“Legado” por Fran Rubio Varela

Fuente: pixabay.com

Su corazón se escogía al mirarlo, viéndolo consumirse así tan despacito.
Siempre trataba de regalarle una sonrisa cuando él lo miraba, pero sabía ciertamente que la tristeza en sus ojos no podía ocultarla.
Y él lo sabía también.
Por eso el le devolvía otra mirada de infinita ternura, la que habitaba en su cuerpo menudo, en el universo de su interior.
Abrazandola la consolaba como siempre,
siendo su fuerza y le deslizaba uno de aquellos poemas suyos sobre sus oidos que tanta suave paz la aportaba, y seguidamente le seguía diciendo;
– ¿Recuerdas Cariño? , recuerdas cuando aquella tarde en la playa te cante?… pues
sigues siendo mi canción y siempre lo serás y no importa donde esté yo, no hay estrella lo suficiente alejada a la que no llegue nuestra canción, tu sólo taraerala y yo te escucharé.-
Entonces unas lágrimas rebeldes se hacían prisionera la una de la otra empapando sus juntas mejillas.
Aquella maldita enfermedad quería llevárselo y a que engañarse, lo estaba consiguiendo, a pesar de que él se había aferrado con uñas y dientes a esa vida que se le recurría.
Y ella lo había acompañado en cada sesión de radio y quimio , en cada momento de esos bajones inevitables, sabiendo que él era su alimento y ella la de él, y con ese miedo atroz que había terminado ganándoles la partida.
Ahora ya cada tarde esperaba la llegada de la noche para que se vistiera de estrellas, mientras en su regazo aquellos poemas que eran su viva esencia, se hacían latente realidad al recitarlos sus labios y por la ventana aquella estrella, lejana pero no olvidada esperaba su cancion nacida sobre el mar…

Fran Rubio Varela.©. Junio 2018

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