La vecina de al lado cap 19 por Elizabeth Thor

Capítulo 19

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Caroline miraba en silencio el paisaje tras la ventanilla del coche, Joss le había recogido del trabajo y le daría unas pastillas para tranquilizarla. La dejaría en casa y allí seguiría llorando sin encontrar tregua. El coche se paró delante de un semáforo mientras sonaba el teléfono de Joss, este lo cogió y Caroline pudo escuchar el nombre de Vera. Temía que le pudiera pasara algo a su hermana, le gustaba pensar en ella en ese sentido ya que poca gente había sido buena con ella, después de haber sido tachada de loca tras el apuñalamiento.

-Vera……..esta bien, no quiero que le pase nada a mi hermana-Dijo preocupada Caroline.

Joss dio un volantazo para cambiar de dirección e ir a ver a Vera y a su destructivo amor que se llamaba Mara, un agujero negro que solo conocía absorber su cariño y su amor. Convirtiéndolo en gotas de dolor. En casa de Vera las cosas no estaban mucho mejor, la pobre tenía las manos vendadas y solo sabía balbucear que alguien quería hacerle daño. Mara de brazos cruzados veía como Joss curaba las heridas de su amiga. Caroline la miraba preocupada solo podía acariciarle el pelo a lo pobre enferma.

Mara estaba bastante enfadada, esas las malditas pastillas de Joss que lo estaban echando todo a perder. Sus planes no saldrían perfectos si Vera se suicidaba estúpidamente, tendría que ser encerrada penosamente en un psiquiátrico.

-Vamos Joss quiero hablar contigo en privado-Dijo Mara.

Caroline se quitó sus zapatos de charol, pudiéndose ver sus bonitos calcetines rosas y se tumbó al lado de Vera. Solo quería estar junto a su hermana y protegerla de todo. La miro con una sonrisa y comenzó a acariciarle lentamente el rostro con cariño:

-Mi querida hermana Vera yo no dejare que nadie te haga daño, por eso estoy a tu lado.

Encima de la mesita de noche vio un collar, algo que le era muy familiar. Era de Andrew eso le hizo pensar en lo cruel que era ese chico. Que Vera intento defenderse de ese chico tan malo y recibió esos cortes en las manos. Vera abrazo con fuerza a su amiga, comenzó a llorar mientras le juraba algo a Vera al oído:

-Te juro hermanita que Andrew no te volverá hacer daño, es un niño muy malo….

Mara estaba enfadada con las torpezas de Joss, no quería ni mirarle a los ojos. Mientras que este penosamente intentaba pedirle perdón. Ella le cogió con fuerza de la corbata y le miro a los ojos:

-No quiero que se suicide, quiero que la encierren en un psiquiátrico, tu malditas pastillas o valen para nada-Mara le dio un fuerte empujón a Joss y tiro un jarrón al suelo estaba llena de ira-No me lo vuelvas hacer. Me escuchas………… ni a traer a ninguno de tus clientes zumbados, me escuchas Joss

Joss preparo una jeringa para ponérsela a Vera, al entrar en la habitación pudo ver que no estaba Caroline, esta se había ido mientras discutía con Mara. Temía lo que pudiera hacer esa niña grande, sabiendo que era un peligro para ella misma. Era como Alicia tras atravesar el espejo y encontrarse con la cruda realidad, el trato que tuvo con su madre le impidió madurar y ser una persona adulta. Por eso siempre vivía en su mundo de fantasía, por eso sufrió tanto con la muerte de su madre tras su penosa enfermedad.

Caroline sabia donde vivía Andrew, era un largo camino a la peor zona de la ciudad. Donde era un reto sobrevivir, donde podría manchar su bonito traje rosa con el hollín de sus calles. Al lado de una cafetería en un escondido callejón estaba quien buscaba. Andrew estaba bebiendo  su última cerveza, meditaba como acabar con Vera. Era capaz de ver el rostro de aquella mujer y sentir su asquerosa mirada juzgándole. Era capaz de escuchar la voz de su padre que le obligaba a matarla, le gritaba sin cesar que era la rencarnación de la madre que tenía que matar.  Dejo caer su cerveza que comenzó a rodar lentamente en ese mundo lleno de basura y ratas, dejo de rodar al llegar a unos bonitos zapatos de charol y unos largos calcetines blancos que le llegaban hasta las rodillas. Un conjunto rosa llevaba esa niña con el cuerpo de adulta, parecía que se había perdido en ese infierno de asfalto.

Andrew forzó una mueca de asco al ver a la niñata de Caroline en su territorio, se levantó y se acercó a ella dándole un fuerte empujón. Dejando que por unos segundos respirara su asqueroso aliento bañado de alcohol y ajo. A Caroline no le pararía eso, estaba totalmente convencida y quería parar a ese monstruo que quería hacer daño a su hermana. No quería que se acercara a Vera para hacerle daño.

-Deja a Vera tranquila Andrew-Dijo Caroline.

Andrew sonrió, no tenía ninguna clase de prueba. Era tan estúpido que pensara que se había acercado a ella. Pero estaba seguro que cuando se acercara a ella le clavaria su cuchillo hasta el corazón.

-Pobre Doroty que se perdió intentando llegar a Oz, pobre imbécil intentando culparme de esa estupidez-Andrew cogió fuertemente de la cara a Caroline apretando sus mofletes-No tienes ninguna jodida prueba.

Caroline dio un fuerte manotazo a Andrew para que le quitara las manos de encima y de su bolsito saco el collar que tenía Vera. El chico sonrió al verlo, se llevó las manos al cuello y se dio cuenta que le faltaba, aquella furcia se lo arranco cuando intento sobrevivir.

-Si voy con este colgante a la policía crees que me creerán querido Andrew?-Pregunto Caroline.

Un fuerte manotazo y la chica cayó al suelo, donde comenzó a sentir como su encías se llenaban de sangre, se había roto el labio y estaba creando lentamente un charco de sangre a su alrededor. Andrew intento cogerle el colgante de sus manos y al ver que no se lo podía arrancar le dio una patada en el estómago. El bonito traje de la chica se estaba ensuciando lentamente. Andrew la cogió lentamente y la impacto contra la pared apretándole el cuello, esperando que dejara de respirar. Caroline consiguió darle una fuerte patada en la espinilla, consiguió que le soltara y pudo al fin respirar. Caroline entre lloros se llevó la mano al cuello, se moría de miedo al ver como se volvía abalanzar sobre ella.  A hora pudo ver entre sus manos una navaja.

Andrew poso su cabeza en su hombro y le dijo algo al oído:

-Todas las mujeres como Vera tiene que morir me lo ordena mi padre-Andrew le clavó el cuchillo en el estómago a la pobre Caroline-Tú no puedes detenerlo.

 Caroline levanto sus manos ensangrentadas, sentía como fluía la sangre sin cesar por su estómago, sentía como la vida se le escapaba lentamente. Callo de rodillas al ver como Andrew tenía ya su colgante entre las manos. No podría pararle, no podría hacer nada para que dejara vivir a su querida hermanita. Trago saliva y vio un trozo de cristal ante ella, reflejaba su rostro como su venganza. El chico sintió como alguien tocaba su espalda, al girarse Caroline le clavo el trozo de cristal en el cuello. La sangre no ceso de fluir con fuerza de su garganta, se intentó taponar la herida pero la vida se le escapó por segundos.  Comenzó a sonreír sin cesar, al fin la voz de su padre se había apagado para siempre. Su voz ronca no revotaría más en su mente. Cayó al suelo sin vida. Jamás supo lo que era vivir por no dejar de sufrir, escapar con su muerte era lo mejor que le había pasado. Caroline sonrió y callo de rodillas frente a Andrew. Ella al fin se veía entrando por aquellas puertas llenas de esmeraldas, una ciudad llena de gemas de mil colores le esperaba, su largo camino en esta vida se había terminado, la incomprensión se terminaría para siempre. Sus amigos el espantapájaros, el hombre de hojalata y el león cobarde le habían acompañado en este largo viaje. Al final podría reunirse con su querida madre.

-Mama ya estoy en casa-Dijo sonriendo Caroline……..

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