Mujeres Guerras cap3 de Elisabeth Thor

Capitulo 3

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Corrió con todas sus fuerzas por la frondosa selva, apartaba de su rostro las plantas que le rodeaban. Sus pies se pararon en el principio del precipicio, se paro en seco al ver la caída. Se resbalo una gota de sudor por su frente al escuchar como las pisadas se acercaban hacia ella. Una gran sombra creció ante ella, al querer girarse sintió como la gravedad le atraía al precipicio. Comenzó a gritar sin cesar cuando caía por la llanura, no dejaba de rodar, sentía como la tierra le rodeaba son cesar y como parecía que no tenía fin su caída libre. Su cuerpo se detuvo y ella abrió los ojos. Un suspiro de alivio premio el poder estar a salvo de aquella bestia y a ver sobrevivido a la caída. Sus ojos se abrieron como platos al ver aquello, era increíble pero eran unas enormes ruinas de algo que existió en aquel planeta. Comenzó a entrar hacia aquel lugar, un sitio con millones de años a sus espaldas. Sus ojos se perdían en sus grandes murallas y en sus extraños dibujos. Parecía que un ser desconocido hubiera exterminado con toda la población, un dios borracho de poder. Todo aquello parecía tan enorme y ella se sentía tan diminuta. Unos extraños ruidos se escucharon a lo lejos, unos ruidos que rebotaban entre las ruinas de aquel lugar. Escondida pudo ver un grotesco espectáculo, varios seres vestidos con disfraces de plumas y huesos tenia atada a una joven. Una cría de unos dieciséis años, que estada semidesnuda y su piel estaba manchada de polvo y mugre. Alrededor de ellos había amontonado cientos de huesos y carne podrida. Respiro profundamente en su escondite, parecía que se pegarían un banquete con la chica.

Miro a su alrededor pudiendo ver una piedra, la cogió con cuidado comprobando su peso. Se haría la heroína para salvar a la chica, suspiro y pensó fríamente. A hora era Helen y ella lo hubiera hecho son pregúntaselo dos veces.

Los extraños personajes afilaron unas enormes espadas, esa noche aparte de sacrificar a una cría a sus dios se pegarían un festín. Una piedra a toda velocidad choco contra la cabeza de uno de ellos, dejándolo tirado en el suelo sin sentido. El otro individuo vio a la chica y la señalo con su espada.

-Morirás-Grito con su horripilante voz.

El extraño ser la ataco con la espada y ella se comenzó a defender de los ataques con la piedra, paraba esa espada sin cesar. Un fuerte golpe en el rostro hizo que callera de espaldas y apareciera un charco de sangre.

La chica atada intento hablar quería que le desatara, Helen se acercó a uno de sus atacantes que estaba tirado en el suelo. Le quito la mascara de hueso y plumas, pudo ver que era una mujer con los dientes retorcidos y afilados. Cogió su laser y desato a la chica, esta al sentirse segura se puso de rodillas ante ella.

-Tu me as salvado, te debo la vida-Dijo la chica-Quiero seguirte a donde vallas.

Helen se quedo sorprendida ente aquello, la chica se levanto y se acerco a ella y fascinada vio el tatuaje de los marines que llevaba en el hombro.

-De que clan perteneces-Pregunto.

-Me llamo mmm Helen y no pertenezco a ningún clan-Dijo Helen-Tu quien eres.

La chica se llevo la mano al pecho y sonrió, sonrió con esos dientes negros.

-Soy Draxen y soy una oscura-Dijo Draxen.

-Una oscura?-Pregunto Helen.

La chica sonrió y la miro a los ojos a su heroína:

-Tienes hambre Helen yo soy buena cocinera-Dijo Draxen.

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