Mundo de Sangre y Cenizas, Capítulo 13 por Rain Cross

Capítulo 13

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—Pero no podemos salir —dijo Sophia con preocupación.

Claire suspiró. Sabía que era peligroso alejarse de la seguridad de la casa de Ted, pero si su hermano tenía una infección grave, y todo apuntaba a que sí, debía hacerlo.

—Lo sé, Soph, pero Ted está mal. No podemos dejarle así —Claire miró suplicante a Sophia—. Si vemos que empeora, tendré que salir a buscar medicamentos.

Sophia no dijo nada, sólo asintió con la cabeza.

—Bien —continuó Claire—, dejaremos que descanse ésta noche. Haremos turnos para vigilarle la fiebre hasta que amanezca.

—Me parece bien —contestó Sophia—. Deberíamos prepararnos algo para cenar, y organizar los horarios.

—Cierto —Claire sonrió.

Bajaron las escaleras y fueron a la cocina. Se prepararon unos sándwiches de jamón, mostaza y lechuga, y comieron a la luz de una vela.

—¿Queda aún mucha comida en la nevera? —preguntó Sophia dando un buen mordisco a su cena.

—Para una semana, diría yo —Claire dio un sorbo a la cola que se había servido para acompañar la cena—. Tenemos que acabarlo todo antes de que empiece a pudrirse.

—Sí —añadió Sophia—, aunque últimamente no tenemos demasiada hambre.

Claire sonrió con resignación.

—Bueno, yo haré el primer turno, tres horas o mejor, cuatro, así dormimos un poco más —empezó a decir Claire—. Después te tocará a ti y a ver qué tal despierta mañana.

—Esperemos que bien, la cosa no está como para ir de excursión en busca de medicamentes —dijo Sophia  y Claire se la quedó mirando—. ¿Qué pasa? —preguntó extrañada.

—Nasa, sólo que ese sarcasmo es la primera vez que lo veo —contestó Claire sonriendo.

—Vaya, parece que se me está pegando de ti —Guiñó un ojo a su hermana.

—Y otra vez, creo que después de todo esto necesitarás desintoxicarte un poco de mi influencia.

—No creo que las cosas vuelvas a estar como antes, Claire —dijo Sophia con tristeza.

Claire miró su plato. Tenía razón, todo ha cambiado ahora, y ya no había marcha atrás.

—En fin —Miró a su alrededor—, espero que Ted tenga patatas fritas, cacahuetes o algo de picoteo por aquí, que si no me voy a dormir mientras le vigilo —dijo Claire cambiando de tema.

—Sabes como es Ted, seguro que tendrá un arsenal de comida basura por algún sitio —sentenció Sophia.

Se levantaron de la mesa y recogieron los platos y la cocina. Claire buscó por los cajones algo de comer durante su guardia; encontró patatas, frutos secos, galletas, tanto dulces como saladas. Cogió una bolsa de ganchitos, una de pistachos y otra cola y se fue a la habitación de Ted.

—¿Ya vas a ir? —preguntó Sophia—. No son ni las ocho.

—Sí, prefiero que no esté solo tanto tiempo —respondió Claire—. Tú quédate si quieres un rato más en el salón, lee un libro o intenta encontrar algo en la radio.

—Está bien —dijo Sophia—, cualquier cosa, infórmame.

—Sabes que lo haré —Claire puso una mano en el hombro de su hermana y se abrazaron—. No te preocupes, Soph, todo irá bien.

—Lo sé —contestó escuetamente y se marchó al sofá.

Claire subió de nuevo al piso de arriba y entró en la habitación de su hermano. Ted seguía tendido en la cama, sudando pero tranquilo. Se acercó a él y puso la mano en su frente, «Está caliente, pero no ardiendo, al menos por ahora.»

Se sentó en una silla al lado de la cama y abrió la bolsa de ganchitos y la lata de cola. «¿Y dónde encuentro yo una farmacia?», pensó con resignación «Tendré que molestar a Ted, si no, me perderé en medio de una ciudad de fuego y muertos.»

Pasaron dos eternas horas sin cambios. Ted dormía placidamente en la cama y Claire seguía disfrutando de su tentempié nocturno. La cola hacía tiempo que la había acabado, por lo que tuvo que bajar a la cocina a buscar otra. Al volver, decidió asomarse por la ventana de la habitación del ordenador de su hermano para ver cuantos zombis se había acercado a la casa aquella noche.

Cogió los prismáticos y se alegro de ver a sólo un par de ellos, «Al menos no hay más.»

Volvió a la habitación de Ted, que seguía sin despertarse. Se sentó de nuevo en la silla y esperó a que las dos horas que le quedaban de guardia pasaran rápidamente. Miró en el cajón de la mesilla de noche de su hermano y encontró un libro de fantasía épica, «Al menos ya tengo entretenimiento.» Claire abrió el libro, cuando de repente Ted empezó a tener pequeñas convulsiones.

Se acercó rápidamente a su hermano y le tocó la frente, «Mierda, está más caliente.» Fue al baño y cogió el botiquín en busca de un termómetro, encontró uno digital y volvió a la habitación para tomar la temperatura a Ted. «Treinta y nueve grados, está peor.» Negó con la cabeza, deseando que eso fuera sólo un equivocación y le volvió a tomar la temperatura. El termómetro volvió a marcar la misma, y Claire maldijo en voz baja, «Como siga así, tendré que salir, y sola. No sé si seré capaz de hacerlo.»

Contuvo las lágrimas y se llevó un puño a la boca para no gritar de rabia. Estaba asustada, no sabía si su hermano se recuperaría, y la única forma de hacer que mejorara sería que dejara la seguridad de la casa y se enfrentara a un mundo apocalíptico lleno de muerte.

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