Los Virgenes Terroristas: Capitulo 5

-¡Muere otra puta! ¡Muere otra puta!

Me encontraba sentado en una de las cafeterías más cercana al hospital. Estaba comiendo uno de los famosos pasteles de aquél lugar cuando me vino aquella noticia, primero por el niño del periódico en la ceda y luego en las noticias: varios minutos después de haber salido del hospital, dos jóvenes -supuestamente actrices pornos- habían muerto de dos balazos en la misma frente, habían sido ejecutadas. El culpable fue un hombre de pelo negro lacio y con barba, era lo único que se sabía pues el mismo se fue mientras todos en el hospital corrían dando alaridos de terror.

Se trataba de uno de los casos más sonados en los últimos meses y del cuál estaba yo encargado de cubrir para el periódico. Habían muchos culpables, desde familiares hasta compañeros de trabajos de las victimas pero según un testigo en uno de los casos, él había visto a un grupo de jóvenes veinteañeros vestidos de una forma particular: unos pantalones negros, una camisa blanca, uno llevaba gran abrigo negro con grandes botones que le llegaban al tobillo mientras el resto traía encima saco marrones y unas largas botas negras.

-Ahora que lo recuerdo, llevaban un atuendo bien parecido al de los nazis.

Ese fue el comienzo del misterioso grupo llamado Los Vírgenes Extremistas o Terroristas (El número de personas que especulaban que este grupo de individuos jamás se había cogido alguna mujer, hombre o cosa nos llevó a todos a pensar que se trataba de unos dementes religiosos atados algún voto de celibato). No obstante, mientras más me obsesionaba con estos personajes y leyendo varios artículos me pude dar cuenta que no era la primera vez que atacaban, de hecho, encontré una especie de patrón: cada dos años, misteriosas muertes y atentados ocurrían dentro de la industria pornográfica pero nadie hacía caso omiso e incluso los diarios, etc. la ponían en algún rincón abandonado.

El móvil timbró.

-¿Diga?

-Robert, habla McKaine.

-Sí, ¿cómo estás? ¿qué ocurre?

-Tenemos que hablar…

-¿Cómo?

-Les he visto entrar en un callejón, lograron escabullirse como siempre pero sé que siguen ahí. ¡Debes venir pronto!

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