Mateo 19:18

El niño ya no piensa,
pensamientos demasiados
oscuros como para ser pastados.

El niño ya no ríe,
risas enlatadas demasiado
caras como para ser vendidas.

El niño ya no folla,
erecciones demasiado
contenidas como para ser instrumentadas.

El niño ha dejado de recibir caricias;
y lo agradece,
y te lo agradece [alza su vista a las nubes],
y os lo cuenta,
pero no lo creéis,
por eso vuela.

Vuela como yo pude volar,
nada como yo quise nadar,
lo intenta como yo intenté hacerlo,
pero él lo hace, y yo ya ni lo intento.

El niño ya no tiene nombre,
yo me aferro al mío e intento que no me afecte.

El niño y yo, yo y el niño.
El acoso y yo, el acoso al niño.

A ti Dios padre omnipotente,
por los siglos de los siglos,
sálvalo, sálvame.

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