La vecina de al lado cp 9 por Elena Siles

Capitulo 9

 

Vera abrió la puerta de su apartamento y se encontró con Martin esperándola con un gran ramo de rosas rojas y sonrisa encantadora. Nada más abrir la puerta sintió que su corazón se desbordaba, era cómo tener de nuevo 15 años. Dejó pasar a Martin dentro del apartamento, estaba sola y necesitaba algo de compañía. Mara estaba desaparecida, seguramente trabajando pero no había vuelto a saber nada de ella desde la última vez que quedaron para comer.. de eso hacía ya casi cuatro días.

Por si fuera poco Xavier había vuelto a trabajar y se pasaba casi todos los días trabajando hasta muy tarde, estaba trabajando en un caso muy importante y tenía que ponerse al día. Vera lo entendía pero se encontraba tan sola durante todo ese tiempo …

Martin era una gran compañía, habían estado quedando a espaldas de Xavier porque sabía que si se enteraba que había vuelto con Martin acabarían peleándose y Xavier tenía un carácter muy fuerte. La última vez que se peleó con Martin le dio una paliza y casi le pega un tiro, aquello no era nada propio de Xavier, pero Martin tenía el peculiar talento de sacarle de sus casillas.

Aquellos días se habían limitado a hablar y recordar mejores tiempos, claro que el primer día se habían dejado llevar un poco por la pasión del momento, pero habían decidido que llevarían en secreto su nueva condición como amantes hasta que Vera se decidiera por cuál de los dos hombres quería marcharse.

Vera estaba feliz con Xavier pero Martin le despertaba un amor juvenil, que cada vez que le miraba se enamoraba más de él. Hasta ahora había usado su mala relación con él para no pensar en él, llegó incluso a odiarle por haberla tratado de aquella manera.

Ahora que sabía que todo aquello fue culpa de Cristal… ahora lo veía todo claro…

Por aquel entonces le echó la culpa al bueno de Martin que había intentado protegerla todo aquel tiempo. Él jamás le gritó, jamás le pegó, jamás le hizo nada. Era ella que tenía el cerebro comido por la malvada de Cristal y Xavier que también había jugado un papel importante en todo aquello. Sino fuera porque Xavier también estaba convencido de que Martin la maltrataba psicológicamente probablemente hubiera acabado por descubrir la verdad, lo que no tenía claro era si lo había hecho a propósito o también había sido engañado como ella por Cristal.

Le había estado dando vueltas a todo aquello, sabía que Xavier había abandonado a su antigua pareja y a su trabajo por ella, pero ¿la había engañado con respecto a Martin? Si era así significa que todo ese tiempo había estado viviendo engañada y parte así era.

Desde que se había reconciliado con Martin, Vera estaba poco amable con Xavier. No estaba segura de qué pensar. Xavier apenas estaba con ella, y aunque era amable y bondadoso tenía un trabajo que la mataba por dentro.

Aún estaba a tiempo de formar una familia con Martin, sabía que probablemente con Xavier jamás podría y Martin le hacía sentir una persona nueva. Martin al ser arquitecto podía trabajar desde casa y así no estaba sola. Aquello la reconfortaba además no volvía de mal humor a casa, ni tenía ese carácter de Xavier. Sabía que era a causa de su trabajo, pero.. ahora veía las cosas de otra manera.

¿Se había vuelto a enamorar de Martin? Recordaba cómo le había conocido…

Era un día de viento de otoño cuando paseaba por la universidad. Ella había estudiado bellas artes en la universidad de Yale… y un viento fortuito quiso que su sombrero fuera a parar a Martin, un joven estudiante de último curso de arquitectura.

También recordaba cómo había conocido a Xavier, cómo la había salvado de Martin, y sin embargo lo que había hecho era dejarse llevar por su egoísmo y apartarla del hombre al que amaba. Seguramente Xavier sabía de dónde procedían realmente las llamadas…

En cuanto volviera hablaría con él seriamente, y también con Cristal. Estaba harta de esconderse de sus problemas, se enfrentaría a ellos de una vez por todas.

– Pasa Martin- Vera cogió el ramo de rosas- Gracias por el detalle- Vera cerró la puerta y dejó las flores en un jarrón con agua- Sé que no es gran cosa, pero es un apartamento bastante apañado. Además está bastante cerca de dónde trabaja Xavier así que…

– ¿Y tú sigues pintando? – preguntó Martin.

– Pues la verdad es que no. Hace mucho tiempo que no pinto…

Martin la abrazó por la espalda- ¿Recuerdas aquel cuarto que te tenía preparado para que pintaras? ¿Y que me recorrí todas las galerías para poder exponer tus cuadros? Y al final conseguí que se expusieran en una galería de mala muerte y sin embargo vendiste todas tus obras. Incluso vinieron para hacerte una entrevista a casa.

– Lo recuerdo. Yo ya pensaba que mis cuadros no valían nada.. pero tú me seguías apoyando porque creías en mí. Y al final me hice con un nombre, aunque no demasiado famoso lo suficiente como para vender mis obras- dijo Vera con cariño.

– Excepto una- le recordó Martin.

– Sí… el cuadro de nosotros dos abrazados… tal y cómo estamos ahora…

– Mirando las vistas desde la Torre Eiffel en París- terminó la frase Martin.

– Sigo sin entender cómo puedes seguir enamorado de mí… después de todo el daño que te he hecho Martin.

– Me hacía más daño no tenerte a mi lado- confesó Martin.

Vera se dio la vuelta y miró a Martin a los ojos fijamente- Pensé que jamás volvería a sentir lo que siento, pensé que lo tengo con Xavier era amor… pero cuando recordaba nuestros momentos juntos… me confundía con mis sentimientos. Y ahora… ahora estoy más confundida que nunca Martin.

– Tan sólo debes hacerte una pregunta a ti misma. ¿Eres feliz con él o conmigo? Y si la respuesta es él, me marcharé ahora mismo y te dejaré ser feliz. Que todo esto sólo ha sido porque te sentías sola. Pero si la respuesta soy yo entonces no pienso dejarte. Estaré a tu lado hasta el día en que me muera, porque eres lo mejor que me ha pasado en toda mi vida, cuando te miro me enamoró aún más de ti y porque sin ti estoy perdido. Es ahora o nunca, esta oportunidad no volverá a presentarse una vez más. Yo no pienso dejarla marchar, pero de nada vale si tú no me quieres.

Vera ya sabía la respuesta. Martin tenía razón, era ahora o nunca. Ver atrajo el rostro de Martin y le besó apasionadamente. Martin atrajo el cuerpo de Vera hacia él, dejándose llevar por la euforia del momento comenzaron a quitarse la ropa rápidamente. Estaban deseosos de volver a sentirse el uno al otro, eran pura pasión y fuego. Martin y Vera acabaron haciendo el amor sobre el sofá del salón, disfrutando de aquel momento juntos después de tanto tiempo separados. No podían parar aquello, ya había comenzado y tan sólo era el principio… el principio de un amor tan intenso y profundo como él mismo.

 

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