Mujeres Guerreras cap11 de Elisabeth Thor

Capitulo 11
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El viento paseaba por el gran monte lleno de margaritas, el sol brillaba con fuerza a las puertas de los primeros días de verano. Sara estrenaba un bonito traje que su padre le había regalo para su cumpleaños, era lo mejor que podía esperar tras los largos meses que pasaba fuera de casa. Sentada entre la hierba y con una sonrisa miraba las flores que tenia entre las manos. Miro a su lado pudiendo ver a su hermano Dexter, podría que fuera su hermano pero sentía algo de miedo por la forma que se comportaba, hace meses que no conocía a su hermano gemelo, parecía que algo en su cabeza se había roto, su comportamiento era tan siniestro a veces.

Dexter se sentó a su lado y se quedo en silencio, los dos hermanos eran casi como gotas de agua, les separaba su sexo y sus pensamientos. Los dos pasaban largo tiempo juntos cuando su padre se iba de negocios y parecía que Sara se quedaría totalmente sola, su hermano le dijo que se alistaría a la marina. Ella pensaba que el cambio de su hermano era por eso, el saber que la dejaría para largo tiempo. Dexter se acercó a ella y le acaricio el cuello, los dos jóvenes se miraron a los ojos, Sara con miedo al sentir que las manos de Dexter le estaba presionando el cuello. La chica se defendió con todas su fuerzas asta que su corazón dejo de latir a la falta de oxigeno.

En el verde y enorme monte quedo el cuerpo de Sara mirando el gigantesco cielo azul que le rodeaba.

Sara se despertó delante de la fogata dela tribu, había vuelto a tener ese sueño pero esta vez era mas destructivo que antes, un recuerdo del pasado que le hacia a hora mas daño. Se acarició el rostro, ese bonito rostro y ese largo pelo negro.

-Porque me matasteis??

Sara sonrió erráticamente cuando una lágrima se derramo por su rostro:

-Te iba a dejar solo quería que estuvieras conmigo y que no estuvieras sola, eras mía y de nadie mas.

-Me quitaste la vida.

-Tu vida era mía y no quería que ningún otro hombre te poseyera.

-Te odio.

-Pero nadie jamás nos separara nunca más.

Sara se abrazó fuertemente y grito con fuerza, a hora era aquella mujer que mato hace años, a hora era su débil hermana. Se levanto para dar una vuelta, quería que su mente se despejara. Necesitaba descargar el odio que tenia en su mente, vio a Kreller afilando su espada en la herrería, una líder que le gustaba tener sus armas a punto y bien afiladas. Le gustaba que por su afilado filo se resbalara la sangre.

-Que te pasa Sara?

-Siento dolor en mi mente y no se como calmar a Sara.

Kreller metió en el agua su arma y vio como se enfriaba. Miro a Sara y supo lo que tendría que hacer, su amiga quería sangre en sus manos y lo conseguiría. Hace unos días capturaron a unas oscuras, la única raza que no tendría que existir por su insignificancia a este mundo.

-Sabes la única manera para apagar la mente es matar, el dolor se apaga con sangre

-Sangre? Dolor? Necesito apaciguar a Sara.

Kreller le tiro la espada a Sara y le cogió de la mano, le gustaba estar con un ser tan sanguinario como ella y le gustaba la idea que matara a una asquerosa oscura.

-Sara tengo tu presa una asquerosa oscura que espero que le cortes en pedazos.

Las dos mujeres fueron a las celdas donde había encerrada una joven oscura, que sollozaba tirada en el suelo, lloraba al no saber como era su destino. Kreller abrió la puerta y miro a Sara con una sonrisa:

-Lo primero que tenemos que hacer las Saquian es exterminar a esta raza inferior. Acaba con ella.

Para Kreller las oscuras era una raza inferior que tenia que desaparecer de sus territorios, no había nada mas que le repugnara que su presencia, por eso las cazaba y disfrutaba con sus torturas.

Sara entro en la celda y cogió a la joven por el pelo, la chica grito de dolor. Comenzó a infligirle pequeños cortes bajo los ojos de Kreller que disfrutaba con aquella visión.

-Es esto lo que quieres Sara que mate, que destruya para que dejes de torturarme.

El cuchillo se clavo en el estomago de la joven oscura haciendo que callera encima del charco de sangre. Kreller vio aquello y se acercó a Sara, no había nada que le excitara tanto como ver matar a una oscura. Le acaricio el rostro y le miro a los ojos:

-Tú me ayudaras a acabar con esa maldita de Tranner.

Draxen se despertó al sentir como algo le atravesaba el estomago, supo aquel momento que alguien de su raza había sido asesinada. La chica comenzó a llorar por aquella victima, las oscuras mas jóvenes están unidas por un fino hilo síquico que se rompe por la edad, pero cuando eran adolescentes era un fuerte lazo.

Helen se acercó a la fogata, tenía tantas cosas que pensar. Tantas cosas que había sentido aquella noche, podría ser que aquella Lennia estuviera haciéndose un hueco en su corazón. Miro las llamas esperando que sus ideas fluyeran poco a poco, escucho en la oscuridad como si alguien lloraba, le pareció escuchar el sufrimiento de alguien. De la oscura noche se abrió paso hacia la fogata Draxen, la jovencita se limpiaba las lagrimas y a un tenia los ojos colorados por aquello.

-Draxen que te pasa?

Le miro a los ojos entristecida por a ver sentido el sufrimiento y la muerte de una hermana.

-Sentí como una oscura como yo era asesinada, sentí sus últimos gritos, sentí sus últimos segundos de dolor en mi corazón.

-Como?

-Desde que nacemos las oscuras estamos unidas por nuestras almas, sabemos donde encontrarnos y sabemos cuando defendernos. Esos lazos se rompen cuando crecemos y a hora una maldita loca de las Saquian ha matado a una hermana.

Draxen miro sus manos, sintiéndose perseguida y sintiendo en su alma que jamás tuvo que existir, como su raza tenia que desaparecer. Helen al verla tan derrotada le dio un abrazo a su amiga, le miro a los ojos y le contaría una historia.

“escúchame una cosa, en el sitio de donde yo vengo se intento exterminar muchas razas, la locura sin límites de muchos locos pensaban que los débiles tendrían que morir. Pero en vez de desaparecer luchemos hasta el final. En mi historia hay razas como la tuya que nunca desaparecen,  tu estas a mi lado y estarás a salvo para siempre, jamás conseguirán exterminaros. Me escoas nunca”

Las dos chicas se quedaron mirando por unos instantes el fuego, Draxen estaba más segura al estar con Helen su heroína y ella no quería que ella volviera a llorar. En el silencio Lennia había escuchado a Helen, sintiendo que había algo mas que una guerrera en ella.

Tras la larga noche de celebración y placer el pequeño poblado volvía a despertar. Tranner estaba bastante preocupada en su trono al ver como pasaba el tiempo, hace casi tres semanas que un grupo de cazadoras fueron a la zona gris y ya no tenían noticias suyas. Ni siquiera un maldito mensaje por ave mensajera. Lo único que habían dejado era el mapa de donde estarían acampadas. Tranner salió de su tienda y toco con fuerza el cuerno de reunión.

Helen estaba en el lago intentando pensar en lo que paso hace unas horas junto a Draxen, pensaba que la locura de los holocaustos era cosa de la tierra. Pensar que había gente como las Saquian que había marcado una raza para que tuviera que desaparecer. Sintió como alguien le cogía fuertemente por la espalda de una forma tierna y con afecto, Lennia estaba junto a ella y se sentía tan orgullosa con ella.

-Helen escuche lo que le decías a Draxen por la noche, eres una guerrera muy especial también te mueves con tu corazón.

Helen se giro y miro a Lennia acariciando su rostro, le sonrió y se atrevió a mirarla a los ojos con una leve sonrisa.

-Sabes lo que quiere que haga mi corazón.

-El que?

Le dio otro beso en la boca, este beso no era una apuesta de supervivencia, era un beso de aprecio y posiblemente de amor. Se abrazaron con fuerza alargando ese momento asta el infinito. Pero escucharon el sonido del cuerno de la reunión, Lennia cogió de la mano a Helen:

-Corre mi madre a convocado una reunió……

Al llegar las dos chicas vieron un gran numero de guerreras al lado de Tranner escuchándola en silencio, desde hace muchísimo tiempo el tocar el cuerno significaba tener una noticia que dar.

Draxen vio a sus amigas y se acercó a ellas, miro a Helen en silencio. Le pareció raro que ella y Lennia estuvieran juntas, pero todas esas ideas escaparon de su mente al sentir como Helen apoyaba su mano en su hombro, ella se quedaba en silencio suspirando. Tranner miro a las guerreras y suspiro, era urgente ir a buscar a las cazadoras de las zonas grises. Las zonas grises eran donde estaban las mejores presas de la zona, cada varios meses una frondosa niebla se hacia con la zona por eso su nombre.

-Guerreras, hoy partiremos en busca de las cazadoras que tardan tanto en volver, temo por sus vidas ya que no hemos recibido ni siquiera un mensaje.

Su mirada fue hacia Helen y le señalo:

-Espero que vengas conmigo Helen y tu amiga la oscura también.

Draxen trago saliva al saber lo que eran las zonas grises, Helen asintió con la cabeza y miro a su amiga:

-Zonas grises? Draxen…..

-Nunca a veis ido las marines a las zonas grises? Se llama así por que cada varios meses aparece una espesa niebla que dura una larga temporada.

-mmm, perfecto lo tenia en la punta de la legua.

Lennia miro a Helen y se preocupo demasiado por aquello, por si le pasaba algo a Helen, podría acariciar su rostro y besarla dándole ánimos para que volviera. Pero solo pensar en enfado de su madre le quitaba las ganas. Lennia le susurro algo al oído a su amiga.

-Quiero verte antes de partir………entiendes Helen.

Tranner se cruzo de brazos y miro a las guerreras, le preocupaba demasiado lo que pasaba y perder mas aquella zona de cacería era demasiado grabe para ella.

-Partiremos antes de la salida del sol….

Helen se quedo pensativa tras el trato de la última noche con Lennia, que había echo volvió a enamorarse otra vez, otra vez tendría que preocuparse por alguien, otra vez tenia a alguien por quien luchar, alguien por quien sobrevivir.

Draxen se había quedado pensativa, se había dado cuenta de que algo estaba cambiando, Helen y Lennia se miraban de forma diferente. De dio cuenta que sus manos se cogieron. Tendría que estar acostumbrada de nunca encontrar a nadie para enamorarse y si lo hacia sabia que le romperían el corazón, su corazón era pura timidez y solo sabia suspirar desde lejos por un nuevo amor. Solo estar junto a Helen era lo único que deseaba, sabiendo que su trato jamás pasaría de ser como amigas o como hermanas.

Cuando acabo la reunión Draxen y Helen se quedaron solas.

-Helen puedo preguntarte una cosa-Le dijo Helen tímidamente.

-Que pasa pequeña.

-Tu y Lennia…..

-Se nota tanto.

Helen le llevo las mano al hombro de Draxen sonriéndole, jamás había entendido a las mujeres y a hora forzosamente era una de ellas. Poco a poco entendía el juego. Una cosa era amor y otra cosa era cariño y hermandad.

-Tendrás que esconderlo, es nuestro secreto. Eres como mi hermana pequeña se que nos guardaras el secreto…………no es así cariño.

Draxen se quedo perpleja al escuchar “cariño” jamás lo había escuchado pero lo mas seguro que era una palabra cariñosa de las marines. Ella a Helen le guardaría cualquier secreto por estar a su lado, le guardaba el secreto de estar enamorada de ella.

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