Y con voz suave, tierna y muy agradable le dijo a cenicienta; – No llores más, te ayudaré.

– ¿De verdad?- dijo cenicienta un poco incrédula- ¿pero como vas a ayudarme ? no tengo ningún vestido bonito para ir al baile y mis zapatos están todos rotos.

La hada madrina saco su varita mágica y con ella toco suavemente a cenicienta, y al momento oh!, que milagro! un maravilloso vestido apareció en el cuerpo de cenicienta, así como también unos preciosos zapatos- Ahora ya puedes ir al baile de palacio cenicienta, pero ten en cuenta una cosa muy importante: tu vestido a las 12 de la noche volverá a ser los harapos que llevas ahora. Hay algo más que debes saber, delante de la casa te espera un carruaje que te llevará al gran baile en palacio, pero a las 12 de la noche, se convertirá en calabaza.

Como Cenicienta tienes hasta las 12 de la noche, si consigues escapar libre quedarás y sino vestida como Cenicienta morirás. Cuando el reloj toque las 12 será el fin de este cuento, de ti depende el final feliz dulce Cenicienta”.

Katia paró la cinta- Eso es todo lo que aparece en la cinta.

– ¿Por qué no encontramos una grabadora en el primer escenario del crimen?- preguntó Xavier.

– ¡Yo le responderé!- gritó una voz masculina al fondo. Inmediatamente Xavier se giró y le apuntó con su pistola- Tranquilo detective Carpenter, soy de los suyos- le enseño una placa durante menos de un segundo- Agente Jenkins, del FBI.

– Este es mi caso y mi jurisdicción agente Jenkins- le contestó Xavier.

– No se preocupe detective Carpenter, ya he hablado con el capitán de su brigada y el FBI va a llevar este caso desde hoy mismo. Como sabrá detective este no es un caso aislado, se trata de un asesino en serie; algo de lo que no son ustedes precisamente expertos; mientras que el FBI cuenta con un alto número de detenciones de asesinos de este tipo y yo poseo en concreto más de 20 casos cerrados en tan sólo los 10 años que llevo trabajando para el FBI y su equipo especializado en asesinos en serie. Por supuesto el FBI respetamos totalmente el ferviente labor de los agentes asignados a este caso y dado que se ha iniciado ya la investigación les permitiremos participar efusivamente en la resolución de esta serie de casos- explicó Jenkins.

– Me está diciendo que este caso ya no nos pertenece, ¿no es así? – insinuó Xavier.

– Bueno quería evitar llegar a ese punto, pero dado la índole de este caso es mejor que el FBI se encargue del asunto. ¿No cree detective Carpenter? Además no os cerraremos la vía de diálogo ni mucho menos, aceptaremos de agrado vuestra colaboración externa. Y ahora si es tan amable de apartar a su equipo pondré el mío a trabajar en el escenario del crimen, y sino me da igual deben retirarse inmediatamente o me veré obligado a considerar desataco contra la autoridad detective.

– Aún no ha respondido- le presionó Xavier.

– ¿Cómo?- preguntó desconcertado Jenkins.

– ¡La cinta no estaba porque se la llevó él!- gritó otra voz masculina- Todos se giraron, era un hombre que sostenía una placa del FBI en una mano y una pistola en la otra- Es un impostor. Yo soy el verdadero agente Jenkins del FBI.

De pronto el supuesto agente Jenkins intentó dispar al verdadero agente Jenkins, pero entonces sintió el cañón de Xavier en su nuca- ¡Suelte el arma!- el impostor soltó el arma- Las manos arriba detrás de la nuca- el importo hizo lo que le ordenaba Xavier y este le puso las esposas- Queda usted detenido por suplantar a un agente de la ley y por modificar el escenario de un crimen. Usted tiene derecho a permanecer en silencio. Cualquier cosa que diga podrá ser usada en su contra ante un tribunal. Tiene derecho a consultar a un abogado y, o a tener a uno presente cuando sea interrogado por la policía. Si no puede contratar a un abogado, le será designado uno para representarlo. ¿Ha entendido sus derechos?- el impostor asintió y Xavier le condujo hasta Anthony Cox-  Cox llévatelo a comisaría.

Jenkins se acercó hasta Xavier- Yo soy el verdadero agente Jenkins del FBI, le felicito este impostor lleva suplantándome varios meses, por lo visto le luego jugar con las víctimas, por así llamarlo. Ha realizado usted una excelente detención…

– Detective Carpenter. Xavier Carpenter, llevo este caso.

– Alexander Jenkins, el verdadero Alexander Jenkins.

siguiente capi:

https://www.youarewriter.es/2013/04/05/la-vecina-de-al-lado-cap-14-por-elizabeth-thor/

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