La vecina de al lado cp 21 por Elena Siles

Capitulo 21

 

Vera abrió los ojos lentamente y vio a Martin cogiéndola de la mano justo a su lado. El sol penetraba a través de la ventana y no pudo evitar apartar la mirada; la luz la molestaba. Quizás fuera por la cantidad de tiempo que había estado sumida en la oscuridad, en un sueño del que pensaba que no despertaría. Lo último que recordaba era estar en su casa llorando desquiciada y a Martin salvándola de aquellas alucinaciones.

-¡Estás despierta!- dijo emocionado Martin.

– Buenos días. ¿Cuánto tiempo he estado durmiendo?- preguntó Vera.

– Pues….- Martin miró su reloj de pulsera- Unas 16 horas aproximadamente.

– Dios Santo. ¿Tanto tiempo llevo aquí? – Martin asintió como respuesta- ¿Qué ha pasado?

– ¿No lo recuerdas? Te encontré desquiciada en tu apartamento en cuánto me enseñaste las pastillas supe que tenía que llevarte al hospital. Te han hecho un lavado de estómago y te han estado administrando suero. Ahora ya tan sólo tenemos que esperar y volverás a estar bien.

Vera de pronto recordó a Xavier- ¡Lo sabe! Xavier sabe lo nuestro, ¿verdad?.

– Bueno no he podido seguir manteniéndolo en secreto en cuanto me vio en el hospital lo supo.

– ¡Oh dios santo! – dijo Vera preocupada.

Martin sonrió- No te preocupes Vera en cuanto supo lo que te había sucedido dejamos nuestras diferencias; ambos queremos que seas feliz. De hecho Xavier me ha asegurado que si es lo que quieres firmará los papeles del divorcio para que podamos volver a estar juntos.

– Me estás tomando el pelo, ¿verdad? – Martin negó con la cabeza como respuesta- Vaya, jamás me esperaría una respuesta tan madura de Xavier ante un problema tan delicado.

– Yo tampoco me lo esperaba si te soy sincero, pero nos equivocamos- se un hizo un pequeño entre los dos hasta que Martin recordó algo- Por cierto, le comenté a Xavier lo que me dijiste sobre el psiquiatra que te había proporcionado las pastillas y me ha asegurado que piensa detenerle.

Vera respiró profundamente. Ella pensaba que Xavier era un inmaduro pero había demostrado cuánto le importaba Vera, no sólo estaba dispuesto a firmar el divorcio sino que además iba a atrapar al culpable de toda aquella situación. Quizás había juzgado incorrectamente a Xavier. ¿Se habría precipitado? Ella amaba a Martin, pero aunque Xavier estuviera dispuesto a firmar el divorcio aún no sabía si estaba dispuesta a dejarle marchar de su vida. Había hecho tanto por ella, y eso no podía discutirlo. Puede que la hubiera descuidado últimamente pero su trabajo le absorbía y ella lo sabía, se había casado con él sabiendo a lo que se dedicaba y debía aceptarlo tal y cómo era, fue lo que prometió al casarse con él. Ahora todo era tan complicado. Quizás no le amaba, tan sólo sentía nostalgia por verse romper algo de lo que guardaba tan buenos recuerdos. Miró de nuevo a Martin y no le cupo duda, ella amaba a Martin. Había estado enamorada de él desde el primer momento que se conocieron, tanto le quería que incluso después de todo lo que había pasado y todo el tiempo separado seguía enamorada de él. Era el hombre de su vida y Vera lo sabía. Sentirse contrariada por el divorcio era natural, y aunque Xavier había formado parte de su vida era hora de volver con el hombre que de verdad amaba aquel con el que deseaba pasar el resto de su vida. Vera sin mediar palabra besó a Martin en los labios y éste le correspondió, ahora nadie podría separarles.

Entonces alguien llamó a la puerta, era una mujer con de piel morena y una placa bien reluciente que podía verse a través de la ventanilla de la puerta. Martin abrió la puerta y Katia Brown entró en la habitación muy seria. Parecía traer malas noticias- ¿Martin Johnson?

– Si soy yo.

– Queda usted detenido- anunció Katia.

-¿Qué? ¿Por qué de qué se me acusa? – preguntó confuso Martin.

– De asesinar a su exmujer, Cristal Johnson. Por favor no ponga resistencia- Katia Brown le puso las esposas- Usted tiene derecho a permanecer en silencio. Cualquier cosa que diga podrá ser usada en su contra ante un tribunal. Tiene derecho a consultar a un abogado y, o a tener a uno presente cuando sea interrogado por la policía. Si no puede contratar a un abogado, le será designado uno para representarlo. ¿Ha entendido sus derechos?- Martin asintió- Muy bien. Venga conmigo a comisaría.

Xavier volvió al apartamento con el semblante bajo, había hospitalizado a su mujer que le había estado siendo infiel con su exmarido el cuál; según por propias averiguaciones de Xavier; estaba siendo investigado por la desaparición de su exmujer, Cristal. Delante de su apartamento vio a Mara esperándole angustiada, parecía que ya se había enterado de la hospitalización de Vera.

-¿Cómo está?- preguntó Mara.

– Está bien. Es increíble lo que le ha hecho ese amiguito tuyo el doctor Barker. ¿Qué era lo que pretendía? Hay cosas que jamás entenderé.

– Yo tampoco tenía ni idea Xavier, te lo juro- mintió Mara.

– Ya bueno, eso da igual. Vera se pondrá bien.

– ¿La has visto? – Xavier asintió alicaído- Pareces triste. ¿Qué sucede?

Xavier suspiró, no le iba a dejar en paz hasta que se lo contase- Cuando llegué me encontré a su exmarido Martin, por lo visto me ha estado siendo infiel- Mara se sorprendió- Pero cuando hablé con él se me pasó el enfado. Comprendí que yo mismo había estado abandonando a Vera, además Martin es lo mejor para ella. Yo ya estaba comenzando a dejar de quererla, necesito otro tipo de mujer. Una que acepte mi trabajo y que me necesite- Xavier apartó a Mara a un lado- Lo siento pero no quiero seguir hablando de este tema. Tengo que ir a descansar. Mañana me espera un día ajetreado.

Xavier se marchó al apartamento aún algo decaído y Mara se frotó las manos de forma perversa, las cosas por fin comenzaban a funcionar como deberían. Pronto Xavier por fin sería suyo, su único inconveniente era que Joss se chivara, pero ya se encargaría ella de mantenerle la boca cerrada.

Xavier se despertó con el estridente sonido del despertador penetrando en su oído, le dio un golpe y el despertador paró de sonar. Se levantó, se vistió, desayunó y se marchó a la comisaría. Cuando llegó sus compañeros le mostraron signos de afectividad, se habían enterado de todo lo que había sucedido incluida la noticia de su infidelidad. Katia Brown sin embargo no estaba allí, preguntó por ella pero sus compañeros no sabían dónde estaba, ni siquiera el capitán. El agente Jenkins se estaba ocupando de llevar el caso del asesino de cuentos ante el juzgado así que estaba ocupado con todo el papeleo y no pudo saludarle. Entonces apareció un agente de policía corriendo hasta el capitán.

– ¡Capitán! ¡Capitán!- gritaba eufórico el agente de policía.

– ¿Qué sucede? – le preguntó Daniel.

– Verá mi capitán, han encontrado el cadáver de Andrew Sawyer. Por lo visto agredió a una mujer y ésta le clavó un trozo de cristal en el cuello intentando defenderse- contestó el agente.

– ¿Y cómo está la mujer?- preguntó Anthony.

– Corre un grave peligro, pero los servicios de urgencias pudieron salvarle la vida aunque por muy poco, y es probable que muera en el quirófano- informó el agente.

– ¿Cuándo podremos interrogarla? – preguntó el capitán.

– No lo sé, le informaré cuando los médicos me den permiso- respondió el agente.

– Gracias muchacho- le dijo sinceramente Daniel.

– ¿Podremos los forenses tener acceso al cadáver del señor Sawyer capitán?- preguntó Emily.

– No veo por qué no. Agente traslade el cadáver hasta nuestro laboratorio, Cox ayúdale- le ordenó Daniel y Anthony asintió como respuesta- Hoy vamos a tener trabajo chicos así que poneros la pilas.

– ¡Si señor! – respondieron todos y a continuación se marcharon primero Anthony y el agente, después Howard y Emily, y finalmente el capitán.

– Richard, ¿pudisteis detener al cabrón que le hizo esto a mi mujer?.

– Aún no jefe, pero es que no tenemos pruebas contra él- Xavier se puso su chaqueta- ¿Qué haces?

– Ir a buscar pruebas, ¿me acompaña?

Entonces apareció Katia Brown con Martin esposado- ¡Eh Carpenter!. Mira a quién tengo.

– ¿Qué hace él aquí? – preguntó preocupado Xavier.

– Le he detenido por el asesinato de su exmujer, sólo podremos mantenerle 24 horas, pero será suficiente eso bastará para hacerle pagar por tirarse a su mujer. Tengo a un drogadicto en la fase del mono que le irá de perlas a este cabrón- dijo Katia.

– Él jamás asesinaría a Cristal Katia, si está desaparecida es porque ella misma lo ha querido así seguro que ahora estará buscando a Vera- Xavier se marchó de la comisaría corriendo.

Vera se había quedado atónita con la detención de Martin, nada pudo hacer para evitarlo. Ahora estaba sola y le echaba de menos. Entonces entró una enfermera que era conocida para ella.

-¡Cristal!- dijo asustada y asombrada Vera.

– ¿Tanto te sorprenderme verme Vera? He estado tanto tiempo observándote, grabándote. Me encantó tu sesión de psicología de grupo, me gustó aún más el plan de Andrew pero no ha podido hacerlo realidad. También me gustó que ese psiquiatra te mandara las pastillas, pero Martin te salvó. EL destino te ha estado poniendo en el filo de muerte y he estado esperando a ver si por fin te reclamaba pero he comprendido que si quieres que algo se haga tienes que hacerlo por ti misma.

– ¿Por qué haces esto Cristal?- preguntó Vera.

– Justo cuando te marchaste con Xavier intenté reconquistar a Martin, pero no pude. No mientras tu siguieras viva, intenté matarte y entonces conocí a Xavier. Tenías un marido tan maravilloso y no te lo merecías igual que no te merecías a Martin- Cristal sacó una pistola- Xavier me paró los pies pero ahora en Reno las cosas cambiaron y pude volver a encontrarte. Pronto elaboré mi plan para matarte, he esperado el momento oportuno para hacerlo Vera y por fin tendré mi venganza.

– ¡De eso nada! – gritó Xavier- Baja el arma Cristal.

Cristal soltó el arma- Esto aún no ha terminado Vera.

Xavier le puso las esposas a Cristal y poco después Martin fue a abrazar a Vera- ¿Estás bien?

– Sí- Vera besó a Martin y luego miró a Xavier- Gracias por salvarme.

– Es mi trabajo- contestó Xavier serio.

– Cariño, voy a hablar con Xavier enseguida vuelvo- Martin salió de la habitación con Xavier y se encontró con Katia Brown esperándoles- Sigo esperando una disculpa agente Brown.

– Lo siento- afirmó Katia.

– Gracias- respondió Martin.

– Si se me permite hablar quiero hacer un trato- anunció Cristal.

– ¿Qué? Ni hablar- dijo indignado Martin.

– Espera Martin. ¿Qué es lo que sabes?- preguntó Xavier.

– Puedo demostrar que el doctor Barker le administró esas pastillas sabiendo que le provocarían esos efectos y que además provocó a uno de sus pacientes para que matara a Vera- informó Cristal.

Xavier miró a Martin- Martin no tenemos pruebas para detenerle. Si ella las tiene nos serían muy útiles y podríamos detener al cabrón que le ha hecho todo esto.

– ¡Ella ha estado apunto de matarla! – intervino Martin- ¿Es que eso no cuenta? ¿Va a librarse así sin más? Él es culpable así que encontraréis pruebas, no la necesitáis.

– No es tan sencillo- aseguró Xavier- Además aún que hiciera un trato no saldrá de la cárcel en menos de 15 años y se le pondría una orden alejamiento contra vosotros. Con el trato únicamente se libraría de la silla eléctrica. Lo más probable es que se pase su vida en la cárcel.

– ¿De verdad lo necesitáis esa información para encerrar a ese cabrón? – preguntó Martin y Xavier asintió- Está bien por mí de acuerdo, pero que no se vuelva a acercar a Vera.

– Yo me ocuparé personalmente de eso Martin- Xavier se llevó a Cristal.

Martin volvió a entrar en la habitación de Vera- Ya estoy de nuevo aquí cariño- Martin se sentó al lado de Vera que estaba emocionada, entonces se percató de que a su lado había una enfermera, pero esta vez una de verdad- ¿Qué sucede?

– Le hemos hecho unas pruebas a Vera rutinarias y hemos descubierto una noticia que le alude a usted.

Martin miró a la enfermera extrañado y Vera asintió- ¡Estoy embarazada!

siguiente capi: https://www.youarewriter.es/2013/05/21/la-vecina-de-al-lado-cap-22-por-elizabeth-thor/

Esto puede interesarte también

6 comentarios

Deja un comentario